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Dos meses de interminable espera ha sido el "precio" que hemos tenido que pagar para poder tocar y saborear la Santa Cruz Blur, justo desde que Luis, de Bike Comp, contactó con nosotros para ofrecernósla. Por supuesto dijimos que sí, y la espera mereció la pena.
Una demora en la entrega que se alargó porque un cuadro tan especial no se podía montar con componentes normales, tenían que estar a la altura y Luis, consciente del detalle, hizo una selección de lo mejor de lo mejor pero con cuidado para que el precio final no se disparase, trayendo algunas piezas directamente de USA para nosotros, como en adelante veremos.
¿Comenzamos?
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Fecha de publicación: Septiembre de 2003
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