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Una vez tomada la decisión de darle recambio al anterior cuadro rígido de la marca, para la creación del nuevo se ha partido de cero. Aunque no literalmente, pues se ha aprovechado parte de las innovaciones que Merida puso en práctica para la que fue estrella en su catálogo de 2009 y es una de las mejor valoradas en el segmento de dobles derally, la Ninety-Six (seguro que a estas alturas ya habrás imaginado el peso de una de las dobles más ligeras de serie). Los vamos a ver en detalle:
La doble cámara es quizás la más llamativa de las innovaciones de la Ninety-Six, y que ahora incorpora la O.Nine. Consiste en la introducción de unos nervios de carbono que recorren el interior de los tubos del cuadro, separando el tubo en dos cámaras individuales, proporcionando flexibilidad y mayor resistencia a los golpes.
El nano-matrix: diversas partículas nano refuerzan la estructura en los puntos más expuestos, mejorando en un 40% -según la marca- su resistencia a los golpes.
La construcción monocasco: la Merida O.Nine comparte materia prima con la Merida Ninety-Six; una combinación especial de fibras de carbono de módulos alto (HM), ultra alto (UHM) e intermedio (mi), fuertemente unidas con una de las últimas versiones reforzadas de nano-matrix. Todas las partes del cuadro han sido diseñadas mediante la tecnología "Blast Bladder"; posteriormente, y en función de las cargas recibidas durante el uso real, las uniones se realizan mediante tecnología tubo a tubo o bien mediante conexiones internas. El resultado es un elemento estructural monocasco que garantiza una óptima fiabilidad.
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Gestando una nueva bicicleta
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El estudio de la nueva bicicleta empezó en 2008, cuando Merida contacta con Holger Krauss, ingeniero especializado en automoción por la Universidad de Esslingen (Alemania). La idea era emplear la misma metodología de la que dispone la industria automovilística, a fin de analizar y medir todas las cargas que sufre una bicicleta en un uso real. Esto trae como último propósito reforzar las zonas que soportan las mayores cargas de la manera más efectiva posible a la vez que se aligeran otras zonas menos críticas, consiguiendo una importante reducción del peso final.
Posteriormente, el componente del Multivan Merida Biking Team, Moritz Milatz, realizó con una Merida Carbon FLX Team 2009 innumerables pruebas en Heubach, uno de los más
exigentes recorridos del calendario alemán. En ellas, toda zona crítica del cuadro fue equipada con sensores y medidores de deformación. Estos transmitían, en tiempo real, todas las mediciones de vibraciones, torsiones y la más mínima compresión a una "caja negra" montada sobre el triángulo principal. Mientras el piloto de pruebas realiza su carrera, una cámara traza un mapa visual del recorrido (con todos sus obstáculos y dificultades).
Así, con datos reales en la mano, se sabe cómo afectan al cuadro los ascensos, descensos y zonas de sprint del trazado. Igualmente, cómo afectan las aceleraciones y frenadas sobre las vainas traseras así como las cargas por temperatura que sufren las punteras y anclajes de freno.
Sorprendentemente, las tensiones de las vainas durante el uso real son simétricas: ambas vainas mostraron idéntico comportamiento, a pesar de que la fuerza de la transmisión es aplicada únicamente en la parte derecha. Sin embargo, la influencia de las fuerzas de frenado es completamente diferente: el disco de freno produce elevadas cargas y torsiones sobre el lado izquierdo como resultado de la distancia del anclaje del freno respecto al centro de masas.
Por este motivo, la O.Nine presenta tirantes asimétricos. Entre el centro del tubo y la puntera, el diámetro del tirante izquierdo aumenta considerablemente para optimizar la absorción de las fuerzas de frenada. Así, esta solución minimiza los problemas derivados de la torsión en los tirantes.