Todo lo que el tiempo había respetado a los ciclistas de esta Volta a Eivissa,
se truncó para la tercera etapa. En este caso, la salida oficial
de la etapa se iba a situar en la cercana localidad de Sant Josep, así
que la caravana ciclista debería salir de forma neutralizada, a las
8:30 desde el Passeig de S'es Fonts de Sant Antoni, para ya realizar el
control de firmas a las 9:00 en Sant Josep y la salida oficial a las 9:30.
El problema fué que toda la noche había estado lloviendo, y el
panorama a las 8:00 de la mañana no era mucho más esperanzador,
la lluvia caía con abundancia sobre Sant Antoni y un gélido viento
soplaba con fuerza. Esto desanimó a la mayoria de los ciclistas,
peró pese a la lluvia 250 tomaron la salida.
El tiempo finalmente fué benévolo con los ciclistas, y como parecía
preverse mirando al horizonte, el cielo terminó despejándose poco
antes de la salida desde Sant Josep. Esto hizo que algunos rezagados intentaran
llegar a Sant Josep y se retrasara la salida ofical hasta las 10:00. Lo
que no amainó durante toda la ruta y todo el día, fué el
fuerte y gélido viento.
La ruta del tercer día, también era turística y apta para todos los públicos. Se empezaba subiendo suave y constantemente
hacia Sa Talaia, que permitió que los ciclistas pudieran calentar
el cuerpo para a continuación bajar hacia la Cala Molí por
Ses Roques Blanques, desde donde se vislumbraba una espectacular vista
de la zona de Es Vedrà.
Desde Cala Molí se procedía a bordear todas las calas de la zona
este de la isla, como la Cala Figuera Gorda, Cala Compta, Cala Roja y
Cala Bassa, donde estaba situado el avituallamiento. De aquí, llegar a
la meta ya era un paseo. Al poco de abandonar Cala Bassa se entraba en
asfalto que ya no se dejaba hasta la meta en Sant Antoni en aproximadamente
poco más de 2 horas los primeros ciclistas.
Después de la ruta, se realizó la habitual comida de cierre
de la Volta a Eivissa 2008, donde se degustaron típicos platos de la isla
y se hizo entrega de los trofeos conmemorativos a los ciclistas invitados,
ciclistas más jovenes y veteranos, a una ciclista invidente que
realizó toda la vuelta en un tandem con su padre, autoridades,
medios de comunicación como Amigosdelciclismo.com, IMBA, etc. Y en
este punto, diversos grupos de ciclistas fueron abandonando la comida
para dirigirse al ferri o avión que los devolvía a sus respectivos
destinos.
El resto de los grupos fueron saliendo escalonadamente hasta el lunes,
que era festivo en algunas Comunidades. Para los que lo desearan, ese
lunes había salida betetera extraoficial, pero que
debido al mal tiempo, no se realizó. Este mal tiempo, no lluvioso
pero sí muy, muy ventoso, fue el responsable de que prácticamente todos
los que teníamos que abandonar la isla entre el domingo y el lunes de
Pascua, sufriéramos importantes retrasos en las salidas de los ferris.