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Aparte de este recuerdo ferviente transparentado en estas páginas, fruto de la buena amistad que tuve personalmente con Fausto Coppi -pido excusas si aquí singularizo-, no voy a extenderme en muchas consideraciones aun sabiendo que la silueta de este campeón da para muchísimo más. La idea es centrarme en unas gestas más bien de carácter estadístico. Lo suficientemente destacadas para engrandecer y situar en peldaño apropiado a este delfín ciclista que infinidad de personas, las que sienten de cerca la afición por el ciclismo, incluso no llegaron a conocer, pero sí a saber.
El querer comparar ciclistas que estuvieron en primera línea en épocas diversas resulta una tarea más que difícil y sin fácil respuesta. Hay demasiados factores que inciden en más o en menos. Ha habido períodos en los cuales ha predominado un alto nivel; mientras que en otros se ha dejado sentir la falta de corredores de renombre o alta valía. Tan sólo sí estrellas fugaces a lo ancho del firmamento. A Coppi le tocó luchar con campeones de alto prestigio internacional, tales como Bartali, Kubler, Koblet, Bobet, Magni, Robic, Van Steenbergen, Ockers, Schotte y tantos otros que se sumaron en aquel entonces a la contienda. Coppi supo mantenerse en primera línea del principio al final de temporada, luchando en la los más variados escenarios y terrenos. Era habitual en él. Quisiéramos recalcar que Coppi, le cupo el honor de adjudicarse el Giro de Italia, en la temporada de 1940, con apenas 20 años. Y, sin embargo, acto seguido, se vio obligado a estar alejado, por casi cuatro años, de los escenarios del pedal a causa de la Segunda Guerra Mundial. Fue hecho prisionero en tierras africanas por los ingleses y permaneció por algún tiempo en un campo de concentración, lugar en donde contrajo la malaria, enfermedad que nunca le dejó, pero que combatió, según alteraciones en su vida, con quinina, dado que este mal no es eliminable así como así.
Cabe afirmar al respecto que la causa de su muerte, acontecida en el hospital de Tortona, el 2 de enero de 1960, fue debido a un error en que incurrieron los médicos que le intervinieron de manera directa, los doctores Astaldi y Allegri, que diagnosticaron de buenas a primeras una bronco pulmonía viral, tras el regreso precipitado de Coppi, aquejado de vómitos e intensa fiebre, después de haber asistido con otros ciclistas a una cacería organizada en Burkina-Faso, país conocido con anterioridad como Alto Volta. La triste realidad es que no se indagaron los antecedentes de Coppi, sumido en una malaria latente, que habría sido simplemente atenazada con unas pastillas de quinina, suficientes para salvar a tan admirado campeón. Los antibióticos y finalmente la cortisona, contribuyeron a precipitar aquel desgraciado final, aquel fatal desenlace. El error de los galenos fue a todas luces monumental. Pero ya no hubo retorno a su desdichado desacierto.
A lo largo de su carrera deportiva, llegó a disputar 666 pruebas, logrando 118 victorias en carretera y 84 en la modalidad de pista, con preponderancia en persecución. En carretera, siempre en competición, cubrió la distancia de 119.078 kilómetros. El triunfo conseguido con más ventaja lo consiguió en la clásica de apertura del año ciclista, Milán-San Remo (1946), con 14 minutos sobre el francés Lucien Teisseire, el segundo clasificado, y con casi dieciocho sobre Mario Ricci y Gino Bartali, que comandaban una decena de corredores. Aún así la gloria deportiva de largo alcance se remonta en el Giro de Italia del 49, en la etapa Cuneo-Pinerolo, en la cual anduvo en fuga durante la friolera de 192 kilómetros, consiguiendo llegar a la cinta de meta con 12 minutos sobre Gino Bartali, su eterno rival en aquel entonces, tras cruzar cinco puertos alpinos de alto copete, bajo condiciones climatológicas dantescas, con lluvia, con barro, con nieblas e incluso, en ciertos momentos, con nieve. De fugas en solitario, su arma poderosa, cabe anotar 58 victorias, logradas bajo una distancia equivalente de nada menos 3.041 kilómetros. Recopilando datos, resulta que las ventajas adquiridas por Coppi sobre su inmediato seguidor oscilaron alrededor de los tres minutos.
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Loable figura

Coppi uno de los grandes

Todo corazón

Bravo por Coppi

Ehorabuena Gerardo Fuster

CORAZÓN LATENTE

Pionero

Triunfó la ilusión y el esfuerzo

Un sabio del ciclismo

commozione

Coppi il milori
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Para mi por lo que he leido i por lo poco que pude ver por mi edad fue un gran campeon en las carreras y el artifice de que Bahamontes ganaru un Tour, que podia haber ganado muchos mas si Coppi (il campioninimo) fuese su entrenador y director.
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Ramon Mulet - 27/06/2010 20:42:23
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UN DIOS DE LA BICICLETA
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LLEVO 40 AÑOS SOBRE LA BICICLETA, FUI CORREDOR COMPETITIVO, Y MI MADRE ME DECIA QUE FAUSTO COPPIA FUE SU IDOLO Y POR LO TANTO MI PADRE (METAFORICAMENTE ) HOY TENGO 65 AÑOS Y LO ADDMIRO, MIENTRAS MAS LEO SOBRE EL MAS GRANDE ES MI ADMIRACION, OJALA Y UN NIETO MIO LLEGUE A SER CICLISTA. PUES ES EL DEPORTE MAS HERMOSO, POR ALGO SOLO LO PRACTICAN LOS TITANES DEL CAMINO..
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FRANCISCO TRINIDAD GOMEZ Y BARRANCO - 28/07/2010 1:02:46
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ICONO DEL CICLISMO MUNDIAL
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Gerardo Fuster de Carulla es colaborador del portal Amigosdelciclismo.com, autor de varios artículos sobre historia del ciclismo y comentarista de las grandes citas del calendario anual de competición.
Fecha de publicación: Enero de 2010
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