En algunas ocasiones, tenemos la suerte de ver diseños de bicicletas que aportan algo nuevo, que se sale de lo común. Si esto ocurre además en el ámbito de la bici como medio de transporte, nuestra fortuna y satisfacción es aún mayor. Y es que nosotros mismos somos ciclistas urbanos y estamos convencidos de sus innumerables ventajas, tanto para nosotros como para el resto de conciudadanos.
Pero no nos salgamos del tema...
Cuando la Strida llegó a nuestras manos tuvimos una sensación nueva, como la de un niño que con cierta ingenuidad observa algo distinto, que no ha visto nunca.
Por nuestras manos han pasado muchas bicis, pero ante esta nos sentimos un poco "púberes", nos pareció estar ante algo nuevo y diferente, y no pudimos parar de mirar la bicicleta por todos lados sin apenas pronunciar palabra.
Una vez superada la sensación inicial de fascinación, llegó el momento de volver a la realidad, y es que no somos niños y lo que nos corresponde es hacer nuestro trabajo, o sea, probar la bicicleta y sacar conclusiones.
Así que vamos a ello.