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Así, cuando fijamos la batería en su carcasa se ilumina fugazmente el diodo que indica el nivel de batería existente:
- Si aparece luz verde fija, la batería se encuentra entre el 100% y el 50% de carga.
- Si la luz es verde parpadeante, indica que se ha alcanzado el 50%.
- Si la luz se vuelve roja fija, nos indica que hemos llegado al 25%;tendremos una autonomía aproximada de 250 km, pero será el aviso para recargar la batería.
- Por último, cuando veamos la luz roja parpadeante, será indicativo de que la batería está prácticamente descargada. Si siguiéramos rodando, primero se detendría el desviador de platos y posteriormente el de piñones. Aún así, podríamos rodar, aunque obvialmente sin cambiar de marcha.
Al término de nuestra prueba,
con 921 kilómetros recorridos, la batería seguía mostrando la luz verde, por lo que no parece imposible llegar a los 2000 km sin recargar. En cualquier caso, la pusimos en la base y su recarga necesitó de 41 minutos, lo que da idea de la poca merma de su capacidad (el tiempo necesirio para la recarga total de la batería está estimado en una hora y media).
En cuanto a las manetas, en un primer vistazo parecen ser las mismas que mueven el Dura-Ace convencional; sin embargo, el hecho de estar casi huecas -no tienen ya los mecanismos necesarios para realizar los cambios de marcha- , permite mayor margen de maniobra a los ingenieros que así pueden mejorar la ergonomía de este delicado punto.
Una vista más detenida nos muestra que las manetas del Di2 son más cómodas que las del 7900: tienen un promontorio más pequeño y
son un poco más redondeadas, aunque se mantiene la superficie plana para el apoyo de la palma que fue tan bienvenida en la anterior generación del tope de gama de los japoneses. Este es el apoyo ideal según los ingenieros de Shimano, que con esta configuración se han sacudido las limitaciones de la mecánica contenida en las anteriores manetas.
Los cambios de velocidades se realizan con dos botones de forma alargada colocados en la parte externa de las manetas; ambos botones tienen una textura distinta en su superficie, pero están demasiado juntos como para garantizar una buena distinción desde el sillín y en condiciones de estrés competitivo.
Tanto los botones de cambio como la palanca de frenos de las manetas del Dura-Ace Di2 (ST-7970) buscan arañar gramos al peso total. Las palancas de freno estrenan elaboración en fibra de carbono unidireccional. Con esto, unido a la reducción del material mecánico en su interior, se logra una reducción de 155 g sobre la versión mecánica.
El precio recomendado de las manetas es de 509,90 euros, más 84,90 euros los cables.
El cambio de coronas; el desviador trasero del Dura-Ace Di2 (RD-7970) , al igual que la versión mecánica, presenta una caja de fibra de carbono y es compatible con desarrollos
grandes, aceptando hasta piñones de 27 dientes. La diferencia está en que ahora, en vez de moverlo un cable de acero con su funda, está animado por un servo motor (que a su vez está regulado por la unidad central). En cualquier caso, una vista detenida nos muestra la existencia de muelles que ayudan en el ajuste fino. Como resultas, conseguimos idéntica precisión a la
que habíamos asociado la denominación Dura-Ace.
Novedoso es el sistema que se ha integrado en este desviador para protegerlo en caso de caída o golpe. Si esto sucediese, el cuerpo del desviador se libera para reducir la energía del impacto. Para que recupere su posición de funcionamiento basta con mantener pulsado cinco segundos el botón de la unidad de control para los cables; el pulsador y el desviador trasero se sincronizan automáticamente. Tiene un precio de venta recomendado de 499 euros.
El cambio de platos FD-7970 es el cerebro del sistema. Cuenta con una voluminosa carcasa de plástico que contiene el motor que lo mueve y una unidad de procesamiento, con
lo cual tiene un tamaño mayor que la versión "de cable"; esa unidad de procesamiento se encarga no sólo de garantizar los pasos de plato pequeño a grande, sino que además adopta de forma automática la posición idónea para que no haya fricción con la cadena, cualquiera que sea la combinación de desarrollos que hayamos escogido. Incluso se mueve de forma automática para adaptarse a los cambios que vamos realizando sobre la marcha. Sin requerir de nuestra intervención. Sin necesidad de ajuste en ningún momento.
Fuera de esta novedad, pero relacionada con éstas, advertimos que la guía del desviador resulta más estrecha de lo que resulta normal en un desviador mecánico. Con esta modificación logramos cambios más rápidos y precisos, y la posible desventaja, que es la mayor aparición de roces con la cadena, no aparece nunca gracias al sistema de autoajuste.
Además de estos elementos, al Di2 se puede acoplar el nuevo FlightDeck, ciclocomputador que da información sobre ritmo cardíaco, altitud, cadencia, gasto calórico estimado, desarrollo engranado y nivel de batería, todo ello eludiendo el uso de cables. También desde el ciclocomputador se puede realizar el ajuste del cambio. Como novedad, en la maneta de cambio se integran un sensor inalámbrico de velocidad (en la abrazadera) y botones para operar el computador sin tener que mover las manos de donde van habitualmente. Un gran avance en operatividad y seguridad. Su pvp recomendado es de 395 euros.
Por último, contamos con la opción de prolongadores para acoplar a manillares de contrarreloj y así poder realizar los cambios desde las extensiones de estos manillares (pvp recomendado: 229,90 euros). En este caso es un pequeño apéndice que se introduce en el hueco del tubo y del cual sobresalen dos botones, los de cambio.