Tanto para los cortos días de invierno, como para las frescas noches de verano, unas buenas luces son una de las mejores inversiones que puedes hacer para tu bici.
En España no hay demasiada cultura de salir a rodar en bici de noche, pero en otros países en los que los días son cortos y los aficionados no tienen piedad, los ciclistas nocturnos son realmente legión.
En el mercado hay muchos tipos de luces para bicicleta, pero realmente sólo un tipo de ellas te permite realizar toda clase de acciones como si estuvieras montando de día: Se trata de los kits de luces dobles recargables con baterías.
Dependiendo de cuánto las vayas a usar y sobre todo dónde las vayas a usar, hay otras opciones mucho más baratas que probablemente se adapten a tus necesidades. Se trata de luces de un solo foco con pilas alcalinas o incluso baterías recargables.
Cualquiera de las marcas conocidas de accesorios de bicicleta puede ofrecerte un juego de luces con pilas alcalinas. Es el primer escalón. En los últimos tiempos, se ha mejorado bastante el diseño de los reflectores y ahora el haz de luz es bastante bueno. En los dos o tres últimos años, se ha introducido la tecnología LED en las luces delanteras, que aporta un ahorro en consumo de pilas considerable y una apertura del haz de luz importante. Por el contrario, el alcance no es -en determinadas situaciones- el esperado.
Por otro lado existen kits de iluminación de superiores prestaciones a los que te incluimos en esta prueba comparativa, con dos intensidades (cortas y largas) y baterías de NiMH e incluso Litio. Ambos tipos de baterías aportan un menor peso y espacio además de muchos más ciclos de carga, con lo que la vida útil de la batería es mucho mayor. Evidentemente el precio es muy superior (prohibitivo en la mayoría de los casos donde se llegan a superar los 300 euros) y por eso creemos que deben ser consideradas unas "outsiders" de lujo.
Sólo diremos que en este caso el dicho de "burro grande, ande o no ande" es muy aplicable, porque unas buenas y potentes luces te servirán para mucho tiempo y para cualquier situación, mientras que unas luces más pequeñas y menos potentes, sólo valdrán para ciertas situaciones muy concretas, como carriles-bici o parques urbanos medianamente iluminados.
Pero nosotros queremos ir un poco más allá y centrarnos en las luces que todo el mundo puede utilizar. Vamos a intentar hacer un poco de bicicleta de montaña "de verdad". No salimos al monte con la intención de "dar pedales" solamente, sino que en las cuestas abajo intentaremos comprobar si de noche se pueden tomar algunas licencias entre las piedras.
Las zonas que hemos pasado en plena noche son las mismas que hemos hecho durante muchos años por el día. Incluyen hasta un mismísimo circuito de DH del Open de la Federación. No nos hemos limitado a rodar por pistas fáciles o parcialmente iluminadas. Hemos buscado días oscuros de luna nueva para lograr discernir lo que unos conjuntos como los que te presentamos te pueden llegar a ofrecer.
Nos instalamos las luces en el manillar, y -bien abrigados- salimos al monte. ¡Acompáñanos!