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Alemania en bicicleta
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Amaneció un día estupendo, con un sol resplandeciente a pesar de que había llovido toda la noche. Hacía un poco de fresquito y llevaba la ropa de abrigo bastante a gusto. En mi largo camino hacia la ciudad hice una parada junto a una de las esclusas y estuve viendo cómo unos cuantos barcos, de pasajeros y mercancías, hacían la operación tanto de remontada como de descenso del río.
Volví a la ciudad con mi “cutre” bici, entré por la Karlstor directo a la calle peatonal y di una vuelta por la ciudad.
Heidelberg está situada a 130 km al noroeste de Stuttgart, y constituye una importante atracción turística. Se trata de la ciudad universitaria más antigua de Alemania y sus ordenados edificios de tejados rojos que se extienden a lo largo del río Neckar consiguen transmitir la alegría y el rigor de la vida estudiantil.
Su notable unidad arquitectónica se debe al hecho de que casi toda la ciudad se reconstruyó al mismo tiempo. Fue devastada en 1622 durante la Guerra de los Treinta Años y luego las tropas francesas invasoras de Luís XIV la destruyeron de nuevo, para ser reconstruida completamente en el S. XVIII. Su estilo barroco y su castillo en ruinas que se yergue sobre la ciudad la convirtieron en un lugar predilecto para los románticos del S. XIX, en especial el poeta Goethe.
Hoy en día, Heidelberg enamora a 3 millones de turistas al año, aunque se puede decir que la ciudad sigue conservando su autenticidad Sus casi 32.000 estudiantes la convierten en un lugar perfecto para salir de marcha... quizás lo único que no comprobé.
En una de mis incursiones por las estrechas callejuelas di nada más y nada menos que con una prueba de triatlón así que, estuve viendo un rato como la gente pasaba y viendo las bicis.
Tras esperar un ratito, empecé la ascensión al Castillo, que se hacía un poco durita por la rampa, pero sobretodo por mi “maravillosa bicicleta”. Al fin y tras disfrutar esta subidita llegué al castillo, con unos jardines muy bien cuidados y con unas vistas sobre la ciudad y sobre el río de película. Además el sol hacía su aparición tímidamente y el día se presentaba estupendo aunque un poco fresquito.
La Vieja Universidad es un edificio de 3 pisos de estilo barroco. Sobre tu techo arqueado se levantan las torrecillas del campanario del reloj. El edificio se hizo construir entre 1712 y 1728 según los planos de Johann Breunig, y tiene como único adorno, dos portales con prolongaciones arqueadas en el techo. En el interior se encuentra el rectorado, un pequeño museo de la Universidad y la Antigua Aula Magna.
El Papa Urbano VI autorizó el 23 de Octubre de 1385 a
inagurar oficialmente la Universidad, sin embargo no se hizo hasta un año después por Roberto I, uno de los electores (los electores eran aquellas personas encargadas de designar al Rey del Sacro Imperio, pudiendo ser príncipes, obispos, duques... Eran un total de 12 miembros repartidos por todo el Imperio). Roberto I le dio una Constitución a la Universidad que era leída cada año el día 1 de Noviembre en la Iglesia del Espíritu Santo y jurada por todos los ciudadanos. Esta Constitución garantizaba a los estudiantes, profesores, libreros y escribanos salvoconducto y exención de aduanas e impuestos,
A causa de las desavenencias religiosas y los desordenes de las guerras que tuvieron lugar en los siglos XVII y XVIII, la actividad de la Universidad disminuyó tanto que tuvo que ser fundada de nuevo por el Gran Duque de Baden, Kart Friedrich, antes de volver a alcanzar su viejo prestigio. Debido al nombre de sus fundadores: Ruperto y Kart (Friedrich) se llama todavía Ruperto-Carola.
A diferencia de la mayoría de las iglesias góticas, la fachada de la Heiliggeistkirche o Iglesia del Espíritu Santo tiene una estructura uniforme, de manera que no se pueden observar desde fuera ni el coro ni las naves laterales. La primera piedra fue colocada por el elector Ruperto III en 1398. Doce años más tarde ya estaba acabado el coro. En 1441 la nave longitudinal y en 1544 la torre que hoy tiene 82 metros de altura, a la que por supuesto, como casi en muchas de las torres de iglesias alemanas, podemos acceder, por el módico precio de 1€ en este caso, pero que sin duda merece la pena porque las vistas son maravillosas.
Son curiosas las tiendecitas entre los contrafuertes que ya son mencionadas en 1483 en un documento oficial. Esta iglesia es de especial importancia, porque además de su función normal, propia de cualquier iglesia, servia de sepultura para la familia de los electores y también fue sala de fiestas de la Universidad.
En la superficie de las paredes hay losas sepulcrales que datan de cuatro siglos, pero las 55 sepulturas de los diferentes príncipes electores fueron prácticamente destruidas en 1693, a excepción de la sepultura del fundador de la Iglesia Ruperto I, y la de su esposa (miembro de la familia Medici), que quedaron más o menos intactas. En aquel año catastrófico fueron muchos los ciudadanos de esta ciudad los que se refugiaron en esta Iglesia buscando amparo de los soldados del Rey Sol (Luís XIV de Francia), que fueron dejando una huella de saqueos e incendios.
La Iglesia tiene 60 metros de largo por 20 de ancho y es de forma simétrica, aunque las filas de las naves longitudinales la hagan parecer más estrecha que el coro. Esto se debe a la construcción en la galería alta para albergar una de las bibliotecas más grandiosas en aquel entonces: La Biblioteca Palatina. Sin embargo esta desapareció por la Toma de la ciudad en 1622 por el General Tilly y del duque Maximiliano de Baviera, que la hicieron trasladar en 50 carruajes. Todavía en la actualidad, la mayor parte de la Biblioteca Palatina pertenece a la Biblioteca Pontífica del Vaticano.
Tras la reconstrucción de la iglesia en 1700, los católicos y los protestantes se alternaban para usar la iglesia, pero en 1705 se construyó un muro de manera que los protestantes usaban la nave longitudinal (Nave central). El príncipe elector Kart Philipp (1716-1742) hizo derrumbar el muro ya que quería usar esta iglesia como mausoleo para su familia, esto creó un clima de tensión que finalmente harían trasladar su residencia a Mannheim (Ciudad cercana a Heidelberg). En 1936 los protestantes se hicieron totalmente con la iglesia y fue derribado.
Justo enfrente a la entrada de la Iglesia del Espíritu Santo encontramos un hermoso edificio, la Haus zum Ritter. Es la única casa burguesa que resistió las guerras del siglo XVII sin daños dignos de mención. El Hugonote Charles Bélier había venido de Francia huyendo por sus ideas religiosas a Heidelberg, donde se hizo construir este suntuoso edificio renacentista.
Las bóvedas de la planta baja y del sótano servían de almacén para su mercancías que el comerciante de telas ofrecía sobre las contraventanas en la planta baja que se podían plegar hacia abajo y le servían de mostrador. En la fachada, podemos observar el busto de Bélier, su mujer y sus dos hijos así como el escudo heráldico de la familia: Un carnero (En francés, Bélier).
Desde la destrucción de la ciudad, la casa sirvió de ayuntamiento desde 1693 hasta 1703. Desde ese último año se convirtió en Hotel hasta nuestros días.
El Ayuntamiento adquirió su tamaño actual en el transcurso de los siglos. Después de que el edificio anterior como casi todos los edificios, quedará reducido a escombros durante casi 10 años después de la gran destrucción de 1693, los habitantes se armaron nuevamente de valor y en el año 1701 empezaron con los arreglos y con la nueva edificación. Constituyen un edificio relativamente pequeño que hoy día se encuentra en el centro de la fachada de la Plaza del Mercado. En una de las esquinas se puede apreciar un escudo del Electorado del Palatinado de vistoso colorido que señala el edificio que antes fue la Hofapotheke (Farmacia de la Corte).
Tambien, visité el colegio de los Jesuitas, una edificación de estilo Barroco larga y sencilla (aprox. 1715) que en el siglo XIX albergaba la Biblioteca Universitaria. Allí se encuentra además el “Seminarium Carolum” fundado entre 1750 y 1765 como Convento de Carlos, pensado como centro de formación para nuevos sacerdotes de la Orden. Después de que el Papa Clemente XIV hubo suprimido la Orden en 1773 este edificio se utilizo para diversos menesteres: Manicomio, Hospital y hasta cuartel militar. Desde el año 1981 es sede de la Administración Central de la Universidad.
Por otro lado, La Iglesia de los Jesuitas, adornada en su fachada norte con diversas estatuas, entre ellas, la de su fundador: San Ignacio de Loyola. La primera piedra se colocó en 1712, cuando la ciudad estaba todavía destruida, según los planos del arquitecto Breunig de Heidelberg. Este obra se prolongo hasta 1723 como primero fase. La segunda fase fue concluida por Rabaliatti hacia 1750. Aquí se alberga el cuerpo del elector Federico I.
Después de visitar la Iglesia comí en una Pizzería un poco cutrecilla del centro de Heidelberg, comí por, relativamente poco dinero, razonablemente bien... mejor que los espaguetis de la noche anterior jejeje. Después estuve en un parque tranquilamente, junto al río. Después de sestear sin cerrar los ojos, hice una visita a la puerta del Puente Viejo y el propio puente que como podéis ver tenía bastante ambiente. El sol iba y venía.
Decidí cruzar a la otra orilla del río ya que las casas que había visto desde el castillo tenían buena pinta. Pedaleé siempre con los ojos puestos en el cielo pues podía caer una buena tormenta en cualquier momento. Pasé el camping donde estaba alojado, viéndolo todo desde la otra orilla. Uno o dos kilómetros más arriba encontraba el otro camping. Llegué a una pequeña población cercana, hasta Neckargemund, crucé un maravilloso puente de hierro y di una vueltecita, viendo casitas típicas en un ambiente muy tranquilo.
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Texto y fotos: Miguel Ángel Aguirre
Fecha de publicación: Diciembre de 2006
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