Por Gerardo Fuster de Carulla.
Nos viene un poco de carambola el querer complementar este artículo a la par con la celebración anual de la clásica internacional Lieja-Bastoña-Lieja.
Ahora nos introduciremos contando alguna que otra anécdota de esta prueba que conservamos en nuestra memoria. Alguna pincelada digna de ser comentada a la luz de los lectores asiduos a esta columna. Procuraremos poner sobre el tapete algo que contribuya en cierta manera a ensalzar las excelencias y las tragedias, que las hay, vividas por el deporte de las dos ruedas. Son relatos que merecen ser difundidos, dado que transmiten cierta originalidad. Son chispazos de por sí llamativos y a la vez posiblemente ignorados por las gentes.
Es esta, al menos, nuestra intención.
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