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Tres son los modelos que componen la familia O.Nine, y el que nosotros hemos probado, por extraño que pueda parecer, no es el más alto de la gama: por encima está la O.Nine XX que, como su nombre indica, viene montada con el nuevo grupo de 10 velocidades de SRAM. Su estética mezcla el negro del carbono con el rojo y el blanco, presentes también en los colores corporativos de FSA, la horquilla DT y el propio grupo americano.
Por debajo está situada la O.Nine 3000-D, con toques blancos en su cuadro que hacen juego con la horquilla Fox y el sillín Prologo Scratch Pro T2.0 tapizado en blanco, consiguiendo -como es norma en la marca- un conjunto estético muy logrado. El grupo XT de Shimano anima los cambios de esta bicicleta.
La que nos ocupa, la Merida O.Nine Team, está decorada con los colores -como no podía ser de otra manera- del equipo Multivan-Merida, esto es, verde lima. Así, a los toques de color que lleva el cuadro, los acompaña una horquilla Manitou R7 personalizada (no se puede comprar por separado) para Merida.
La horquilla Manitou, con mecanismo de aire/aceite, tiene un recorrido de 80 mm, contrariamente a lo que parece ser la última corriente en bicicletas rígidas, equipar horquillas de 100 mm. Posee bloqueo remoto en el manillar, solucionado con un mando estrecho que apenas molesta entre los restantes mandos y permite una gran libertad de posicionamiento. A pesar de sus barras de 30 mm -el estándar actual es 32- y un peso declarado de 1.384 g, la horquilla no padece de una flexión muy acusada, y posee un comportamiento muy activo, por lo que tendemos a abusar del bloqueo.
Dispone de regulación de compresión y rebote, aparte del ya mencionado bloqueo remoto. Cuenta -como buena Manitou- con el arco colocado en la parte posterior de la horquilla (reverse arch ) y anclaje de disco postmount, aceptando discos de hasta 180 mm.
Las bielas, las FSA K Force Light BB30, son unas bielas huecas de fibra de carbono con esa capa estética de carbono 3k que las hace tan atractivas; cuentan además con rodamientos cerámicos y su peso se queda en unos asombrosos 676 gramos.
Los frenos son los Avid Elixir Carbon, los mismos que probamos en bicis de enduro de gama alta y tan buena impresión nos dejaron. Si son capaces de detener con autoridad una bicicleta de 160 mm de recorrido, qué no harán con esta flacucha. Además de esa potencia sobrada, la estética acorde con la bicicleta al equipar manetas de carbono, su bajo peso y las regulaciones (aproximación de las pastillas y de la maneta al manillar) completan
unos componentes casi perfectos.
Las ruedas están montadas con unas llantas Alexrims de Scandio sobre las que no habíamos montado nunca y que no desentonan con el aire de la bicicleta, arrojando en la báscula un guarismo impresionante: 300 gramos cada una. Como curiosidad diré que carecen de ojales y no son tubeless, pero la propia marca taiwanesa recomienda la instalación de un sistema para evitar el uso de cámaras en sus llantas.
Acompañan a las llantas radios DT y los incombustibles bujes 240 de la misma marca, que con su ratchet system no son un prodigio de ligereza, pero ruedan de maravilla y tienen un funcionamiento a prueba de bombas.
Por último, las cubiertas montadas son las famosas Maxxis Monorail 2.1 en su versión -inédita en España- Exception, plegable y muy muy ligera.
En los cambios encontramos una combinación de Shimano (desviador delantero y cadena) y SRAM, que aporta el desviador trasero, el casette y los puños giratorios de la serie X0, en nuestra opinión una magnífica elección, teniendo en cuenta el carácter de la bicicleta.
El manillar plano, la potencia de aluminio y la ya mencionada tija de carbono completan la aportación de FSA, que junto al sillín Selle Italia SLR XC cierran la lista de componentes.