La transmisión se encomienda por entero a SRAM (salvo bielas) en este modelo, existiendo otra versión que equipa Shimano XT. Con ello se consigue por un lado ahorrar unos gramos en el peso final y también lograr unos cambios más nítidos y menos propensos a desajustes debido a su tiro 1:1.
El cambio trasero es un tope de gama XO en versión caja media, una garantía de fiabilidad y buen funcionamiento. En el desviador delantero se equipa un X9 al igual que en los pulsadores, donde se ha optado por una versión de mejor relación calidad-precio que los XO y de un funcionamiento impecable.
SRAM también aporta cadena (PC951) y piñones (PG980 11-34t), “segundos espadas” del catálogo de la marca.
MSC ha usado sus propios productos para componentes como la dirección, la potencia (una SCS01 de sólo 103 g de peso), el manillar
(de fibra de carbono y 166 g de peso), los puños, el cierre de tija (sin palanca, sólo tornillo, pero no la versión ultraligera de menos de 10 g que MSC ha sacado recientemente al mercado) y las bielas, unas MSC X12SET en aluminio CNC de 175mm que nos han gustado mucho y que aportan sólo 788 g al peso final de esta bicicleta.
MSC también aporta unas interesantes ruedas. Aunque se ofrece la posibilidad de montar unas Mavic CrossMax SLR disc UST 2008 por unos 800 euros más, nuestra bicicleta viene equipada con unas MSC 395 que nos han sorprendido por su ligereza (1476 g el par), mayor que la de unas CrossMax SLR. Resulta interesante comentar que el eje de la rueda delantera es de 9 mm y cierre rápido, así que, si eres de los que aún busca bicicletas de doble suspensión con este estándar (que te permite por ejemplo montarla en baca de techo “usual”, aunque prescindas de las ventajas de los nuevos estándares de 15 mm ó más), aquí tienes un motivo más para hacerte con ella.
Junto con las cubiertas, unas Maxxis Ardent KV de 2,25 de balón y 613 g de peso por unidad, estamos ante unas ruedas que forman una de las principales novedades de la versión 2009. Un conjunto con el que se ha conseguido reducir peso, coste y se ha pasado a disponer de mayor balón (de 2,1 en 2008 a 2,25 en 2009), mejorando la comodidad y obteniendo mayor tracción y grip, gracias a unas cubiertas "de verdad". No estamos ante unas ruedas UST (que sería lo mejor), pero ya sabemos todo tipo de ruedas son convertibles a tubeless, aunque de fábrica vengan con cámaras.
En la frenada también se ha mejorado sensiblemente en la bicicleta de este año. De retener la bici se ocupan los nuevos Avid Elixir CR. Todo potencia y con un tacto fantástico. Útiles incluso para descenso con discos mayores. En este caso la Zion monta discos de 160 mm atrás y 185 mm adelante.
Se trata de unos frenos que, dentro de la gama Avid, se ubican entre los Juicy y los Code, y que tienen un peso de 780 g (delantero más trasero). El diseño de la maneta integra el depósito logrando mejorar el peso y la estética, disponiendo de regulación de alcance sin herramienta, por medio de una ruletita integrada, y también de ajuste de la distancia de las pastillas girando la parte más externa del cuerpo, muy bien por Avid. Por su parte, la pinza, de doble pistón y sistema abierto, está totalmente renovada. El líquido de frenos utilizado es DOT 5.1.
El sillín que equipa esta bicicleta es un Selle SanMarco Aspide CS rojo/blanco con raíles de titanio, ligero con un diseño muy fino y atractivo. Al tacto es duro pero no incómodo, ya que apoya muy bien en los isquiones y no resulta molesto.
Estéticamente encaja muy bien con la bicicleta, aunque el color blanco siempre es delicado.
Por último, la Zion Carbon R monta una tija telescópica KS (KindShock), una marca taiwanesa relativamente desconocida que fabrica también suspensiones. Su peculiaridad es que permite bajar y subir el sillín en marcha con sólo apretar una palanca. Equipando esta tija, MSC ha mejorado sensiblemente la polivalencia de esta bicicleta, ya que permite afrontar con gran facilidad zonas técnicas, bajadas, que pidan bajar el sillín con rapidez y comodidad, evitando tener que parar, y haciendo innecesario el uso de un cierre rápido para la misma. Con ella nos olvidamos de roces en la tija y de tener que "marcar" la posición de la misma para saber cuál es nuestra posición personal. Esta elección repercute negativamente en la báscula (pesa 490 g), pero que se compensa sobradamente con el beneficio general y que aplaudimos particularmente. Su funcionamiento es similar, por buscar un parangón, a una silla de oficina; tirando de la palanca hacia arriba el sillín baja por nuestro peso hasta donde queramos; si pulsamos otra vez la palanca y nos levantamos, el sillín sube.