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Debe ser de día ya que por las ventanas del albergue entra luz, pero sin embargo no logramos ver nada del paisaje. ¡Sigue lloviendo! A las 9:00 decidimos no dilatar más el comienzo del viaje. Debido al estado del terreno, tras varios días de lluvia y a la accidentada orografía del Camino original, el descenso a Pamplona es realizado casi en su totalidad por el magnífico trazado de la N-135 ¿Cuántas veces habrá entrenado Induráin por aquí?

Mapa de la ruta (primera parte)
Cubiertas mixtas con banda de rodadura y 4 kilos de presión obran el milagro de que nuestros pesados velocípedos con sus respectivas alforjas progresen a buen ritmo. Por cierto, no deja de llover. Debido a que el camino peatonal tiene un aspecto tentador, intentamos descender el Puerto de Erro por el camino original. Aquí se produce la primera y única avería grave de todo el viaje: el portabultos de Paco cede ante el peso y amenaza con rozar contra las coronas. A duras penas y un "pelín" flojos de moral, llegamos a Pamplona para comprar un portabultos nuevo. La única tienda con garantías de estar abierta a mediodía es Intersport Irabia, un gran establecimiento de deportes situado en una zona comercial... a las afueras de Pamplona y en sentido opuesto al Camino. La gente de la tienda se hace cargo de las bicis y mientras arreglan la avería nos vamos a comer al autoservicio del centro comercial. La gente nos mira... atiza: ¡seguimos vestidos de ciclistas y estamos llenos de barro!
Solucionados de modo eficaz los problemas mecánicos nos ponemos de nuevo en marcha. La siguiente penitencia que envía el Apóstol será la subida del Alto del Perdón. No es el Mortirolo pero después de comer y cargados con alforjas cuesta tanto o más que la cima italiana. Llegan los primeros sofocos y también, los primeros grandes descensos por carretera. Ganamos el terreno perdido a causa de la avería y dejamos atrás Puente la Reina ya que su albergue está completo. No hay más remedio que seguir a Estella para lo cual utilizamos una vez más el monótono asfalto de la N-111. Cae la tarde con un telón de feas nubes negras y viento frío. Llegar a Estella se antoja tarea imposible: toboganes, viento racheado y sobre todo camiones, camiones y más camiones. De tanto pensar en llegar nos dió una "pájara" con el nombre de esta ciudad: Estella, Estella... Para variar, una vez alcanzado nuestro particular Nirvana, nos comentan que no hay sitio en su albergue (al menos para ciclistas). Nos envían a las instalaciones municipales donde somos acogidos con hospitalidad ya que somos los únicos moradores de un magnífico edificio con más de 100 plazas de alojamiento. Esta soledad de pasillos y habitaciones me recuerda a la película "El Resplandor".
Compensamos el sufrimiento con una excelente cena en el Roma, donde como es habitual, el menú del peregrino cuesta 1.000 pesetas. De vuelta al albergue nos espera una reparadora noche con la única inquietud de que aparezca Jack Nicholson con el hacha.
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20 de mayo de 1999: Estella-Nájera. Este sí es el Camino
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Irache: La fuente del vino es parada obligatoria
| Para salir de Estella hay que seguir por asfalto pero un oportuno desvío hacia el lado izquierdo nos encamina por una pista hasta llegar a la mítica fuente de vino del Monasterio de Irache, sin duda uno de los lugares más fotografiados del Camino. Son las 11:00 de la mañana y tampoco apetece "empinar el codo" en demasía. Desde Azqueta y por recomendación general de todos los encuestados al respecto, seguimos por el muy transitado asfalto de la N-111.
Después de dos días de viaje me asalta una duda ya que me estoy quedando afónico de gritar a los coches "Hijo de P..." ¿es lícito que un coche adelante a otro viniendo un ciclista de frente por el arcén? A mi se me ponían los pelos de punta al sentir junto a mí y en sentido contrario a un coche a más de 120 Km/h. Yo, que también soy conductor, no lo haría. Desde Viana el camino se hace ciclable y se puede ¡por fin! abandonar la carretera.
Estamos cerca de Logroño y en plena bajada una anciana nos detiene. Se trata de la inolvidable "Felisa la de los Higos" una mujer de ochenta y tantos cuya casa se levanta junto al Camino y que cuenta el paso de los peregrinos acumulando piedrecitas ya que no sabe leer ni escribir. Todo un récord: el año pasado acumuló 11.000 piedras. Nos sella la credencial, nos ofrece agua fresca e higos secos y nos da ánimos para seguir. Desde Logroño a Nájera se puede seguir la ruta original alternando la antigua N-120 y el Camino.

Navarrete: Un tranquilo pueblo riojano
| El tiempo mejora y nuestro ánimo también. Entre Navarrete y Nájera el camino pasa por el Alto de San Antón, un lugar mágico donde los peregrinos han ido acumulando piedras conformando un laberinto de pequeños mojones rocosos. De Nájera guardamos un buen recuerdo ya que es la primera vez que logramos acceder a un Albergue de Peregrinos y el debut no puede ser más prometedor ya que justo antes de hacerlo nosotros, llega al mismo un belga que resulta ser el peregrino 2.000 en lo que llevamos de año. No nos moveremos en toda la noche de este simpático lugar regentado por Félix, un hospitalero canario (los responsables de albergues se llaman hospitaleros). La celebración del "peregrino 2000" se convierte en una "barra libre" de vino de Rioja y espagueti cocinados a medias entre un brasileño y una vegetariana de Valencia un poco mística.
Una última anécdota de la jornada: si hacéis el camino, incluir en vuestro equipaje tapones para los oídos, en habitaciones con más de 25 camas no sólo es recomendable, sino imprescindible. Estamos en el buen Camino.
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Autor: Miguel Ángel Delgado, con la colaboración de Paco Reina Alba.
Fecha de publicación: Octubre de 1999.
Ruta igualmente publicada en el nº 87 de la revista Bike a Fondo (julio de 1999).
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