El ciclismo “randonneurs” llega a España por la puerta grande. Desde mediados del siglo XX, una filosofía muy concreta de practicar bicicleta hace furor en Europa, América y Australia: el cicloturismo de largas distancias. Por primera vez, España contará una “mildoscientos” debidamente homologada por el organismo competente: "Randonneurs Mondiaux", se trata de la nueva MGM1200 (Madrid–Gijón–Madrid).
Pero empecemos por el principio, si no sabes muy bien de qué estamos hablando, te lo explicaremos.
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El ciclismo “randonneurs”
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¿Estamos hablando de una maratón en bicicleta? ¿De turismo de alforjas? “El objetivo de Randonneurs Mondiaux es promover, aplaudir y animar los esfuerzos de aquellos ciclistas que deseen probar sus limites personales combinando la diversión del turismo con las características del ciclismo de distancia.” “The objective of Les RM is to promote, encourage and applaud the efforts of those cyclists who wish to test their personal limits by combining the enjoyment of touring with the demands of distance cycling” (Randonneurs moundiaux).
Los principios básicos del ciclismo “randonneurs” (que quiere decir caminante en francés, desde un punto de vista opuesto a la competición) se encuentran en la realización de pruebas de larga distancia (mínimo 200 km), con un recorrido preestablecido y un límite de tiempo, definidas expresamente como “excursión personal” (no son carreras ni tampoco tampoco marchas),
en las que predominará una total autosuficiencia del participante, quedando prohibido recibir asistencia fuera de los puntos de control establecidos. Las normas de tráfico deben ser estrictamente respetadas, y el casco, luces y prendas reflectantes son de uso obligatorio.
El concepto competición no existe, no hay clasificaciones en el sentido de quién ha quedado primero y quién segundo, aunque se toman los tiempos y se publican, en el más puro “espíritu randonneur”. ¿Competición? “Pas du tout” (nada de nada), pero……
Un “brevet” es una “licencia” o “patente” en francés, que aplicado al cicloturismo significa otorgar al participante un “título” (el brevet) por realizar un recorrido dado (pero que no es obligatorio seguir, solamente que está diseñado para que como mínimo salgan los kilómetros previstos), con unos puntos de paso obligatorios en los que hay que sellar un carnet de ruta.
En los puntos de paso puede haber gente de la organización, pero es muy habitual que se haga en lugares como un bar o una gasolinera. Así pues desde el punto de vista organizativo se puede llevar a cabo un brevet sin demasiada infraestructura: un par de personas en la salida y los mismos a la llegada.
La salida se puede hacer en una franja horaria dada (dependiendo del kilometraje) que puede ser de unas dos horas.
Normalmente todos los participantes salen juntos, pero dentro de esas horas podrías salir cuando quisieras.
La organización asigna un número “equis” de horas para completar el recorrido, calculando ese número en base a una velocidad estimada media de 15km/h mínimo y 30km/h máximo, incluyendo paradas y demás. Así se calculan también los horarios de paso por los controles.
Se estilan las pruebas de 200, 300, 400 y 600 km, que dan derecho, si las haces todas, a participar en “la gran prueba”, en nuestro caso la MGM1200, la recién llegada al calendario. Esta tiene 1200 km, los mismos que la PBP (París – Brest – París), la prueba faro de este tipo de cicloturismo. Como se puede suponer fácilmente, hay que circular de noche en casi todas ellas, salvo en las de 200 km, que se sale al alba.