7ª ETAPA: VILLAFRANCA DEL BIERZO - PORTOMARÍN |
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SÉPTIMA ETAPA - FECHA: 02-06-2000
| ITINERARIO: | VILLAFRANCA DEL BIERZO PORTOMARÍN |
| HORA DE SALIDA: | 8,55 horas |
| HORA DE LLEGADA: | 18,30 horas |
| TIEMPO REAL EN RUTA: | 6 horas, 36 minutos, 07 segundos |
| DISTANCIA TOTAL RECORRIDA: | 103,55 Kms. |
| VELOCIDAD MEDIA: | 15,6 Kms./Hora |
¡ETAPA REINA! Salimos, como sin querer salir, esto es, con un poco de miedo por lo que se nos venía encima. Nada más dejar Villafranca, comienza la ascensión, suavemente en los primeros 14 Kms., y algo más pronunciada en los 14 restantes. Subimos por la N-VI, que está en obras, pues junto a ella están construyendo una nueva autovía, cuyas obras se asegura que no provocan ningún impacto ambiental, que va, a partir de ahora, en los colegios, institutos y facultades, cuando se hable de impacto ambiental pondrán fotos de esta autovia o llevarán a los alumnos allí para que aprendan lo que no se debe hacer jamás con el medio ambiente, esto es, asesinar un valle tan precioso como ese. Por supuesto, un "Cero", pero de los grandes (patatero), para los ingenieros que proyectaron ese trazado y para los políticos que lo autorizaron.
Las rampas se hacen cada vez más duras, aunque no en exceso, con una pendiente media del 6%. Cuando falta aproximadamente un kilómetro para terminar este puerto, te llevas una alegría al ver el cartel de "Comunidade de Galicia". Terminamos la ascensión y descansamos un poco en el alto de Piedrafita.
| Pero esto no ha terminado, ni mucho menos, en el mismo alto, tomamos la carretera hacia la izquierda, en dirección a Cebreiro, y los tres primero kilómetros son duros de verdad. Paramos a llenar agua en una fuente que hay a la izquierda, en plena subida. Continuamos ascendiendo, y tras un falso llano y otra pequeña rampa, alcanzamos O Cebreiro (1.300 metros). | ![]() |
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Visitamos su pequeño pero precioso templo, de estilo prerrománico, donde se escucha música gregoriana de fondo, pareciendo que te sumerges en un lugar de paz y sosiego. Junto al mismo hay un pequeño bar donde sellamos. También allí, observamos las viviendas celtas denominadas "Pallozas", algunas de las cuales se han convertido en un museo etnológico que visitamos, perteneciente a la Xunta de Galicia.
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| Pero esto no ha terminado, ni mucho menos, descendemos un poco y volviendo a subir algo más de un kilómetro, coronamos el alto de San Roque (1.237 metros), este es pequeñito, pero no nos lo había anunciado nadie. Después, algo de bajada y, un poco antes de Hospital de la Condesa, afrontamos los algo más de 3 kilómetros de dura subida hasta el alto de Poio (1.337 metros), donde paramos a descansar un poco, en un bar que hay allí mismo, pues, de verdad, nos lo habíamos ganado. |
Desde ahí, fuerte descenso, de 17 kms., hasta Triacastela, donde paramos a comer, bastante bien, en un bar-restaurante que hay a la izquierda, en la misma carretera.
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Por la tarde, continuamos por terreno auténticamente rompepiernas, con largas bajadas y subidas cortas pero pronunciadas, pasando por Samos, donde casi sin parar vemos su majestuosa Abadía, que es un Monasterio Benedictino, el cual nos hubiera gustado ver más detenidamente, y sellando en su albergue, donde la persona que lo atiende es verdaderamente agradable y simpática. Por cierto, otro "cero" a la persona que se le ocurrió poner un surtidor de gasolina junto a las paredes del Monasterio, calificación que se hace extensiva a todos los que lo permitieron y lo continúan permitiendo. ¡Qué aberración! |
Por terreno prácticamente idéntico, continuamos hasta Sarria, lugar en el que vamos a sellar a su albergue, por cierto, que si ya llevábamos pocas subidas, el albergue está un poco en alto. Menos mal que dentro habían unas vistas femeninas muy gratificantes.
Pero esto no ha terminado, ni mucho menos, de ahí en adelante, y nada más salir por la carretera C-535, afrontamos una larga y durísima subida, que tampoco nadie nos había anunciado, que aún es peor por todo lo que llevamos acumulado, y que alternando con algunas cortas bajadas y algún que otro falso llano, viene a constituir un auténtico puerto. A estas alturas, las fuerzas comienzan a escasear.
| Tras un bonito descenso, llegamos a Portomarín, ahora, ¡por fin!, sí que ha terminado esto por este día. Allí, vemos el pantano, en cuyo fondo estaba situado antiguamente el pueblo; visitamos la Iglesia Fortaleza de San Nicolás, que fue trasladada junto con otros monumentos, piedra a piedra desde su anterior emplazamiento. | ![]() |
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Nos alojamos en el albergue municipal, que está formado por dos edificios, el que puede verse en la foto de la izquierda y otro que hay enfrente. Nosotros vamos a éste último, pues el primero ya está lleno. De todos modos, resultó ser bastante bueno, limpio y acogedor, con el único problema de que ya no quedaba agua caliente, pues el calentador que hay no es suficiente para todos. No obstante, se agradece la ducha, pues el día ha sido verdaderamente agotador, el más duro, sin duda, de todo el recorrido. |
Antes de cenar, paseamos por las calles, tomamos una cerveza en la puerta de un bar que hace esquina frente al albergue (el de la siguiente fotografía), donde comienza la zona de porches. Cenamos, en un restaurante, que hay un poco más adelante (tres o cuatro casas a continuación en dirección a la iglesia), de cuyo nombre no podemos ni queremos acordarnos, pues resultó ser uno de los peores de todo el recorrido, no quedaba prácticamente de nada de lo que un poco antes nos dijeron que había de menú, y los platos, sobre todo los de espárragos, daban una pena tan grande que parecían los cuatro cirios de un velatorio, eso sí, de diminutas dimensiones.
| Y nada más, tras tomar café en el bar donde antes habíamos tomado la cerveza, pues no nos atrevimos a pedirlo en el restaurante, nos fuimos a dormir. ¡Ganas teníamos!. | ![]() |