A continuación, un resumen cronológico de la vida y obra de nuestro querido RS4 (versión MTB) los últimos diez mil kilómetros realizados íntegramente por sendas y caminos:
- Km 2.120. Perdemos la arandela autoextractora en marcha. Desde Rotor mandan otra. Nos aconsejan echarle un hilo de fijador. ¡Perfecto!
- Km 5.000. Primer despiece y estudio. Empezamos fuerte con él y los cinco mil primeros kilómetros pasan rápido. Cuando lo abrimos por primera vez, encontramos todavía la grasa de fábrica. No tenemos que cambiar nada. Sólo abrir, limpiar, engrasar y cerrar.
- Km 5.200. Apertura de emergencia. ¡Ups! Hemos usado una grasa demasiado poco consistente y se ha “escapado”. Una consulta a Rotor y una consulta en Internet sobre grasas ponen luz en el asunto. Abrir, limpiar, engrasar y cerrar.
-
Km 6.000. Tras cambiar el Rotor de bicicleta notamos un pedaleo extraño. ¡Se nos ha movido el punto R una barbaridad! Conclusión: tras un cambio de pedalier siempre hay que limpiar los hilos de rosca y volver a colocar el fijador F43.
-
Km 7.600. Nuevo engrase. Abrir, limpiar, engrasar y cerrar. Esto ya parece una clase de aerobic, pero es que realmente es así de fácil. Media hora de trabajo siendo muy meticulosos.
-
Km 7.650. Se nos afloja la biela izquierda. Es la primera vez que nos pasa. En Rotor nos recomiendan echar un poquito de fijador al tornillo de la biela. Problema solucionado.
-
Km 8.500. Tras una temporada de bastante barro, decidimos abrir el Rotor. Tenemos algo de “miedo” porque hace algún ruido extraño. Nos quedamos con la arandela extractora en la mano. ¡Cachis! Engrasado “exterior” y problema solucionado. Decidimos esperar.
-
Km 10.000 (9.820 para ser exactos). Apertura y despiece actual. No podemos esperar más a saber cómo se encuentra. El resultado lo acabáis de ver.
Y esta es la historia. ¿Quién dice que un Rotor no es fiable?