El martes se disputaba la 2ª etapa, denominada Maspalomas – Bandama – Maspalomas. La jornada más larga de la Vuelta, con 120 Km y calificada como de media dificultad, con porcentajes máximos del 10%, en la que de nuevo y al igual que las jornadas anteriores, el sol y el calor fueron los protagonistas.
Con buen ánimo y ritmo rápido partieron del sur los casi tres centenares de cicloturistas que componían el pelotón de esta tercera etapa, animados sin duda por la bonanza climatológica. Los primeros kilómetros se realizaron en bloque, rodándose de forma ágil hasta la altura de Vecindario, donde el grupo debido a la presencia de viento en dirección contraria a la marcha, se fraccionó en dos grandes paquetes, Poco después, a la entrada de Carrizal, se ralentizó la marcha del grupo cabecero con el objeto de lograr el reagrupamiento de todos los cicloturistas, lo que se logró antes de tomar la Autovía GC 1. Ya en perfecta armonía, el gran grupo rodó compacto hasta la Higuera Canaria, donde de nuevo se volvió a disgregar, aunque esta vez debido a la dureza de las rampas de la carretera que conduce desde la Higuera Canaria hasta el Pico Bandama. En este punto los ciclistas disfrutaron de un merecido descanso y repusieron fuerzas de cara a la segunda parte de la etapa.
La organización aprovechó este receso e hizo entrega de diferentes maillots a algunos de los componentes de este pelotón cicloturista. En esta ocasión se distinguió al barcelones Jordi Trias de Bes, habitual en la Vuelta Cicloturista, lleva 12 participaciones y en esta ocasión impartiría una conferencia sobre la salud de los deportistas; al grancanario Quico Araña Galván, impulsor incansable del deporte de la bicicleta en la isla y al suizo Salvatore Cicero difusor de la Vuelta en su país. Impusieron los maillots los exciclistas profesionales Maurizio Fondriest, Peio Ruiz Cabestany y Fernando Escartín.
Tras el descanso en el Pico Bandama los cicloturistas continuaron recorrido hacia Telde por Los Hoyos, circunvalando la ciudad de los Faicanes y tras discurrir por Carrizal y Vecindario, se llegó a Maspalomas, poniéndose así el punto y final a la tercera etapa tras seis horas de marcha.
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Cruz de San Antonio - Soria: un gran descubrimiento, la más bonita
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Con unas condiciones ambientales perfectas para la práctica del ciclismo (sol y 24 grados centígrados) se celebró en la cuarta jornada de la Vuelta, etapa denominada Soria – Cruz de San Antonio, de 100 Km, catalogada de dificultad muy alta, con porcentajes máximos del 15%.
265 cicloturistas partieron a primera hora desde Maspalomas hacia la presa de Soria, con ritmo tranquilo, sabedores de las dificultades con las que se iban a encontrar en el camino. Tras superar las poblaciones de Arguineguín y Puerto Rico el gran grupo se dirigió hacia Mogán. Unos kilómetros después comenzaba lo duro. Las empinadas rampas de la Cuesta de Mogán provocaron la disgregación del pelotón. Cada cicloturista buscaba coger un ritmo que le permitiera subir lo más cómodamente posible. Por una carretera estrecha y rugosa en los kilómetros iniciales y en perfecto estado en los tramos finales, en medio de unos parajes espectaculares, se ascendía hasta la Cruz de San Antonio, donde estaba situado el avituallamiento.
El control de avituallamiento, más necesario que nunca, sirvió no solo para reponer energías, sino para recuperarse del esfuerzo realizado de cara a completar lo que restaba de etapa. Además, como en cada etapa, la organización hizo entrega de diferentes maillots a componentes del pelotón cicloturista. En esta ocasión se distinguió a Jesús Landaluce de Llodio (Álava), que tras superar una afección cardiaca ha vuelto a la práctica del ciclismo; al italiano Franco Magli, primer cicloturista italiano en participar en la Vuelta allá por el año 92; y a los vizcaínos Juan Quintanilla y Luis Alaña por su fidelidad con la Vuelta.
Tras el reconfortante parón, el grupo reemprendió marcha. Por unas carreteras estrechas y muy empinadas el grupo rodó a “tumba abierta” cruzando los pagos de Soria y Cercados de Espino, hasta llegar a Maspalomas, punto final de la jornada. A las 13:30 llegaba el pelotón al Hotel H 10 Meloneras, dándose por concluida la cuarta etapa.
Se estrenaba recorrido y la verdad es que causó una gran impresión entre todos los participantes, de ahí que muchos la calificaron como "la etapa más bonita de la vuelta".