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El ajuste de esta bicicleta es sencillo; a la horquilla tan sólo hay que darle aire según nuestro peso y preferencias, así como ajustar el rebote. Para la parte trasera hemos jugado con un sag (medido con el amortiguador abierto) de entre 17 y 21%, según nos guste la suspensión más sensible o más firme; del rebote, pese a tener 9 “clics”, realmente lógicos nos han parecido 2 ó 3, los centrales. Así, el ajuste es realmente sencillo.
Una vez hecho esto, nos subimos y comprobamos que, a pesar de no ser una bicicleta especialmente ligera, su construcción consigue que la energía sea transmitida fielmente a la rueda trasera, resultando “alegre”. Nos ha gustado la rigidez global del cuadro.
Sin embargo, en marcha el amortiguador nos ha resultado demasiado activo en abierto, y la posición propedal con la precarga escogida (alrededor de 160 psi) es muy parecida a un bloqueo, resultando demasiado rígida como para ser utilizada fuera de la carretera o pistas en perfecto estado. Para las restantes ocasiones, el amortiguador abierto produce una marcada oscilación con la pedalada, oscilación que, sin embargo, no llega a molestar -la marca afirma que con este sistema ha anulado el backpedal, o retraso del pedal al accionarse la suspensión-, si bien resulta un poco decepcionante notar que una parte de tu energía se está disipando en el amortiguador.
Subiendo, la bicicleta se comporta como un auténtico tractor; la suspensión es muy sensible y, aun montando unas cubiertas muy
rodadoras, la XCR sube con facilidad por terrenos vedados para bicicletas rígidas, no requiriendo para ello de una velocidad previa elevada. Por nuestra posición, las subidas largas hay que afrontarlas con “un punto menos”, pues no podemos hacer mucha fuerza con los brazos, y, de querer poner el plato grande, el vaivén pronto nos hará volver al mediano.
En cuanto las cosas se ponen favorables, es decir, bajando, la Jamis nos transmite mucha tranquilidad; de hecho, se porta como un trolebús, siguiendo la trazada elegida con total fidelidad. Los baches son sobrepasados con total confianza, sin comportamientos bruscos. Por contra, cambiar la trayectoria o moverse en caminos estrechos se dificulta algo. Esto es debido a lo larga que es la bicicleta, lo que también entorpece por ejemplo hacer bunny-hops y saltar rampas.
Dentro de lo polivalente que es el conjunto de la bicicleta, las cubiertas destacan por específicas: 462 gramos y un taqueado justo tienen la culpa. Las Kenda Karma dan carácter a la bicicleta en la que se monten. Aseguran aceleraciones rápidas, y su retención es mucho mejor de lo que por su aspecto pudiera parecer; eso sí, en mojado la cubierta delantera se acaba muy pronto en tumbadas, pero como conjunto nos ha gustado. El único “pero” de estas cubiertas es que son para cámara, y tan finas que en la tierra del toxo tocamos a pinchazo por salida. Garantizado. En versión tubeless perderían carácter, pero nosotros ganaríamos en tranquilidad.
Por último, hay que mencionar que las fundas de los cables nos dieron muchos problemas de fiabilidad una vez apareció el barro y la lluvia. El montaje de fundas no Shimano ha empañado mucho el funcionamiento de los cambios. Feo detalle, el de ahorrar en estos pequeños componentes. Este y el ya comentado del guiado de los cables a la parte posterior han sido los únicos incidentes dignos de mención durante el transcurso de la prueba con la Jamis.
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Amigosdelciclismo.com/JM
Fotos: Fernando Nafís
Fecha de publicación: Enero de 2009
Localización de la prueba: O Carballiño (Ourense)
Equipamiento redactor: Chaqueta Shimano Windflex (82,20 €), Pantalón Shimano Bibthight (51,90 €), Zapatillas Shimano SH-MW80 (170,00 €), Casco MET Veleno (89,95 €).
Distribuidor Jamis en España: Macario Llorente, S.A.
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