En 2006 tuvo lugar el primer festival de Bicicultura de Chile, una semana repleta de actividades en torno a las dos ruedas con el punto de mira puesto en la movilidad.
A esta primera edición acudió el representante de la coordinadora española de asociaciones en defensa de la bici, ConBici, Juan Merallo, quien dedicó tiempo a recorrer en bicicleta algunas ciudades chilenas. Fruto de esta experiencia es el relato que figura a continuación y que nos aporta una visión muy interesante de cómo son las cosas en ese país.
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Experiencia urbana en bicicleta por Santiago y algunas ciudades de la Quinta Región
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En noviembre de 2006 estuve participando en el Festival de la Bicicultura en Santiago de Chile, un extenso festival celebrado en el Centro Cultural de España, de una semana de duración en la que participaron un amplio elenco de personajes de todo tipo, desde las distintas administraciones públicas relacionadas con el transporte y la salud, hasta activistas de la bicicleta y del ecologismo.
Mi estancia allí me permitió conocer Santiago en bicicleta, sobre todo de mano de un ciclista habitual, Ricardo Jerez. También estuve tres días en Valparaíso y alrededores, de la mano de Otto Lurhs, un ciclista de la zona que me hospedó y me mostró muchas de las peculiaridades de la zona.
Tuve ocasión de descubrir que ConBici tiene una muy buena imagen en Chile.
De hecho estuve recibiendo agradecimientos, que hago extensivos a todos los miembros del grupo de trabajo sobre legislación, por la ayuda que les dimos desde ConBici hace unos años acerca del cambio legislativo para ciclistas, además de otras aportaciones de ámbito general y particular. También tuve ocasión de conocer de primera mano por parte del editor, que una entrevista que me realizaron hace unos seis años en la revista PigNews (revista sobre ciclismo urbano) fue un referente más para muchos ciclistas chilenos y de otros países latinoamericanos, lo que me sonrojó y me alegró sobremanera.
Un poco de historia
Chile es, según las crónicas, el país más “desarrollado” (desde el erróneo concepto de desarrollo basado en la economía global del país) y “europeo” de América Latina.
La dictadura de Pinochet, que duró desde 1973 hasta 1990, hizo desaparecer el asociacionismo y, por tanto, la costumbre al debate y a la acción social. También dejó como herencia unas desigualdades tremendas. Se dice que Chile es uno de los países de América Latina donde más diferencias sociales existen (mayor diferencia entre los ricos y los pobres). Todo ello repercutió en la promoción de la bicicleta como medio de transporte, pues no es hasta la instauración de la democracia cuando comienzan a verse tímidos avances de promoción de la bicicleta, sobre todo provenientes de pequeños grupúsculos de ciclistas, iniciados por el Movimiento de Furiosos Ciclistas.
Asociacionismo
En Santiago sólo un ciclista de los que encontré me dijo pertenecer al Movimiento de Furiosos Ciclistas de Santiago, mientras que en Valparaiso, Viña del Mar y Concón, la práctica totalidad de los ciclistas me aseguraron ser miembros del Movimiento de Furiosos Ciclistas de Valparaiso. En Santiago de Chile hay un enorme número de asociaciones, grupos y plataformas ciclistas diferentes que generalmente suelen hacer la guerra cada uno por su lado lo que, desde mi punto de vista, les resta efectividad. Además se están dando penosos episodios de disputas entre algunos de estos grupos, cuando teóricamente deberían estar perfectamente hermanados.
Confío en la voluntad del pueblo y los ciclistas chilenos para que acaben con sus diferencias, se acaben uniendo y así puedan ser más fuertes y tener una importante representatividad.