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Llegó la fecha: 21 de febrero. Tres aviones de Iberia, que nos otorgó billetes gratuitamente, partieron de Madrid y Barcelona con más de cuarenta aficionados al ciclismo de toda España y con multitud de regalos en forma de accesorios y material cedido por empresas del mundo del ciclismo. Los nombres de los expedicionarios: Alejandro, Ana Belén, Ana Isabel, Ángel, Antonio Rafael, Apolinar, Carlos, David, Elena, Emilio, Eva, Fernando, Fidel, Gerardo, Glen, Isabel, Iván, Iván, Javier, Javier, Jesús, Jordi, José Ángel, José Antonio, José Ignacio, José María, Juan Manuel, Laura, Laura, Lluis, Mari Carmen, Mari Carmen, María Ángeles, María Eugenia, Marta, Marta, Marta, Miguel, Miguel Ángel, Mónica, Olaya, Pilar, Pilar, Rafael, Rafael, Ricardo, Rosabel, Susana y Vanessa.
El vuelo de una hora hasta el aeropuerto de Santiago de Compostela tuvo continuación con el desplazamiento en autobús hasta la localidad de Louro, en la Ría de Muros y Noia, a cuyo Colegio Público llegó el grupo pasadas las dos de la madrugada. Las aulas de dicho colegio sirvieron de dormitorio al grupo de “ciclistas”, como a partir de entonces se denominó por toda la comarca a los más de cuarenta voluntarios de Amigosdelciclismo.com.
El Colegio de Louro es actualmente un auténtico centro neurálgico representativo de lo que está ocurriendo en Galicia. Aparte de tratarse de un centro de enseñanza, es un completo museo etnográfico, que durante estos tiempos es utilizado de lunes a viernes por profesores y alumnos, mientras que la noche del viernes se transforma completamente para pasar a acoger a grupos de voluntarios que incesantemente pasan los fines de semana en él, durmiendo en sus aulas y conviviendo en sus zonas comunes.
La catástrofe del Prestige ha transformado el modo de vida de los habitantes de Louro, que dan todo lo que tienen, persona a persona, para que la estancia de los voluntarios sea lo más agradable posible. Las atenciones que recibió nuestro grupo por parte del personal del colegio y de todos los habitantes de Louro fueron sencillamente estupendas. Mari Loli y Manolo se desvelaban para que nuestra estancia fuera lo más agradable posible, haciéndonos tener la sensación de estar en un verdadero hogar. Las “señoras de Louro” se encargaban de cocinar, como todos los fines de semana, para dar de cenar y de desayunar desinteresadamente a los grupos de voluntarios que se alojan en el colegio. Por si fuera poco, la noche del sábado acudieron al centro escolar un grupo de niños que nos ofrecieron un emocionante concierto de gaitas realizado en homenaje a nosotros.
Pero no sólo en el colegio notábamos el agradecimiento y acogida de los habitantes. Qué decir del bar donde nos regalaron esa estupenda “queimada” para todo el grupo. Sabemos también que el Concejo de Muros, del que Louro depende, está realizando un esfuerzo superior a sus posibilidades para atender a todos los voluntarios que acuden a su zona, acumulando un importante gasto económico, nuestro reconocimiento también para ellos. Mil gracias igualmente a Lola y María, de Protección Civil de Muros, por toda vuestra ayuda antes y durante la expedición, vuestro teléfono arde sin cesar.
Mención especial queremos dedicar a una de las grandes sorpresas del viaje, que nos la dio Roberto Hernández, miembro de la directiva del Club Ciclista de Muros, quien sin previo aviso se presentó ante nosotros el sábado por la noche para expresarnos el reconocimiento y agradecimiento de su Club por el hecho de que unos ciclistas fuéramos a limpiar su pueblo y nos hizo entrega de dos grandes bolsas llenas de calcetines que habían comprado con su pequeño presupuesto en un obsequio que nos emocionó profundamente.
- Organización: José Ángel Fernández Freire y Amigosdelciclismo.com.
- Fotografías: Amigosdelciclismo.com, LLuis Arambillet, Mónica Peña y Rafael Ramos.
Amigosdelciclismo.com estuvo en Louro (Galicia) los días 21, 22 y 23 de febrero de 2003, cien días después del hundimiento del "Prestige".
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