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30/06/2012 - Redacción / JG
El suizo Cancellara en un alarde portentoso se impone en la etapa prólogo del Tour
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En los alrededores de la ciudad de Lieja se celebró la etapa prólogo del Tour de Francia, que trascendió más como un laudable festival ciclista en homenaje a los miles y miles de aficionados allí presentes, que asistían con el fervor de poder presenciar de cerca y aplaudir a sus ídolos del pedal. No hemos de dar trascendencia a los resultados registrados en este sector individual de contrarreloj de apenas 6 kilómetros de recorrido, que alzó como triunfador destacado al corredor suizo Fabián Cancellara, una historia o eco que se repite.
El cronómetro, juez implacable, marcó diferencias de tiempo mínimas entre unos y otros ciclistas, unos tiempos, repetimos, que se diluyeron ante el fragor de las gentes apostadas a lo largo del circuito. La población de Lieja, que destaca por su identidad industrial, tiene una alta tradición a favor de la bicicleta. Basta consignar que en nueve ocasiones ha sido sede final de etapa del Tour. Incluso el Giro de Italia (2002) y la Vuelta a España (2009), fueron visitantes de lujo también allí. Se recuerda, además, la disputa de unos Mundiales, en el año 1930, con victoria del corredor transalpino Alfredo Binda, en la modalidad de carretera.
No ha sido ninguna novedad el triunfo demoledor y neto llevado a cabo por el corredor helvético Fabian Cancellara. Salvo en raras ocasiones es invencible en esta exigente especialidad que domina a la perfección con un estilo sobre la máquina acusadamente depurado y sumamente elegante. La ronda gala está acostumbrada hoy al potencial de fuerza desplegado por este portentoso atleta del pedal, que se adjudicó precisamente esa clase de prólogos en los años 2004-07-09-10, aparte de otra victoria en un sector intermedio, localizado en el 2008. Siempre nos centramos en la modalidad de contrarreloj.
Cabe destacar la prestación de defensa realizada en el entorno de Lieja por los británicos Bradley Wiggins y Christopher Froome, el ruso Denis Menchov, el australiano Cadel Evans, el italiano Vincenzo Nibali y el canadiense Ryder Hesjedal. Todos ellos forman parte en el esquema trazado de los que tienen más posibilidades de poder vencer en el Tour. Fabian Cancellara se impuso frente a las manecillas del reloj al británico Wiggins (2º) y al francés Chavanel (3º). Le separaron 7 segundos, unos segundos válidos y a la vez suficientes. Cabe constatar que últimamente suele sonar con frecuencia el nombre de Sylvain Chavanel, que nunca fue un especialista consumado del cronómetro. Parece que ahora despierta en esta modalidad terriblemente dura y esforzada. Este ciclista, que es oriundo de la localidad de Chatellerault, cumplía los 33 años en esta jornada prólogo. He aquí la imagen de un casi veterano de la bicicleta que descubre que lleva alas en sus pies, lo afirmamos en un sentido figurado. En buena hora se hace notar. Una vocación tardía que aquilatamos.
Cancellara, conocido en las lides ciclistas, se llevó el título mundial de esta especialidad en cuatro ocasiones (2006-07-09-10), y, además, en el 2008, conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, una corona que no desmerece. Este año, de resultas de una caída sufrida en la Vuelta a Flandes, una clásica de postín, se vio obligado a apartarse de la danza ciclista y de los ambientes de competición. Ahora, vuelve por sus fueros y vuelve a vencer en donde suele vencer. El cronómetro es su ayuda, su trampolín que le ha deparado una justa fama.
Por otra parte, el papel plasmado en ese día por los ciclistas españoles fue más bien gris. El primer clasificado fue Rubén Plaza (26º). Algo más tarde, encontramos a los norteños Mikel Astarloza (43º) y Haimar Zubeldia (48º). No hay pues mucho más a comentar. Nuestras figuras más representativas, tales como Alejandro Valverde, Luis León Sánchez y el mismo Samuel Sánchez, tiempo tienen por delante para salir de sus casillas y depararnos alguna actuación digna para ser transcrita y al mismo tiempo alabada en buena medida.
Un simple inciso para exponer que la ciudad de Lieja, lindante con Holanda y con Alemania, que bien conocemos y que cuenta con un millón de habitantes, situada a orilla del Mosa, ha sido un punto de aquilatada categoría dentro de la industria, básicamente por sus altos hornos y la explotación de minas de carbón, en declive, y de cinc. A nadie le pasa desapercibida su famosa universidad, un edificio que impone y que alberga a miles de estudiantes venidos de todas partes del globo.
Gerardo Fuster de Carulla es colaborador del portal Amigosdelciclismo.com, autor de varios artículos sobre historia del ciclismo y comentarista de las grandes citas del calendario anual de competición.
© Amigosdelciclismo.com
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