Todo comprador disfruta de un período de garantía que cubre el producto adquirido frente a cualquier defecto de fabricación. Pero a veces pedimos que la garantía sobrepase unos límites "razonables". ¿Abusamos de esta herramienta pensada para nuestra protección?
Deshonesto. Dice la Real Academia de la Lengua Española que es aquel que no es decente, ni decoroso, ni razonable, ni justo, ni probo, ni recto y -por supuesto- no es honrado.
Es deshonesto intentar culpar de un defecto de fabricación a cualquier tipo de problema que afecta a piezas y accesorios de nuestras queridas bicis. Y no importa lo cara que sea la pieza, no importa lo exclusiva que sea o lo que prometa la publicidad. Una cosa son los defectos de fabricación y otra muy diferente, son los desgastes propios del uso.
Del uso o del abuso. No me importa. Me da igual si la pieza no estaba diseñada para ese trato o no. O si por ser cara, ligera y exclusiva (quizá, por tanto, de competición) su vida útil no es la esperada por el usuario. Tampoco me importa si la pieza sólo ha llevado un 'golpecito de nada' o no ha llevado el mantenimiento recomendado por el fabricante. Todo esto, no son defectos de fabricación. Son desgastes.
Y saltan algunos usuarios indignados diciendo que las marcas e importadores no cumplen. A mí me consta que muchas marcas e importadores cumplen. Cumplen mucho más allá de lo que les correspondería cumplir. Cumplen a sabiendas perfectamente, de que el problema no es provocado por un defecto de la pieza y sí por un desgaste de uso. Pero nunca parece ser suficiente...y además casi nunca hay cabida para un agradecimiento en ese caso.
Tema aparte es el que lo hace 'porque tienen que cubrirle'. Pero ¿qué se han creído? ¿es que acaso no se leen los contratos de garantía? Por supuesto que no les cubre la garantía porque no les corresponde, y es más, su ignorancia les lleva a ponerse fanfarrones y hacer denuncias públicas sin pensar en las consecuencias, que hacen mucho daño a la imagen de las empresas. ¡Pues no señor! Como clientes hay que tener honestidad y decir que sólo hay que exigir lo que nos corresponde, hay que dar al César lo que es del César.
Y se preguntará el lector…¿y a este redactor qué más le da una cosa que otra? Pues no, ¡no señor!, -otra vez más- no da igual. Y no da igual en primer lugar, porque hay que ser honesto, pero además no da igual porque este tipo de pseudo-estafas repercute en la calidad del servicio para quienes sí realmente tienen un problema de garantía. Y lo único que se logra con estos comportamientos es que los contratos de garantía sean cada vez más restrictivos, cubran menos piezas y tengan más 'letra pequeña'. Nos quejamos constantemente del precio elevado de las piezas de bicicleta, pero con comportamientos fraudulentos contribuimos enormemente a incrementar los precios de la misma forma que los pequeños hurtos suben un 10% del precio de los objetos de los hipermercados. Las empresas anticipan las pérdidas, cubriéndolas con aumentos de precio perjudicando a todos.
No cabe duda que la honestidad es un valor que no está de moda, pero de vez en cuando deberíamos cerrar los ojos y hacer ese pequeño y saludable ejercicio de ponernos en el pellejo del otro. Pensar en la gente que trabaja en una determinada tienda de importaciones material de bici, y se lleva un sueldo a casa todos los meses. Esa persona puede ver cómo su jefe le dice que los resultados cada vez van peor por culpa de las reparaciones en garantía de unos cuantos deshonestos.
Amigosdelciclismo.com/JF
Fecha de publicación: Noviembre 2004