Instalar tijas de aluminio suele tener otras problemáticas. Si por ejemplo tenemos problemas porque el tubo de sillín es demasiado justo para insertar una tija, necesitaremos escariar el tubo para resolver el problema y que nuestra tija entre con suavidad, no se arañe y no se quede gripada en un futuro. Si por el contrario, queda holgada, tenemos problemas con el apriete y la tija tiende a bajarse, no debemos apretar el cierre de sillín en exceso. En estos casos es recomendable situar la abrazadera en la misma orientación que la ranura del cuadro (al contrario de lo que indicábamos antes para las tijas de carbono), ya que así conseguimos más mordiente, aunque el apriete se esté realizando solamente en ciertos puntos y no en toda la circunferencia.
Una buena costumbre es engrasar periódicamente nuestra tija de aluminio, para evitar corrosiones en la zona de contacto con el cuadro, adherencias, gripados y también los molestos chirridos o crujidos que muchas veces se producen y nos llegan a hacer perder los nervios.
En cuanto a cortar una tija de sillín de aluminio, en principio no presenta grandes problemas, a diferencia de lo que comentábamos anteriormente sobre las de carbono y para esto un cortatubos de los usados en fontanería, con una cuchilla en buen estado y lubricada suele ser la mejor opción. En todo caso no olvides que en el momento de cortar la tija, las indicaciones de punto mínimo de inserción y demás quedan "movidas", tenlo en cuenta.
Actualmente existen tijas de aluminio superligeras que indican una inserción mínima y máxima en el cuadro, esto se debe a que en muchos casos para aligerar al máximo el tubo sin sacrificar su resistencia tiene diámetros variables tanto en su interior como en el exterior. Debemos de prestar especial atención en estos casos ya que a la hora de adquirirla, además del diámetro y longitud, necesitaremos saber la longitud del tubo que llevamos fuera una vez colocada la tija a la medida óptima de pedaleo.