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18/06/2012 - Redacción / JG
El portugués Rui da Costa da la talla en la Vuelta a Suiza
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La Vuelta a Suiza, que acaba de celebrar su 76ª edición, prueba trampolín que nos ha de llevar al inminente Tour de Francia, nos ha dado a un nuevo vencedor, el portugués Rui Alberto Faria da Costa, un ciclista que no estaba entre los favoritos de la ronda helvética, pero que ha sabido destaparse con entereza en las postreras etapas de alta montaña.
Rui da Costa, entre una cosa y otra, tuvo la oportunidad de colocarse líder de la carrera a partir de la tercera jornada que finalizaba en la población de Verbier. Allí ganó, superando en última instancia al luxemburgués Frank Schleck, siquiera por unos segundos, y al norteño Mikel Nieve (28 años), este español oriundo de Leitza, que ha causado en más de una etapa una buena impresión, especialmente cuando la competición se enfilaba cuesta arriba. Se corrió el sector individual de contrarreloj, que se desarrolló en el circuito de Gossau, en el séptimo día, y la papeleta por parte del corredor lusitano se le presentó más favorable de lo que en buena lid esperábamos. Fueron 34 kilómetros nada fáciles con la presencia de innumerables repechos que no dieron tregua a los participantes. Los especialistas del cronómetro salieron con el afán de lucirse siquiera en este trazado dado de que sus posibilidades en la clasificación general estaban ya descartadas. Poseían un abultado lastre de minutos de retraso. La curiosidad anecdótica fue que el sueco Fredrik Kessiakoff en un alarde inesperado de fuerza pudo superar a Fabian Cancellara, el rey de esta modalidad. Dos segundos de diferencia fueron suficientes para dar al traste con una figura que parecía a todas luces invulnerable. Nadie es invencible en esta tierra.
¿Y qué nos dirían las altas montañas?
Pero por encima de todo era interesante el comprobar tal como responderían los corredores que ocupaban los primeros puestos en la tabla de la general. Entre ellos se encontraba Rui da Costa, que se distinguió más de lo que creíamos. Llegaría a ocupar el octavo puesto, dejando en el camino 41 segundos con respecto al ganador, una diferencia poco notable, y más si se tomaba en consideración que más atrás quedarían rivales directos como eran Frank Schleck, Levi Leipheimer, Roman Kreuziger y Thomas Danielson. En vistas a estos resultados: ¿Qué se nos ocurría vaticinar en torno al ciclista portugués? ¿Sería acaso capaz de resistir los contrafuertes suizos que se avecinaban y el ataque continuado por obra de sus más directos oponentes, cuyos nombres acabamos de exponer?
¿Es Sagan el futuro sucesor de Cavendish?
Se nos olvidaba decir que hubo unas etapas de poca trascendencia, de las llamadas de transición, en las cuales surgió como va siendo costumbre el ciclista de Eslovenia, Peter Sagan (22 años), que se tomó el lujo de imponerse en Lugano (1ª etapa), en Aarberg (3ª), en Olten (4ª) y finalmente en Bischofszell (6ª). No dudamos de que este atleta del pedal está llamado a superar incluso al británico Mark Cavendish, que lleva acumulada a sus 26 años mucha gloria sobre sus espaldas. Sagan es algo más joven y en sus piernas no lleva precisamente madera. Cabe recordar, por ejemplo, que en la reciente Vuelta a California, cuyo vencedor absoluto fue el holandés Robert Gesink, Sagan salió triunfante en nada menos cinco etapas. Casi cada día se repetía la misma historia. Un cromo repetido.
Se sufrió, pero se ganó
Rui da Costa, sin embargo, vio atenazada su posición de líder en la penúltima etapa que finalizaba en Arosa. Se podían ver las imágenes dolientes del corredor lusitano pedaleando hacia arriba. Su salvador espontáneo no fue otro que su compañero de equipo, el murciano Alejandro Valverde, que le echó una mano en los momentos más difíciles vividos en la carretera. Se repitió la escena en la etapa final, en plena ascensión al puerto de Glaubenberg (1.545 metros de altura) y en la cuesta siguiente, denominada Sudelhöhe, de 2ª categoría, con la meta ya cercana. Valverde, que dedicó tantos esfuerzos a favor de Rui da Costa, cedió terreno en las postrimerías. Misión cumplida.
En un minuto se han encerrado ocho ciclistas
La clasificación final se ha jugado con un margen escaso de segundos de tiempo entre unos y otros ciclistas. Basta mencionar que los ocho primeros clasificados quedan encerrados dentro del círculo de los sesenta segundos. Tras Rui Da Costa, ha puntuado el luxemburgués Frank Schleck, a 14 segundos, que no se dio vencido hasta culminar la última etapa, en Sörenberg. A continuación nos encontramos con el veterano corredor estadounidense Levi Leipheimer, que cuenta con 38 años, vencedor de la edición del pasado año. Esta vez pudo pisar podio aunque fuera el tercero de la lista. Le siguieron el holandés Robert Gesink (4º), nuestro corredor norteño Mikel Nieve (5º), el checo Roman Kreuziger (6º), el estadounidense Thomas Danielson (7º), el otro holandés Steven Kruijswijk (8º) y el otro español Alejandro Valverde (9º). Así los españoles, con todo, nos hemos hecho notar. Nuestra concurrencia no ha sido en verdad muy numerosa. Han sido 17 los ciclistas hispanos los que se alinearon en la línea de salida emplazada en Lugano. Se sobrepasa en algo el 10 % sobre los 160 que concurrieron en su inicio.
Las estadísticas no faltan
La Vuelta a Suiza es la prueba por etapas más importante del calendario internacional, superada tan sólo por el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España. La primera edición, bueno es saberlo, data del año 1933, una fecha ya lejana, que coronó como primer ganador al corredor austríaco Max Bulla, un tanto excéntrico en sus acciones pero que poseía un gran potencial ciclista. En el resumen se deduce que es el italiano Pasquale Fornara, el que ostenta el máximo número de triunfos absolutos (1952-54-57-58). Tras su estela se levanta la candidatura del suizo Ferdi Kubler (1942-48-51) y su compatriota Hugo Koblet (1950-53-55), al que los aficionados llamaban comúnmente “el bello Hugo”.
Ningún portugués figuraba en el historial de la prueba. Este año se han rotos los moldes con el protagonismo de Rui Alberto Faria da Costa ¡vaya nombres y apellidos!. Con todo el país más agraciado sigue siendo Suiza, con 23 victorias. Italia, con 19, le pisa el terreno. Las demás naciones, algo más lejos, se pierden en este camino que es historia.
Gerardo Fuster de Carulla es colaborador del portal Amigosdelciclismo.com, autor de varios artículos sobre historia del ciclismo y comentarista de las grandes citas del calendario anual de competición.
© Amigosdelciclismo.com
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