La etapa del Sábado Santo es siempre la etapa reina de la volta, tanto por su
dureza y longitud, como por el tipo de terreno por el que discurre, mucho más
montañero que el resto de rutas. En esta edición, la ruta empezaba
en Sant Antoni, y el final estaba situado en Santa Eularia des Rius, en el sureste
de la isla. Para llegar allí, primero se visita la parte norte de la isla por
la zona del Port de Sant Miquel.
La salida, en el mismo lugar que el día anterior, estaba preparada para las
9:30 y en este caso, pese a la dureza de la misma, solo tomaron
la salida 697 ciclistas. La salida se realiza en dirección a Santa Agnes,
primero por asfalto y luego por pistas que recorren un pintoresco valle d'Es
Broll de Buscatell, una de las pocas (o única) resurgencias de agua de
la isla. Después de una breve subida, se llega a una altiplano cercano
a la población de Santa Agnès y por el Camino des Camp Vell (Campo
Viejo) el ya disgregado pelotón se dirige hacia una zona muy abrupta
con acantilados, con unas fantásticas vistas de la cala d'En Sardina.
De nuevo se cambia el rumbo hacia el este, alejándose de la costa hacia la
plana d'Alberca para de nuevo rumbo norte llegar a los acantilados que bordean
el Puig d'En Cires. Desde esta zona las vistas vuelven a ser espectaculares,
de la cala y isleta d'Albarca. Esta es la zona más montañera,
con tramos de sendero ciclables y no ciclables que dan nombre a este deporte:
Mountain Bike. Una vez superada esta zona, el recorrido vuelve a suavizarse
y se interna de nuevo en la isla. Ahora con tendencia a bajar los casi 300 metros
que se han alcanzado de la zona del Puig hasta llegar al Port de Sant Miquel,
donde estaba situado el primer avituallamiento, sobre el km 30.
Repuestas las energias, toca subir de nuevo, primero por carretera y pasando
por las cuevas de Sant Miquel donde los acompañantes de los ciclistas
están realizando una visita. Esta es una ruta rompepiernas, como lo demuestra
que de nuevo, después de subir más de 100 m de desnivel volvemos
a descender a nivel del mar en dos ocasiones. La segunda de ellas para bajar por
un precioso y técnico sendero hasta las vírgenes calas de s'Illa y d'En
Calders.
Desde el Caló d'En Calders retomamos una pista que en continúa ascensión
y rodeando la Talaia de Sant Joan, nos lleva hasta el segundo avituallamiento
situado en un collado muy cercano a este monte. Nos encontramos en el km 48
y las piernas notan el cansancio en una ruta tan exigente. A partir de este
punto, según nos enteramos a posteriori, la gente muy retrasada es desviada
ya directamente hacia la llegada para que no lleguen excesivamente tarde ni
cansados, mientras que los que vamos más avanzados tenemos todavía una
nueva sorpresa.
Después de una bajada rápida por pista, nos incorporamos a la
carrera de Sant Joan de Labritja, población que cruzamos y seguimos subiendo
hasta llegar a un collado que nos pasa a un bonito valle (Racó de Ses
Savines). Desde aquí vemos lo que nos queda, descendemos al valle para volverlo
a subir por la cara de enfrente siguiendo el barranco que comunica el valle
con la zona de Santa Eularia. Así que una vez coronada este último
repecho, pasando por la zona llamada Forn des Saig, ya sólo nos queda "dejarnos
caer" hasta la llegada.
Ilusos de nosotros... después de una rápida bajada por pista,
nos incorporamos a una carretera asfaltada y ya no soltamos el asfalto hasta
llegar a la meta. Fueron 10 km de asfalto, prácticamente llanos, con el viento
en contra, que hicieron esta parte casi la más dura de toda la ruta.
Quizá en otra ocasión sería mejor buscar alguna alternativa menos
carretera.
La llegada después de 70 km, más de 1300 m de desnivel acumulado
y un tiempo de casi 4:30, media hora después del primer participante
(Carlos Coloma), está situada en Can Trull, restaurante cercano a Santa Eularia
des Riu, con una gran zona verde y un colindante Bike Park, el único
de la isla. El restaurante se prepara para la Pasta Party en la que se han preparado al aire libre, un parking para las casi 700 bicis,
y mesas para cerca de 1000 personas, entre acompañantes y ciclistas.
Todo un despliege de medios, que solo fué deslucido por el tiempo que
había que hacer cola para recoger la comida: Pasta con diversas posibilidades
y acompañamientos, junto con ensalada a gusto del consumidor, fruta de
postre y Cafe Caleta para recuperar fuerzas. Este último
es una especie de café mezclado con aguardiente de hierbas... muy potente.
Mientras los grupos de gente iban recogiendo la comida y comiendo, se produjo
un espectaculo de Dirt Jump bajo la mirada de todos los asistentes, con más
o menos seguimiento según ya tuvieran el estómago lleno o no. Después
de la comida, se ofreció la posibilidad de volver a Sant Antoni pedaleando,
en unos 15 km "casi todo bajada", sobre todo para simplificar la lógistica
del regreso. Un buen puñado de ciclistas se atrevieron, aunque finalmente
eran más de 15 y más de "casi todo bajada"... Los últimos
en llegar Sant Antoni, a punto estuvieron de sufrir las inclemencias del tiempo,
que por momentos se iba poniendo más feo.
Después del merecido descanso, por la noche tocaba la fiesta hippie en
un local de copas de Sant Antoni. Este año se notaba que los ánimos estaban
más cansados, y la gente no tenía excesivas ganas se "sarao", aunque incluso
lloviendo que estaba, el pub Tropicana se encontraba abarrotado de gente. Pocos
fueron los que se disfrazaron de hippies y menos los que alargaron mucho la estancia
en el pub, aunque sí lo suficiente para tomar una copa y sobre todo visionar
el video que la organización había montado sobre las dos etapas ya realizadas.