Irlanda es uno de esos países que son especialmente adecuados para hacer un viaje con bici y alforjas, porque la belleza y calidez de sus paisajes unido a la hospitalidad de sus gentes hacen que el tiempo tenga un sabor muy especial. Justo ese sabor que sólo se puede disfrutar al ritmo que una bicicleta pone delante de nuestros ojos... así que prepara todo tu equipaje que comenzamos inmediatamente. Revisa tus alforjas y sigue leyendo.
Viajar a Irlanda era uno de esas ideas que tenía pendientes desde hacía muchos años. Este país siempre lo tuve en mente a la hora de decir a donde me gustaría ir cuando me preguntaban. Por eso esta vez se hizo realidad uno de mis sueños: viajar por tierras verdes acompañado de mi pareja. Así que engañé a mi novia y decidimos viajar a Irlanda.
Preparar el viaje no era fácil, había que decidirse por una ruta y no conocíamos a nadie que hubiera ido en bici, así que decidí informarme por Internet. Llegamos a la conclusión de que lo más bonito de Irlanda eran sus costas, sólo faltaba decidir cuál de las dos íbamos a realizar y nos decantamos por hacer parte de la costa atlántica.
Limitados por el tiempo (15 días) y por el espacio (costa atlántica), trazamos la ruta desde Cork a Galway, más o menos 450 km.
La idea era viajar en bici disfrutando de los sitios por donde pasábamos, de la gente, sin prisas, yendo sobrados de tiempo en cuanto al ritmo y la distancia a recorrer.
Por cierto, algunos consejos fruto de nuestra experiencia: Para recorrer Irlanda, es imprescindible un Gore-Tex o un buen chubasquero, sin duda os hará falta. Irlanda es Europa en cuanto a su nivel de vida, y como siempre que salimos al extranjero hay que tener en cuenta que al "español medio", le va a costar más sobrevivir: la comida es cara, pero yendo de camping los precios son bastante similares y te ahorras bastante dinero que yendo de Bed & Breakfast, de hotel o bien de albergue.