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En la transmisión brilla con luz propia el desviador trasero, todo un Shimano XTR Shadow con caja de carbono, que acapara todas las miradas por su espectacularidad. No olvidemos que es el máximo exponente en este apartado de la marca distribuida en España por Macario, y toda una garantía de buen funcionamiento y ligereza. Además, el Shadow ha conseguido eliminar los ruidos por golpes en la vaina que antes tanto nos molestaban al rodar por firmes irregulares, al tiempo que acerca el cambio a la rueda, minimizando la posibilidad de enganches o roces con cualquier palo o piedra que sobresalga del camino.
La transmisión se completa con un curioso mix en el que predomina el grupo XT de los japoneses (bielas y platos, pulsadores y desviador delantero), pero mezclado con piezas de sus competidores SRAM, a los que se confía la cadena y piñones. La cadena tiene la particularidad de incluir de serie un eslabón de desmontaje rápido, muy útil a la hora de la limpieza -podemos sacar la cadena para limpiarla con mayor comodidad- e incluso en caso de rotura. Toda una ventaja práctica.
En cuanto a los piñones, hay que decir que el funcionamiento dista de la suavidad exquisita de Shimano. No es que falle, pero, si unimos cadena y piñonera (la 980) de SRAM, el silencio y los cambios imperceptibles de las transmisiones 100% japonesas desaparecen. En cambio, ganamos en longevidad y, en este caso -con el eslabón rápido-, en comodidad a la hora de realizar el mantenimiento.
Los frenos son los XT en su última versión: el servowave nos ha impresionado, pues con él se consigue aunar el tacto de los XTR con la potencia de otros frenos destinados a otra modalidad más exigente. Toda una garantía para detenernos con confianza.
En cuanto a las ruedas,
esta bicicleta monta un conjunto de ruedas que incluye bujes Shimano Deore, llantas Mavic XM317 con ojales reforzados, y radios WTB, más los discos XT centerlock. Para las cubiertas se confía en Kenda, concretamente en su modelo Kharma con un balón de 2.1 un poco justo.
Ritchey aparece con varios de sus componentes de la gama Pro; el manillar es el Pro Carbon Rizer, con una ligera elevación de 20 mm y una anchura sobrada de 67 cm. La potencia es la Pro 4-Axis de 10 cm y de aluminio, idéntico material que el de la tija de sillín, de 31.6 mm (una medida cada vez más frecuente), 35 cm de largo, y con retraso. Por último, la dirección es la Ritchey Pro Logic Press Fit, semi integrada.
Para finalizar, la firma americana de componentes WTB aporta varios de sus productos a esta bicicleta: además de los radios, de esta marca son los puños, los MotoTec con tecnología Clap-on (fijados por tornillos), y el sillín, el nuevo Silverado en color blanco con refuerzos laterales de Kevlar que a nosotros nos ha parecido muy cómodo.
La bicicleta no equipa pedales de serie, una tendencia que es cada vez más frecuente (y más en las bicis de gama alta), así que al desembolso inicial habrá que añadir el de este componente.
En cuanto a la geometría, lo primero que nos llama la atención es el grado de lanzamiento de la horquilla, de 71.6º; este dato, unido a unas vainas relativamente largas (42.9 cm) y a un gran retraso en el tubo de sillín (74.6º), hace que la bicicleta sea larga y nuestra posición sobre ella, retrasada.
Por tanto, sobre el papel esta es una bicicleta en la que priman la comodidad y la estabilidad sobre la eficacia pura.
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Amigosdelciclismo.com/JM
Fotos: Fernando Nafís
Fecha de publicación: Enero de 2009
Localización de la prueba: O Carballiño (Ourense)
Equipamiento redactor: Chaqueta Shimano Windflex (82,20 €), Pantalón Shimano Bibthight (51,90 €), Zapatillas Shimano SH-MW80 (170,00 €), Casco MET Veleno (89,95 €).
Distribuidor Jamis en España: Macario Llorente, S.A.
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