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Rotor y la salud de las rodillas del ciclista
El pedaleo con Rotor sin embargo reduce las lesiones de rodilla típicas del ciclista, ya que por un lado elimina el punto muerto, donde mayor es el grado de flexión de la rodilla y menos componente tangencial o motora se aplica al pedal, y por otro, gracias a la variación del desarrollo durante el ciclo, se minimiza el desarrollo en esa zona, igual que si se movieran marchas más cortas, con lo que proporcionalmente a ello bajará la tensión sobre el tendón rotuliano y el empuje será más progresivo y la tensión articular más uniforme.

Además de la explicación puramente biomecánica, la problemática del punto muerto superior tiene otros importantes efectos negativos de carácter fisiológico para las rodillas del ciclista. Y Rotor los soluciona, como veremos a continuación.

Los daños articulares que produce el pedaleo tradicional son diversos:

  • Las lesiones por laxitud del tendón rotuliano: En el punto muerto superior del ciclo de pedaleo convencional, los músculos aplican una gran fuerza, pero ésta no es transmitida a la bicicleta. Dicha fuerza impacta sobre la rótula, que absorbe las tensiones producidas en cada pedalada. En el momento del punto muerto, el tendón rotuliano, que está trabajando durante todo el ciclo, deja de trabajar y se destensa, al no poder transmitir fuerza. Pero inmediatamente en la bajada de la biela, llega el golpe de pedal del ciclista, aplicándose súbitamente la máxima potencia. Con lo cual el tendón rotuliano pasa de una situación de distensión (laxitud) a una de máxima tensión, de pronto, produciéndose el efecto de un "latigazo". Dicho latigazo, periódicamente repetido en cada pedalada, 80-100 veces por minuto, muchas horas de pedaleo, durante muchos días y años de entrenamiento, produce un deterioro grave del tendón, que acaba produciendo lesiones y dolores crónicos, que a menudo impiden el pedaleo e incluso afectan a la vida cotidiana.

  • Por contra, Rotor consigue un pedaleo más continuo y uniforme, con una transmisión de la potencia constante durante el ciclo, con lo que el tendón rotuliano no sufre esas situaciones de laxitud/esfuerzo máximo, sino que ejerce un trabajo más suave y continuado durante todo el ciclo, y permite al ciclista aplicar más fuerza, con menos riesgo de lesión, y más confort articular.

  • El desplazamiento de la rótula por atrofia de los cuádriceps: con el pedaleo tradicional, se produce un mayor empleo del vasto externo, que hace que este músculo se desarrolle más que el resto de los cuádriceps, produciendo una hipertrofia. Dicha descompensación muscular hace que el vasto "tire" de la rótula hacia el exterior, produciéndose una desalineación de la articulación (la rótula se sale de su eje correcto de trabajo), que frecuentemente produce dolor al pedalear y lesiones en la rodilla (condromalacia rotuliana). Idéntico problema se produce con los isquiotibiales, músculos antagonistas de los cuádriceps.

  • Por el contrario, Rotor produce un desarrollo muscular uniforme de los cuádriceps, que hace que la rodilla sea requerida de una forma compensada durante el esfuerzo.

  • Rozamiento articular del fémur contra la tibia en cada ciclo de pedaleo, en el punto muerto superior, que supone una desgaste progresivo de la meseta tibial, y suele cursar dolor agudo y con frecuencia crónico.

  • Tendinitis por exceso de tensión sobre los tendones, que al ser forzados por el ejercicio intenso, exceden las fuerzas que están diseñados para soportar. Este problema es muy frecuente para los ciclistas en los isquiotibiales, ya que éstos trabajan principalmente en el momento de la subida del ciclo de pedaleo. La función natural de los isquiotibiales es la tracción, con movimiento ágil y rápido, pero no tan potente como los cuádriceps, que son capaces de hacer un empuje de potencia muy superior en la zona de bajada del pedal, donde aplican la máxima fuerza. Sin embargo, con el pedaleo convencional, ambos grupos musculares se ven obligados a mover la misma carga de trabajo, con lo que los cuádriceps se ven limitados, y los isquios forzados en exceso. Con el agravante de que el ciclista tiende a imponerse tanto nivel de exigencia como carga de esfuerzo son capaces de soportar los cuádriceps, por lo que los isquiotibiales se ven permanentemente requeridos por encima de sus posibilidades y sobrecargados, degenerando a menudo en lesión tendinosa.



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    Rotor Componentes Tecnológicos / Amigosdelciclismo.com/JF
    Fecha de publicación: abril 2005


     
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