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El viernes quedamos en el aeropuerto, empezamos a reagrupar a la gente que
íbamos en el primer avión desde Madrid, facturamos todo, incluida bici y
Rotor, y salimos para Santiago con algo de retraso cortesía de Iberia, que
somos todos.
Llegamos al aeropuerto de Santiago e improvisamos una pequeña cena, regada
con buen vino de la bota de Pepe, esperamos a los que llegaban en otro avión
desde Madrid y Barcelona y partimos hacia Louro. Dos horitas de autobús, con
siesta incluida y estamos en el colegio, donde nos espera otro componente de
la expedición y Lola de protección civil. Nos acostamos y a otra cosa.
El sábado por la mañana desayunamos muy bien atendidos por la gente del
pueblo, que se han portado maravillosamente con nosotros, y salimos hacia
las playas, no sin antes escuchar atentamente un discursito de uno de Adega,
ecologistas, sobre quién había tenido la culpa de esto y sobre como se
pegaban las lentillas a la cornea a causa de las emanaciones de gases del
chapapote. Para mí sobraba...
Una vez en la playa, nos vestimos, parecíamos espermatozoides de una
película de Woody Allen, y bajamos a la arena, la verdad es que el trabajo
era un poco desesperante, pues quitábamos más arena que fuel, pero es que
poco más se podía hacer. A última hora algunos nos desplazamos hacia las
rocas y pudimos recoger algo más, pero poco. Nos limpiamos, nos vestimos de
nuevo de personas, comemos algo y de nuevo al colegio. Hacemos las bolsas de
regalos y preparamos el sorteo de los mismos junto con la gente de
Amigosdelciclismo.com y nos disponemos para el sorteo. Se sortea primero un
casco, que le toca a un compañero de Albacete, y el siguiente regalo es el
otro casco, saco yo la papeleta, digo que es mi nombre y todo el mundo se lo
cree y me quedo con el casco.................., era coña, de verdad que era
mi nombre, lo juro, que lo vio Emilio. El sorteo sigue, se sortea la bici,
que le toca a Pepe, y se sortea el Rotor y le toca a una chica que pensaba
que era un molinillo de café. Recibió algunas ofertas, espero que todas
honestas. Después cenamos y salimos un poco por el pueblo. Entramos Emilio,
Pepe y yo mismo en una tienda a comprar vino para repostar la bota, y nos
sale por la patilla, estos gallegos son la leche. Luego una queimada y copas
varias en dos o tres baretos que había en el pueblo.
El domingo más de lo mismo, despedimos a los catalames y salimos a limpiar,
pero esta vez en las rocas, ahí si que hay tema, me puse hasta las orejas,
hasta se traspasó el traje blanco, pero da igual, el caso es que sacamos
algo más de fuel, luego comimos, nos duchamos y salimos para Santiago,
increiblemente Iberia no solo no sale con retraso sino que nos obsequia con
un adelanto al horario previsto. Fue curiosa la expectación que había cuando
iba a pasar el Rotor por el escáner, se vio perfectamente, pero el guardia
debió flipar y como no sabía lo que era pasó olimpicamente y el Rotor subió
al avión, increible. Una vez en Barajas, nos despedimos de todo el mundo,
con algo de emoción, y salimos para Moralzarzal. Ayer me levanté a las
12:00, o sea, dormí 12 horas. Me hacía falta.
¿Con qué me quedo de esta experiencia?, ante todo con el espíritu de los
gallegos, ante lo que les ha caído encima han reaccionado de manera
excepcional y están agradecídisimos con todos los voluntarios que vamos a
ayudarles, hagamos mucho o poco, me quedo también con la iniciativa de una
persona que a base de esfuerzo y comprensión con el género humano ha llevado
a cabo una expedición de gente que si no todos éramos ciclistas de hecho,
sí de espíritu, gracias Pepiño.
- Organización: José Ángel Fernández Freire y Amigosdelciclismo.com.
- Fotografías: Amigosdelciclismo.com, LLuis Arambillet, Mónica Peña y Rafael Ramos.
Amigosdelciclismo.com estuvo en Louro (Galicia) los días 21, 22 y 23 de febrero de 2003, cien días después del hundimiento del "Prestige".
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