5ª ETAPA:                CALZADILLA DE LA CUEZA    -                                          SANTIBÁÑEZ DE VALDEIGLESIAS

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QUINTA ETAPA  -  FECHA: 31-05-2000

ITINERARIO: CALZADILLA DE LA CUEZA – SANTIBÁÑEZ DE VALDEIGLESIAS.
HORA DE SALIDA: 9,00 horas
HORA DE LLEGADA: 21,05 horas
TIEMPO REAL EN RUTA: 7 horas, 18 minutos, 53 segundos
DISTANCIA TOTAL RECORRIDA: 123,16 Kms.
VELOCIDAD MEDIA: 16,7 Kms./Hora

Iniciamos la etapa, tomando de inmediato la N-120, pasando por Lédigos, Terradillos de los Templarios, Moratinos, San Nicolas del Real Camino, Sahagún y Calzada de Coto, todo ello sin parar y por carretera que alterna algunos llanos con ligeras subidas y bajadas, en definitiva, terreno bueno para ir en bici y con arcén. En Calzada de Coto, después de haber entrado al pueblo, que está un poco apartado de la carretera, y de proveernos de agua, un vendedor ambulante de pescado nos indica la mejor ruta a tomar a partir de aquí, por lo que volvemos a salir, e inmediatamente después de cruzar la autovía, vamos hacia la derecha, tomando el camino de tierra que junto con el andadero constituye el "Camino de Santiago", por donde seguimos, con terreno prácticamente llano, hasta Bercianos del Camino, lugar en el que almorzamos unos magníficos bocatas de lomo en conserva en el Hostal Restaurante Rivero.

Continuamos por carretera hasta El Burgo Ranero, donde volvemos a tomar el camino. Las charcas que hay junto al mismo nos indican el porqué llaman "Ranero" a este pueblo, pues sobre las mismas hay infinidad de ranas, muchísimas y a ratos muy escandalosas. El trayecto es casi todo llano. En este tramo Jose volvió a pinchar la rueda trasera de la bici, la primera vez fue en Daroca, provincia de Zaragoza, en la misma furgoneta que nos llevaba a nosotros y las bicis a Roncesvalles, por eso, se puede decir que es ese el récord del pinchazo más rápido del Camino de Santiago: muchos kilómetros antes de empezar, por suerte para todos, nadie más pinchó en todo el recorrido.

Llegamos a Reliegos, donde paramos sólo un momento para sellar en su albergue. El día es bastante bueno, hace calor pero no tanto como el día anterior. Por el mismo camino, ahora por el andadero, por el que hay menos baches, seguimos hasta Mansilla de las Mulas. Terrenos llano casi en su totalidad. En este pueblo, debido a unas obras, debemos dar una vuelta hasta encontrar la salida, pasamos junto a las murallas y cruzamos el puente de Mansilla, por la antigua N-120, para apenas un poco más adelante, tomar el nuevo trazado de esta carretera, con buen arcén y en llano hacia Puente Villarente. Mansilla de las Mulas

A partir de aquí sólo quedan 12 Kms., para llegar a León, pero de ellos hay unos cuantos en subida, formando casi un auténtico puerto, no anunciado, que termina a unos 5 Kms., de la ciudad; además, se nos hace pesado por que ya son más de las 14,00 horas, sin comer y con mucho calor. Desde ese punto un corto descenso que nos lleva a León. Tomamos dirección al centro histórico y siendo ya pasadas las 15,00 horas, comemos en la Cafetería Yeres, que está en la calle Pendón de Baeza nº 8, un magnífico menú del día, de los mejores de todo el recorrido, por sólo 1.000 ptas., sin extras de vino ni de café. Muy bien. La puntuación debería ser un 10, por la calidad de la comida, pero se queda en un 9 por el carácter del dueño del establecimiento, que parecía estar algo enfadado o, al menos, como si le debiéramos dinero y no le pagáramos, o como si hubiéramos roto algo. Bueno, sería por lo avanzado de la hora, pero sin problemas.

La Catedral de León Tras la maravillosa comida, ahora con muchísimo calor, tras comprar en la misma calle una cámara de repuesto y algo de aceite para las cadenas, vamos hacia la Catedral. Aquí si que nos faltan las palabras. La construcción en sí, en estilo gótico, puede que sea superada por la de la Catedral de Burgos, pero su interior, con infinidad de vidrieras polícromas le dan una luminosidad maravillosa. En dos palabras: ¡Qué pasada!.
Sellamos en la Catedral y en la misma plaza, aprovechamos para sellar igualmente en la Oficina de Turismo, eso sí, todos menos Ramón, el que más sellos tiene de todos, pero esta vez, se la hemos pegado. Cuando se enteró, varios kilómetros más adelante, hubiera sido capaz de volver sólo por un sello. En lo sucesivo sería el comentario de muchas bromas: "Tienes muchos sellos, pero el de información y turismo de León, no". Por cierto, la informadora... ¡uff...!

 

Detalle de una vidriera de la Catedral de León
El grupo en las puertas de la Catedral de León De allí, nos dirigimos al albergue de peregrinos del Monasterio Benedictino de las Carbajalas, donde sellamos también, esta vez todos, y aprovechamos algunos para que nos añadan un suplemento de una hoja a nuestra credencial, pues ya no queda sitio para más sellos.

Abandonamos León, otra vez por la N-120, en dirección a Virgen del Camino, donde se llega tras una larga pero no excesivamente dura subida. A partir de ahí, ya todo prácticamente llano, pasando por Valverde de la Virgen y Villadangos del Páramo, donde también sellamos en su albergue y aprovechamos para llenar agua fresca, continuando por San Martín del Camino hasta Hospital de Órbigo, lugar al que llegamos casi a las 20,00 horas.

Nos acercamos hasta el albergue, pero nos dicen que está completo, quedamos desanimados, pero nos dicen que a sólo 5 Kms., en un pueblecito que se llama Santibáñez de Valdeiglesias, hay un albergue que seguro que tendrá plazas, sólo hay un problema, que no hay allí ningún sitio para cenar. Así que, tanto si quieres como si no, tenemos que comprar en un supermercado de todo un poco para cenar y llevarlo al otro pueblo. Hospital de Órbigo: El puente del "Paso Honroso"

Aprovechamos para observar el puente del "Paso Honroso", que data del Siglo XIII, con arcos ojivales en su sector central.

Muy cansados, especialmente tras equivocarnos y dar un pequeño rodeo, tomando una última cuesta, corta pero con mucho desnivel, que nos da casi "la puntilla", llegamos a Santibáñez de Valdeiglesias, donde hallamos un refugio un tanto destartalado, viejo, sucio, con las literas que se caen a pedazos, con mosquitos del tamaño de un F-18 de esos que no te pican sino que "se te llevan", eso sí, con agua caliente, aunque para ducharse de uno en uno, pues si se usan a la vez las dos duchas existentes, no hay suficiente agua para ambas. Allí conocemos a su alberguero, un holandés llamado Humberto, muy buena persona. Cenamos, bastante bien, pese a ser lo que compramos en Hospital de Órbigo, sobrándonos prácticamente de todo, y lo dejamos allí en el albergue, seguro que más de uno de los que allí habían, se alegraría mucho al día siguiente, pues más de uno tenía cara de pasar más hambre que el perro del tío "Alegrías", que perdió el collar por el rabo.

Tras cenar, a dormir, bueno, con el permiso de los mosquitos, eso sí, Rafa tuvo que hacer un auténtico "safari" antes de acostarse, y Jose tenía miedo de dormirse, pues pensaba que en cualquier momento se iba a romper el somier y le iba a caer Nicolás encima desde la litera de arriba, de tan destartalada como estaba. Afortunadamente, no sucedió esto, y Nicolás pudo continuar sus dulces sueños. A propósito, gracias a la más moderna tecnología que existe en internet, hemos podido copiar, recuperar y dar color y algo de forma a los sueños que tuvo Nicolás a lo largo de todo el Camino. Si eres mayor de edad, no padeces del corazón y te da igual "arre" que "soó", tú también puedes verlos, si quieres y te atreves, haciendo "clic" aquí.

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