De Buenos Aires pasamos a Montevideo y continuamos por la costa uruguaya hasta entrar en Brasil. La frontera es un punto interesante, hay una ciudad llamada Chuy o Chui (según sea en castellano o portugués) en la que dependiendo en que acera estés de su avenida principal te encuentras en Uruguay o en Brasil. Las aduanas están a la salida del pueblo y cuando has entrado, según tu pasaporte, has abandonado Uruguay pero como todavía no has pasado la aduana brasileña que está fuera del pueblo en teoría no estás en ninguno de los dos países. Lo mismo pasa con las cabinas, a este lado de la avenida son uruguayas pero si cruzas son brasileñas. Si quieres llamar de tu casa a tu vecino de enfrente prepárate porque es una llamada internacional.
Entramos en Brasil y por supuesto nos olvidamos del frío. Continuamos por el litoral y en algunas ocasiones tuvimos que pedalear por la playa buscando la arena donde queda más dura. Lo habíamos hecho antes en bicicletas individuales con pocos problemas pero el tándem de 4 metros de largo (incluyendo el remolque) y 100 kilos de peso con el equipaje no se siente cómodo en este terreno y tuvimos que empujarlo durante buenos trechos.
Pero en este viaje no solamente pedaleamos, la aventura que estamos llevando a cabo Miyuki y yo es diferente de la anterior, en la que di la vuelta al mundo en bicicleta en solitario entre 1999 y 2002, y que por cierto, me ofreció el maravilloso regalo del encuentro con ella. Aquella fue una aventura personal en la que no tenía más fines que aprender de la vida y disfrutar del viaje pero el proyecto que estamos llevando a cabo, que hemos previsto con una duración de 10 años y al que hemos bautizado como Acercando El Mundo sí tiene unos objetivos definidos.
Por un lado colaboramos por donde pasamos en la divulgación de la Campaña del Milenio de la ONU (te recomendamos que la conozcas y la apoyes) y los trabajos de UNICEF y por otro lado mantenemos actualizada la página web Acercandoelmundo.com para permitir que quien lo desee pueda viajar y aprender con nosotros.
Te puedes imaginar cómo es este tipo de viajes, durante estos 19 meses de periplo hemos conocido a cientos de personas interesantes que nos han enseñado mucho y posiblemente hayan cambiado un poquito nuestra mente (al fin y al cabo para eso viajamos).
En esta ocasión queremos hablarte de un encuentro que, además de conseguir todo eso, ha hecho que tomemos una decisión importante para el futuro de nuestra aventura.