
Salida de la primera ruta desde la Maison Bel Air |
La ruta del primer día es una toma de contacto con el grupo, para que los guías sepan las posibilidades, y con la bici si no te has llevado la tuya. Es un itinerario cuya parte oficial tiene unos 25 km y sólo 175 m de desnivel acumulado.
Se parte del precioso hotel de St Dyé du Loira para dirigirnos a los dominios del castillo de Chambord, uno de los más espectaculares de Francia. Se circula por carretras con poco tráfico y carriles bici, asfaltados o de tierra compactada, con lo que se puede realizar perfectamente el recorrido con una bici de paseo o una híbrida. De St Dyé pasamos por el pequeño pueblo de Maslives para llegar la Chaussée le Comte. En este punto superamos una de las puertas que delimitan el terreno perteneciente al castillo de Chambord, todo él rodeado por un alto muro de piedra y al que sólo podemos acceder por alguna de las puertas.
El terreno del castillo consiste en su mayor parte de un denso y espeso bosque, ya que originalmente el castillo se construyó como residencia de caza para el rey Francisco I que fué quien ordenó que fuera levantado (originalmente como "albergue" de caza). Este rey prácticamente no vivió en el castillo, sólo en sus últimos días estuvo alojado en él, pero tampoco lo vió terminado. La aproximación a la construcción se realiza por vías ciclistas segregadas de la carretera, que circulan por el profundo bosque por donde apenas se ve el sol, a causa de los altísimos y frondosos árboles.
Al cabo de unos kilómetros, el grupo desemboca en uno de los caminos que se dirigen hacia el castillo, y la vista no puede ser más espectacular. Una amplia avenida verde, rodeada de enormes arboles, al fondo de la cual se alza el majestuoso castillo. Es una de esas imágenes imborrables que una fotografía no logra nunca captar adecuadamente.
Después se rodea completamente el castillo para observarlo desde todas las perspectivas, acercándonos a él por un camino no transitado por coches. Una vez en la puerta principal, se aparcan las bicis y se procede a acceder al mismo, a un precio de 9.5 €. La visita vale la pena, aunque si se quiere disfrutar en profundidad, no es suficiente con el tiempo que se da (alrededor de una hora y media). La historia del castillo es larga, igual que el número de todos sus moradores, y en el castillo se puede intentar hacerse una idea de cómo ha sido su vida desde que empezara su construcción por Francisco I, debido en gran parte a su afición a la caza y las tierras tan aptas para ello que rodean el castillo. En su interior podemos ver las estancias de varios de los reyes que en él vivieron, así como pinturas y explicaciones.
Una vez visitado el castillo, el grupo se reúne de nuevo para dirigirse a una zona apartada a comer. El picnic que nos han preparado es estupendo: ensaladas, embutidos y quesos de la tierra, gazpacho (sí, sí, el andaluz) y otros víveres reponen las fuerzas de los ciclistas, que aún sin muchos kilómetros en las piernas sí llevan muchas horas pedaleando.
Después de un pequeño descanso, el grupo regresa al hotel en St Dyé donde se deja el resto de la tarde libre. Las opciones para ocupar el tiempo son varias: alargar la ruta siguiendo el carril bici que bordea el río Loira o alguna de las rutas balizadas, visitar alguno de los cercanos pueblos (aunque con poco ambiente realmente), bañarse en el río, o simplemente descansar en los jardines del hotel.
La cena de nuevo hace honor a su apelativo de "gourmet" y terminamos la jornada con una buena y abundante comida (quizá demasiado para lo que estamos acostumbrados). Mejor una vuelta por los alrededores antes de irse a descansar. Si alguien busca algo más de vida nocturna, que sepa que simplemente no existe, este no es el lugar para ello.
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Amigosdelciclismo.com/RP
Fecha de publicación: septiembre de 2008
Agradecimientos: BikeSpain
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