Decido vender mi bici, no porque tenga malos recuerdos ni piense que ella fue la responsable de la caída, no, es por pura terapia. Un recurso para quitarme el síndrome de abstinencia, mientras me recupero. Ya me entretendré en montarme otra nueva bici a piezas (de diversas procedencias).
Todo llega. El tiempo no se detiene. Llega un día en que tengo la nueva bici montada y salgo a la calle a probarla, aun habiéndome dicho el médico que, de momento, “cero bici”. Casi se me caen las lágrimas. Más de 4 meses. Un dolor de brazos casi insoportable.
- “Bueno, ya llegará el momento en el que los tenga más fuertes” –pienso.
Poco a poco, las lesiones han ido curando y cuando leéis estas líneas ya monto en bici regularmente. Con algún dolor y con muchas precauciones. El hecho de vestirme de romano es una liturgia que me hace sentir un poco ciclista por el solo hecho de ir ataviado de manera diferente a los demás.
¡Al campo! Con más miedo que vergüenza y con dolores musculares donde antes ni sospechaba que existieran músculos. Muchas, muchísimas dudas de si algún día volveré a ser el mismo, el mismo “zarpas” que se arrastraba por los caminos como el que más, pero que disfrutaba como un gorrino en un charco de cualquier minuto que pasara encima del querido flite. Casi lo único que ha sobrevivido a la compra-venta-cambio de bici.
También me doy cuenta (con horror) de que la lycra estira lo suyo, pero que es poco agradecida con las curvas que han ido adornando mi cuerpo durante los meses de inactividad, aunque esto carece de importancia.
En fin, todo es una duda muy grande, pero que poco a poco se va despejando.
Casi sin darme cuenta, ya estoy apuntado a Ronda 2006 y monto en bici con asiduidad y cada vez con un poco menos de miedo.
Todo esto te hace pensar, -por lo menos a mí-, que al fin y al cabo esto es un deporte de riesgo (suena importante ¿verdad?) y también que te puedes hacer daño (y mucho), sin ser un “pro”, un tipo importante.
Mientras pasa el tiempo, luzco unas protecciones en los brazos que son y van a ser durante un buen tiempo la risa del Perro´s Team y adláteres.
Hace ya 500 días de aquella caída, y sólo un montón de cicatrices por mis brazos me recuerdan aquello cada día. Los brazos van poco a poco recuperando sus fuerzas y yo poco a poco también voy aumentando la confianza en ellos. La bici bien. Cada día mejor, rodando ya con todos y con la impresión de que lo peor ya ha quedado atrás. Pero no siempre tuve esa impresión.
Un saludo desde aquí a todos los que me han ayudado en este tiempo a superar este golpe.
Saludos cordiales...