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Ya subidos a ella, vemos que la postura nos resulta muy familiar: si vienes de una bici de XC, sólo te va a extrañar encontrar el manillar tan alto, porque lo demás parece estar en el mismo sitio de costumbre. De este modo, el pedaleo sale de forma natural, lo que está favorecido por un peso acorde con las máquinas de este segmento (ya lo podemos desvelar: 11.09 Kg) y por una suspensión trasera que nos resta menos energías de las que uno sospecha al ver cómo trabaja el amortiguador durante nuestro pedaleo.
Nuestra elección durante el 90% del tiempo ha sido la posición 1 del propedal; en ese punto y con el propedal “abierto” (en 1, recordemos) aún se puede pedalear sin tener que ir corriendo a buscar la palanquita, pero tenemos la suficiente absorción como para afrontar las bajadas con total tranquilidad. En posición 2 no hay apenas diferencia entre “abierto” y “cerrado”. La posición 0 equivale a “sin propedal” y nos parece demasiado salvo que nos enfrentemos a
bajadas realmente rotas. Para el que no conozca la nueva configuración de Fox, en el Adaptive Logic la posición “firme”, la 3, es accesible siempre con la palanca, y la de “abierto” es la que hayamos escogido previamente en el dial azul: 0 para propedal desactivado, 1 para propedal ligero y 2 para propedal medio.
En definitiva, en nuestras rutas pedaleadoras no vamos a echar nada de menos nuestra máquina de XC. Pero es que lo bueno empieza cuando el camino se pone favorable: el cambio de curva de progresividad del VPP al VPP2 ha mermado las capacidades de absorción bruta de este sistema, pero realmente la TRc se comporta como si tuviera más recorrido, primero de todo por la magnífica estabilidad tanto a altas como a bajas velocidades, debido a su ángulo de dirección. Pero también por el gran trabajo de los componentes Fox y por la rigidez global de la bicicleta, que consigue que realmente la podamos meter por donde queremos.
Tanto es así, que en los descensos más vertiginosos no sentimos la obligación de desplazar hacia atrás nuestro peso, que ya lo está bastante debido al lanzamiento de su horquilla. Bajar rápido es, de este modo, algo natural.
Esto tiene su contrapartida en cuanto a la manejabilidad; la distancia entre ejes puede hacer que la TRc parezca más difícil de mover que una bicicleta más XC, sobre todo en tramos lentos (tanto de subida como de bajada). En los más rápidos, en cambio, su ligereza nos echa una mano para hacer cambios de dirección sobre la marcha.
Subiendo, la rueda delantera parece que “flotara”.
Como llevamos el peso en cierto modo retrasado, nos puede faltar apoyo y direccionalidad en la parte delantera, sobre todo en los pasos más técnicos. Con el paso de los kilómetros te das cuenta de que en esta Blur, más que nunca, se hace necesario inclinar el tronco hacia delante. De este modo, y con la ayuda del VPP2, podrás afrontar con total garantía cualquier subida técnica.
Para este objetivo resulta bienvenida la adopción del pedalier de tres platos en vez de la opción tan de moda de sólo dos. Además, el cambio de relación de dentado del Dyna Sys nos parece muy oportuno, pues mejora el paso entre platos y hace que se aprovechen mejor tanto el grande como el pequeño. De la calidad y rapidez de cambio no hay nada que añadir a lo que ya damos por conocido del Shimano XTR: suave, esa es la palabra. Ahora, si hemos de ponerle un “pero”, es el de no optar por la versión con Shadow RD+, que recordemos no es sino un mecanismo para estabilizar la caja y evitar que se mueva en exceso, golpeando la vaina e interfiriendo en el cambio. Este sistema está disponible para XTR y nos parece una opción muy conveniente en todo caso, aunque con mayor motivo en una máquina como esta, con miras de soportar un duro trato.
Nos hemos quedado con ganas de probar la TRc con los frenos Shimano XTR, que pensamos serían más acordes al espíritu de la bicicleta. Los Formula The One, en cambio, se han mostrado desmesurados: con una potencia enorme y una progresividad escasa, se postulan como una buena opción para detener bicicletas más pesadas o con mayor demanda que la que presenta nuestra Blur.
En el apartado ruedas, echamos de menos un poco más de glamour. Viendo el listado de componentes quizá esperaríamos encontrarnos algo más llamativo que estas DT Swiss. Por supuesto, no tenemos nada que objetar a su funcionamiento intachable, pero sería magnífico que fueran tubeless. En todo caso, los chicos de Santa Cruz han querido echarnos una mano aplicando un fondo de llanta pegado que tapa los orificios de los radios pero no el de la válvula, por lo que sería sencillo adoptar una cubierta UST. Aún así... no es lo mismo.
También queremos apuntar que, así como la elección de la reina de la retención de frenada, la Maxxis High Roller, para el tren delantero nos parece acertada, la CrossMark con su bajo taqueado y duro compuesto de goma puede restringir el ámbito de uso de esta TRc. De hecho esta última en la segunda salida dijo “basta”, y la cambiamos por otra cubierta más adecuada para las posibilidades de esta máquina.
En cuanto a nuestros apoyos, el manillar Easton nos ha parecido
simplemente perfecto: rígido pero no molesto, ligero y con la angulación idónea para que nuestras manos se encontraran cómodas. En combinación con los sorprendentes puños Lizard Skins Charger forman un puesto de mandos de lujo. La potencia aporta calidad y bajo peso, y el sillín WTB Silverado será bienvenido para aquellos que gusten de sillines planos. Durante el transcurso de la prueba fue fuente de crujidos procedentes de la carcasa. Confesamos que al principio pensamos que provenían de la tija. Afortunadamente no era así y la RockShox Reverb funcionó siempre a la perfección. Nos ha parecido una frivolidad casi imprescindible cuando las cosas se ponen ”delicadas” y nos ha salvado de más de un susto. Aunque éramos reticentes en un principio, hoy en día vemos la tijas telescópicas como muy necesarias en máquinas con querencia hacia caminos técnicos.
Y a fe que la TRc lo es. Evidentemente, lo suyo no son las piedras enormes ni los cortados de vértigo. Para eso ya hay otras máquinas más adecuadas. Esta nueva Blur sobresale cuando bajamos a toda velocidad sobre terreno suelto: entonces, su bajo centro de gravedad y la suspensión hacen que vayamos literalmente pegados al suelo,
aumentando las capacidades de agarre de las cubiertas.
Pero no sólo eso: también se verá como pez en el agua en zonas más técnicas, en las que su agilidad para buscar la trazada correcta compensará la capacidad de tragar todo que pueden tener máquinas de mayor recorrido. Por cierto, que en los cortados y saltos la TRc se comporta de forma absolutamente neutra, dejándose hacer en el aire y aterrizando como si lo hiciéramos en un colchón de agua. Probarlo para creerlo.
Después de escribir y recordar todas estas sensaciones nos ha venido a la cabeza un proyecto, hoy abandonado quizás por avanzado a su tiempo, de Santa Cruz: la Blur 4X. Una máquina doble, con un recorrido de 115 mm, ágil y fiable. Perfecta para afrontar un slalom en nuestro sendero favorito, dejándose llevar por el flow.
Si tienes dudas sobre qué bicicleta vas a llevar en tus próximas rutas, esas que haces con tus amigos en plan Avalancha, pero tampoco quieres renunciar a tus rutas épicas de todo un día, en plan maratón, seguro estarás pensando en comprar dos bicicletas.
Llegados a este punto, quizás valores más positivamente realizar la inversión de esta Blur TRc, que por ese dinero te va a dar lo máximo en donde la quieras probar. Y todo ello con la tranquilidad de poseer una máquina robusta, fiable y pensada para durar muchos años. Con la que puedes entrenar el doble, pues podrás pedalear lo mismo hacia arriba que cuesta abajo, si te lo propones. Porque, si tienes el día relajado, puedes sentarte en el sillín y simplemente ver las piedras pasar.
Esta bici da más de lo esperado...