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Montar el Di2 en nuestra bicicleta no es complicado; de hecho, posiblemente resulte más sencillo que montar un grupo convencional. Y es que la instalación del Di2 consiste en fijar los desviadores, las manetas y la batería, comprobar la longitud de los cables para poder realizar la conexión, realizar ésta y punto. Bueno, realmente la parte más engorrosa es la de guiar los cables de los desviadores: ya no sirven las guías que traen los cuadros actuales, pues el diámetro de estos es muy inferior. Además, hay que contar con los cables que van a la batería.
Para esta operación, Shimano propone la utilización de guías adhesivas, disponibles en tres colores (negro, blanco y gris) para tener un montaje lo más discreto posible, si bien es bastante fácil que el color no se parezca al de nuestro cuadro o que los cables discurran sobre más de un color, por lo que el impacto visual será evidente. Su Pvp recomendado es de 5,70 euros.
Los cables van por la parte anterior del tubo diagonal, cubiertos por una envuelta plástica que los protege y fija hasta el final de este tubo, donde se encuentra la conexión con el soporte de la batería.
Nuestra unidad de pruebas, cedida por el distribuidor de Shimano en España, Macario, venía ya con los cables convenientemente montados y con la batería fijada entre el portabidón y el tubo de sillín, aprovechando uno de los tornillos del porta para ello. Este parece ser el mejor de los emplazamientos actuales, aunque con ciertos diseños o en tallas pequeñas no sea posible esta ubicación.
Y es que el emplazamiento de la batería y el correcto guiado de los cables es el más evidente de los problemas a los que nos enfrentamos a la hora de decidirnos por el nuevo Di2. Por lo menos ahora que los cuadros no están preparados para este grupo; pero el peso internacional de Shimano y la propia demanda de los usuarios traerán una respuesta a este tema por parte de los fabricantes, que elaborarán cuadros con guiado específico para el nuevo diámetro de los cables y, sobre todo, con un emplazamiento adecuado para la batería. Así, muchos de los nuevos cuadros de 2010 ya han sido diseñados de manera específica para alojar este grupo. El problema es si nuestro cuadro preferido no lo está, o simplemente no nos apetece cambiar el actual; en este caso, la batería a nuestro juicio queda extraña dentro del cuadro, rompe la estética limpia clásica de la bicicleta.
Por lo demás, el ajuste del Di2 desde que se ha instalado -recordemos, tan sólo con montar los componentes en el cuadro y guiar y conectar los cables- supone un avance importante respecto a lo existente hasta ahora: basta presionar unos segundos el botón de control de los cables y el sistema se ajusta de manera automática. No es necesario ningún otro procedimiento.
Lo mejor es que esta configuración queda registrada y mientras no se haga alguna modificación en los componentes, el cambio estará siempre ajustado a la perfección. Aquí no hay variaciones porque los cables se estiran, las fundas no devuelven o los muelles pierden tensión.
El sistema eléctrico funciona mientras tenga batería y funciona siempre al cien por cien. Me explico: la calidad de un cambio será idéntica llevando una batería recién cargada o a media carga. Cuando no haya carga, dejará de funcionar, pero hasta entonces los cambios serán igual de rápidos y precisos.