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Nunca está de más que hagamos mención del italiano Ottavio Bottecchia, un hombre contemporáneo a Jaume Janer. El transalpino se adjudicó con autoridad el Tour del año 1924, repitiendo la misma gesta al año siguiente. Su primer triunfo importante, lo consiguió cuando llevaba cumplidos los treinta años. Con anterioridad había estado al servicio del acreditado ciclista Henri Pélissier, al que ayudó eficazmente en la victoria lograda en 1923. Bottecchia se clasificaría en segundo lugar.
Era apropiado aplicar en Bottecchia aquel dicho que nos dice “que nadie es profeta en su tierra”. Aunque labró un aceptable historial en el país que le vio nacer, fue más allá de las fronteras en dónde alcanzó un renombrado prestigio. En sus duros comienzos, se vio obligado a ganarse la vida como deshollinador al principio y como albañil después para poder cubrir sus necesidades económicas. Era un corredor completo, escalador y rodador al mismo tiempo. Tenía una faz angulosa que parecía denotar angustia. En el fondo era un ciclista de apariencia misteriosa.
Tres años más tarde, se encontró su cuerpo sin vida al borde de una carretera regional ubicada en la provincia italiana de Udine, no lejos de su domicilio. A alguna distancia, se localizó la bicicleta con la que había salido a entrenar. Toda una oscura historia sin aclarar todavía. Nunca se supo, ni se sabrá, si su muerte fue debida a un motivo personal, o bien por identificarse, políticamente hablando, contrario al régimen implantado en aquella época por el estadista y dictador Benito Mussolini.
Tanto Janer como Otero, abandonaran en definitiva el deporte ciclista en la temporada de 1928, acumulando una pequeña fortuna. Decidieron asentar sus vidas montando sendos talleres de reparación de bicicletas. Janer, en la misma Barcelona, en donde era muy considerado. Otero, hizo otro tanto en la localidad de Torrelavega, lugar de residencia. Ni que decir tiene que los dos afianzaron solidamente sus negocios. Los aficionados, prendados por sus hazañas y por sus experiencias a base de darle a los pedales, se sintieron atraídos por lo que decían y por lo que hablaban en su círculo de amistades. Era costumbre por parte de los aficionados o forofos el reunirse en sus dependencias de ciclos, reviviendo animadas charlas y confrontando pareceres. Resultaba más atractivo el ir de visita a sus talleres que acomodarse en cualquier bar de sus entornos.
Jaume Janer y Victorino Otero habían logrado sus objetivos gracias a su férrea voluntad y a su perseverancia. Para ellos no fue solamente un objetivo el poder terminar el Tour con cierto honor, sino una apertura hacia los horizontes de rango internacional. Hubo ciclistas que siguieron sus pasos imitándoles. Pertenecían a las nuevas generaciones. Hasta entonces el ciclismo español se había quedado encerrado en un cascarón en una era difícil y convulsa.
Escribiendo lo que hemos escrito, nos hemos sentido en un tanto reconfortados, conmovidos y hasta emocionados, recordando estos episodios transparentados a través de estos dos hombres intrépidos del pedal que no se cesaron en su empeño. Algunas veces, sin quererlo, nos hemos sumergido en algunos otros episodios que tenían alguna relación, o paralelismo, frente a unos hechos que hemos revalorizado. Satisfacción la mía, y singularizo diciéndolo, al dedicar este justo recuerdo en torno a unos sucesos, según creo, un tanto olvidados al paso de los tiempos.
Al finalizar, tengo la sensación de haber saldado y cumplido una deuda con el pasado, con este pasado que perdura con emotividad en mi mente.
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FELICIDADES

El valor de todo hombre

Hazañas
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Me ha impresionado este relato de la historia del ciclismo. No conocía a todos estos héroes del pedal, acostumbrado como estoy a los de mi tiempo. Sin embargo, añoro estas hazañas –de ahí el título que he puesto al comentario–, tan ajenas a doppings, rivalidades antideportivas, y otras historias poco ejemplares. Me ha convencido que hemos de beber, de vez en cuando, de las historias de estos personajes –anónimos la mayor parte de las veces– para que el ciclismo y nosotros no perdamos los valores que causaron su origen. Relatos como estos están a la altura de aventuras tan míticas, como la del marino Sackelton en la Antártida. Me asombra también la abundancia de datos, todos contrastados, que hacen del artículo una joya de la historia del Tour y del ciclismo en general. Animo al autor a seguir deleitándonos con estas crónicas.
Valoracion:
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Gerardo Alberto - 28/02/2010 18:24:36
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El sabio del ciclismo e Ingeniero Qu
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Amigo Gerardo: Tu prestigio como conocedor del ciclismo es esquivalente al prestigio mundial que tiene tu hermano cardiólogo Vicente Fuster. Además hay que recordar que fuiste el primero de España en los años cincuenta y sesenta en confeccionar la la "Challenge Internacional" que publicabas todos los años en los más importantes periodicos deportivos- en la que establecÃas la clasificación de los ciclistas mundiales, según la puntuación obtenida que extraÃas de las carreras ganadas durante el año en curso, gracias a tu "ilustrado fichero" que fuiste acumulando con tu paciente investigación. Después muchos otros comentaristas de toda Europa y EEUU, imitaron la senda que tu abriste. Gracias Gerard, tan sabio del ciclismo como gran persona.
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LluÃs Pifarré - 03/03/2010 22:34:46
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un libro
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Estos artículos de Gerardo Fuster son mucho más que articulos. Son realmente crónicas de la historia del ciclismo y merecerían, creo, ser compendiados en un libro como documento permanente y testimonio histórico. Seria magnífico que "amigos del ciclismo" promocionara e impulsara una obra asi.
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Carles Ma. Balsells - 08/03/2010 13:15:43
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Admirable trabajo
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He quedado prendido en el interés de las anécdotas que nos proporciona la erudición y el amor al ciclismo de Gerard Fuster de Carulla. Su homenaje a aquellos pioneros que sufrían hasta límites sobrehumanos, nos hace reflexionar no sólo acerca de las gestas deportivas, sino sobre todo en el valor personal y humano de aquellos forzados que nos enseñaron el camino a seguir para acceder a la mejor de las glorias: la realización personal. Gracias, gracias al autor por ponernos en conocimiento de tales ignoradas gestas.
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Miquel Iglesias - 20/03/2010 12:01:19
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Puntualización
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Tan sólo puntualizar, en contra de lo que muchos siguen creyendo, que el primer ciclista español, nacido en Jaca, que participó, y finalizó, el Tour de Francia fue Jose María Javierre en el año 1909, inscrito con el nombre "afrancesado" de "Jospeh Habierre". Se nacionalizó francés una vez retirado del ciclismo.
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Francisco G. Albares - 11/06/2010 18:51:17
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Javierre
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Si no se considera español a Javierre, quizás sea porque, a pesar de haber nacido en España, tenía más de francés.
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Arturo - 06/03/2012 19:50:57
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Gerardo Fuster de Carulla es colaborador del portal Amigosdelciclismo.com, autor de varios artículos sobre historia del ciclismo y comentarista de las grandes citas del calendario anual de competición.
Fecha de publicación: Febrero de 2010
Nuestro agradecimiento a Jordi, sobrino de Jaume Janer, por la aportación de algunos datos y por facilitarnos algún documento gráfico perteneciente a aquella época histórica.
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