Cuando queremos instalar una tija de carbono, normalmente miramos en nuestra bici la medida de la tija original y pedimos otra de la misma medida. Esto debería ser válido siempre y cuando nuestro cuadro tenga un tubo de sillín perfectamente mecanizado.
El mecanizado en este caso es el proceso de rectificación del tubo y que garantiza el correcto diámetro del mismo en la zona donde se aloja la tija.
No es raro encontrar cuadros de bicicleta, incluso de gama alta, que usan unas tuberías muy buenas, con unas perfectas soldaduras pero sus mecanizados en pipas de dirección, tubo de sillín, etc... no son todo lo buenos que deberían. Una buena tija de sillín será perfectamente redonda, con la misma medida de diámetro en toda su longitud, pero quizá el interior del tubo de sillín no lo sea y nos
podemos encontrar con tubos que no cuentan con diámetros exactos, que están ligeramente ovalados o
incluso que tengan "rebabas" o soldaduras caladas. Por este motivo antes de instalar una tija de carbono debemos comprobar la tolerancia que tenemos entre el tubo de sillín y la tija para la correcta elección de la medida, la tolerancia máxima debería rondar los 0,2 mm (aunque parezca muy poco cada 0,2 mm normalmente tenemos una medida distinta de tija de sillín), o sea, si montamos una tija de 27,2 mm, el diámetro interior de nuestro tubo de sillín no debe ser mayor de 27,4 mm en ningún caso.
Si esta tolerancia es mayor, la presión que ejercemos al apretar el cierre (más oval que redonda) se traduce en un estrangulamiento del tubo de la tija. Esta elevada presión que ejercemos en la parte de la tija que coincide con el ranurado del tubo del sillín estrangula o prende el tubo de carbono hasta romper algunas fibras, lo suficiente para que se produzca la rotura final del tubo, como ha pasado en el caso de la foto que puedes ver en esta página.
En determinados casos, necesitaremos escariar (mecanizar de manera manual) el tubo de sillín para usar una medida mayor de tija o bien usar una tija de diámetro menor con un casquillo de aluminio.
Respecto al par de apriete, éste debe ser el justo para que la tija no se mueva pero siempre con precaución, ya que si el apriete es excesivo podemos romper algunas fibras, lo cual acortará la vida del tubo que acabará rompiéndose.
Algunos fabricantes hablan o recomiendan un par de apriete exacto para realizarlo con una llave dinamométrica, aunque esta puede ser una afirmación demasiado comprometida, ya que este par de apriete depende de muchos factores: el juego entre la tija y el cuadro (diferencia de diámetro), espesor, densidad, dureza de la tija y abrazadera que usamos.
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Consejos para instalar correctamente una tija de carbono
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En definitiva, estos son algunos consejos que se deberían seguir para realizar la correcta instalación de una tija de fibra de carbono:
- Revisar la tolerancia del tubo y asegurarse de que éste no tenga ninguna parte cortante. Si apreciamos muy afilada la parte superior podemos repasarla ligeramente con una fresa, pequeña lima o lija de agua.
- Elección de la medida correcta de tija como hemos explicado anteriormente.
- Una buena costumbre es poner la abrazadera del tubo de sillín en sentido opuesto a la ranura del cuadro. Esta operación ayuda a distribuir mejor la presión alrededor de la tija.
- Si usamos un “Shim” o casquillo la ranura del casquillo la debemos situar opuesta a la ranura del cuadro.
- Nunca aplicar grasa, ya que esto nos obligará a ejercer un apriete excesivo para que no se mueva. Limpia meticulosamente cualquier resto de grasa o aceite que pueda quedar en tu cuadro antes de insertar la nueva tija de carbono.
Muy importante. Si estás pensando en "acortar" tu tija, has de saber que, por motivos de seguridad, nunca debemos cortar una tija de sillín de carbono. Además, el hacerlo, supone la pérdida de la garantía que ofrece el fabricante. Hemos de saber que para cortar correctamente una tija de sillín de carbono se debe hacer con un mecanismo que hace girar la tija en el sentido contrario al que gira la hoja de corte y de manera simultánea. Y no es sencillo encontrar un lugar con los útiles adecuados, además en muchos casos el ahorro de peso que solemos conseguir suele ser ínfimo, muchas veces no merece la pena cortar un tubo de carbono para ahorrar 2, 4, 6... ó 10 gramos.