Texto: Miguel Ángel Delgado
Esta ruta, tal y como se describe en el texto siguiente, se realizó en 1997. En la actualidad (abril de 2001) y debido a los recientes hundimientos que se han producido en la bóveda del túnel es posible que cruzar la galería sea imposible. Queda pues esta ruta como testigo de lo que fue este túnel y a su vez como homenaje a los que dejaron su trabajo en la construcción del mismo.
Alojamiento: En este caso no podemos ser parciales y os recomendamos pernoctar en Casa el Kabouter, en la localidad de Salazar, allí disfrutaréis de la hospitalidad de Bernardine, Javier y sus hijos. Ellos mismos han rehabilitado una antigua casa rural convirtiéndola en una mezcla de albergue, centro cultural, taller de carpintería y otras muchas y agradables sorpresas. Su teléfono es (947) 13 00 41.
Mención aparte merece el túnel de La Engaña, obra que formaba parte de la línea férrea Santander-Mediterráneo y que nunca fue terminada. Esta imponente galería fue abierta por presos políticos entre los años 1.941 y 1.959, y con sus 6.976 metros es el túnel más largo de España. Su valor en pesetas actuales rondaría los 10.000 millones, todo un monumento al despilfarro. En el lado cántabro otros cuatro túneles y una estación acompañarán nuestro pedalear hasta que, por arte de magia, el camino ferroviario desaparezca frente a una verde ladera; se supone que en este punto se acabo el presupuesto asignado a la obra. Recomendaciones Adicionales: Para cruzar el túnel es imprescindible llevar lámparas de tipo frontal en el casco, luz de manillar y piloto trasero, ya que no será extraño que algún vehículo 4x4 se aventure a cruzarlo (desde 2001 esta opción parece poco probable). Una vez dentro suele percibirse una fría humedad acrecentada por una ligera corriente, siendo conveniente, por tanto, llevar algo de abrigo. Unos manguitos y unas perneras serán suficientes. Una pila de recambio para alguna de las linternas, una cámara fotográfica con flash y calcetines secos completarán el equipo del ciclista explorador de túneles. Otras Alternativas: Se puede plantear una ruta de dos días de duración partiendo de Salazar y siguiendo por Salazar, Linares y Cueva, lugar donde se enlazaría con Quisicedo y la ruta normal. Desde Yera, en lugar de ascender a Estacas descenderíamos a Vega del Pas donde terminaríamos la jornada. El segundo día realizaríamos el resto de la ruta ascendiendo en su totalidad el puerto de Estacas.
Distancia: 59,50 Km. ![]() Perfil de la ruta.
Km. 0,00: Quisicedo (730 mts.) Abandonamos esta pequeña localidad burgalesa siguiendo la carretera C-6318 en dirección suroeste (hacia la N-232). Se trata de una bonita y tranquila carretera que durante estos primeros cuatro kilómetros presentará un perfil ligeramente ascendente.
Km. 16,50: Marca kilométrica de 2.500 mts. (750 mts.) Un espectacular derrumbe de la bóveda invita a parar y sacar unas fotos. Es una buena referencia para ver las dimensiones reales de la galería, construida para ferrocarril de vía doble. Según parece, rehabilitar en la actualidad esta obra para uso automovilístico costaría 1.500 millones de pesetas, el total del presupuesto cántabro para obras públicas en un solo año.
Km. 24,50: Estación de Yera (600 mts.) Pocos metros antes de su desaparición, el trazado férreo se despide con este espectacular edificio construido sobre unos arcos de hormigón desafiando la inclinada ladera. Tomamos la pista asfaltada que va desde la estación hasta la carretera del puerto de Estacas. Km. 25,00: Carretera al puerto de Estacas de Trueba (640 mts.) Este es un buen emplazamiento para contemplar la inútil grandiosidad de la estación de Yera. Giramos a la derecha para comenzar el ascenso de los 500 metros de desnivel que nos separan de Estacas. Km. 34,50: Puerto de las Estacas de Trueba (1.140 mts.) Entramos de nuevo en la provincia de Burgos. Esta vertiente no tiene un desnivel tan acusado como el que acabamos de ascender. Km. 43,20: Cruce de la estación invernal de Lunada (870 mts.) Continuamos recto, en dirección a Espinosa de los Monteros. Atención por que justo a dos kilómetros de aquí, y una vez pasado el puente sobre el río Rioseco, encontraremos una pista a la derecha que deberemos tomar. Km. 45,00: Rioseco. Pista a la derecha (850 mts.) Dejamos definitivamente la carretera. Precaución por que nada más entrar en la pista seguiremos hacia la izquierda, en dirección a un pinar de repoblación. No hay que seguir el curso del Rioseco. La pista ligeramente ascendente es muy cómoda. Poco a poco ganamos altura sobre el valle del Trueba que va quedando abajo, a nuestra izquierda. En la lejanía podemos ver las edificaciones de Espinosa de los Monteros. La pista se interna en una zona arrasada por un incendio y el paisaje se torna de una fealdad desoladora. Km. 50,00: Collado y cruce de caminos (1.040 mts.) Seguimos recto y a la derecha por la pista principal. Esta pista sigue manteniendo la curva de nivel de 1.000 metros sin apenas perder o ganar altura. De la desolación precedente hemos pasado a tramos llenos de hayedos y robledales, donde se salpican manchas de madroños y acebos. A la izquierda veremos los contrafuertes que delimitan el valle de Sotoscueva por su lado sur. Toda una gozada a pesar del cansancio acumulado. Km. 52,00: Collado de los Frentes (1.010 mts.) Nuevo cruce. Seguimos recto y a la derecha. Km. 54,00: Collado y alambrada (1.080 mts.) Ha llegado el momento de descender hacia el valle de Sotoscueva. Dejamos la valla de frente y giramos hacia la izquierda (sur) por una pista que desciende radicalmente los 300 metros de desnivel que hay hasta Quisicedo. Sin dejar la pista principal pasaremos junto a un refugio (kilómetro 56) tras el cual hay una zona de espectaculares curvas. Km. 58,00: Vía del tren (710 mts.) Km. 58,20: Carretera (690 mts.) Giro a la derecha, en dirección a Quisicedo. Km. 59,50: Quisicedo (730 mts.) Final de la ruta. ¿Hace un pincho en casa Goiko? |
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