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El Giro de Italia y sus orígenes
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Las autoridades políticas y la industria italiana contribuyeron en gran manera a engrandecer la prueba, siendo financiada holgadamente para que pudiera subsistir frente a las contrariedades que siempre las hubo. Su popularidad creció como la espuma. Fueron fehacientes las proezas casi legendarias de atletas del pedal, tales como Girardengo, Binda, Brunero, Guerra, Martano, Coppi, Bartali, Magni, Koblet, Baldini, Nencini, Anquetil, Gimondi y Merckx, entre varios otros.
La primera edición del Giro se celebró en el mes de mayo a lo largo de ocho etapas, con un total de algo más de 2400 kilómetros, lo cuál representaba la friolera diaria de trescientos kilómetros, una cifra nada despreciable en aquellos tiempos un tanto heroicos. La compensación residía que entre una y otra etapa se beneficiaba a los corredores con dos días de descanso para recuperarse de los esfuerzos realizados. En pos del triunfo final, se vivió un duelo muy cerrado entre Carlo Galetti y Luigi Ganna. Este último fue el que en definitiva conquistó la victoria absoluta. Galetti tuvo la desgracia de sufrir una caída en la primera etapa, viéndose obligado a emplear más de tres horas en reparar la consiguiente avería mecánica que le afectó a su bicicleta. No pudo recuperar del todo el tiempo perdido.
En la edición siguiente, perduró el duelo entre Ganna y Galetti, las dos estrellas italianas de aquel momento. El Giro registró una importante participación de corredores extranjeros. Los más temibles eran los franceses.
En la línea de salida en Milán, se alinearon un centenar de ciclistas. Basta afirmar como dato estadístico que finalizaron esta carrera de largo kilometraje sólo veinte unidades, un sello de su marcada dureza. En los primeros años, similar a lo que se aplicaba en el Tour, se optó por la fórmula de clasificación por puntos, en lugar de hacerlo por tiempos tal como se implantaría en un futuro próximo.
Aquella vez, Ganna debió inclinarse ante el ímpetu impuesto desde el principio por Galetti, justo vencedor final. Carlo Galetti acumuló un buen historial y alcanzó una gran popularidad entre sus compatriotas. Es anécdota el constatar que su último triunfo lo logró en el año 1918 en la que fue clásica, Milán-Roma. Pero lo importante de esta victoria fue que la consiguió a la edad de nada menos 38 años, razón un tanto excepcional en los anales del ciclismo. Por otra parte, Galetti se volvió a imponer en el Giro correspondiente a su tercera edición (1911), que tuvo su inicio y su final en Roma.
De Luigi Ganna, no menos famoso que el aludido en el párrafo anterior, cabe dar a conocer que cuando abandonó su actividad como ciclista, se dedicó con ahínco y presteza a la construcción de bicicletas, consiguiendo en muy poco tiempo una gran difusión internacional con el consabido prestigio.
El ciclismo de ayer tiene páginas dignas de ser mencionadas. Tenemos la sensación al contar estas cosas que cumplimos y hacemos justicia a unos hechos que fueron realidad en otros tiempos, unos hechos que no tienen retorno.
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Gerardo Fuster de Carulla es colaborador del portal Amigosdelciclismo.com, autor de varios artículos sobre historia del ciclismo y comentarista de las grandes citas del calendario anual de competición.
Fecha de publicación: Mayo de 2007
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