
Llegamos al hotel después de llevar ya tres días alejados de la civilización.
La etapa siguiente era de 125 Km., 100% mountain bike, con tres puertos, lo que no impidió montar un poco de fiesta después de la cena gracias a los músicos marroquíes que se montaron un concierto tocando bongos, panderetas y otros instrumentos típicos.
La dureza de la etapa se vió rebajada por la flipada que llevábamos al pedalear por un paisaje muy especial, nos acercábamos al desierto y el terreno era cada vez más árido, dando un aspecto lunar al paisaje, al estar rodeados de montañas basálticas de color negro.
El tramo competitivo dejó el triunfo ya en manos de dos corredores, pero lo mejor del día fue la bajada del último puerto, con un poco de todo, pista rápida, sendero técnico, saltos, curvas peraltadas... todos los ingredientes para llegar abajo con una sonrisa tonta en la cara difícil de quitar...
Tras 113 Km. llegamos a Baha, donde pasamos la noche en un hotel precioso durmiendo en Haimas. El cansancio empezaba a acumularse y sólo los más fuertes se atrevían con los debates en la sobremesa, porque la última etapa parecía la más dura.

Nos levantamos hechos polvo, pero cuando el cuerpo dice basta, todavía había algo que nos animaba a pedalear en busca del desierto, como si de una atracción magnética se tratase.
Los primeros Km transcurren por carretera, íbamos formando un pelotón, enchufados, pero al girar a la izquierda, sorpresa, el fuerte viento que nos ayudaba a avanzar, ahora nos da en todo el careto, y encima empieza el tramo de competición. Sacando fuerzas, no sé de dónde, nos ponemos en marcha, y la carrera se decide en un apretado sprint.
Todavía nos quedan 80 Km, voy muerto y el viento de frente cada vez es más fuerte, ¡¡¡esto es un infierno!!!
Nos juntamos a relevos para repartir el esfuerzo, y los ánimos desde el jeep parecen darnos alas, ¡¡Gracias Paula!!
Llega la hora de comer y algunos quieren tirar la toalla, pero después de casi 400 Km. pasando nieve, lluvia, barro, sol y demás calamidades ¿te vas a retirar por 30 Km.?
Además después de ver a los super hermanos David y Álvaro, que se vinieron al Raid con 0 Km. en las piernas y unas bicis de las que ya no se encuentran ni en los hipermercados (horquilla rígida, cuadro acero, cantilever, manetas cuatro dedos, siete coronas,...), a ver quien era el hombre que se retiraba con su súper-doblesuspensión-inteligente autobloqueable-supersónica. Como siempre, al final lo que cuenta... son las piernas.
Una vez más las ganas de finalizar la etapa pudieron más que nuestras maltrechas piernas y llegamos a las puertas del Sahara, las dunas de Tinfou, y la recompensa fue descender a toda caña por las grandes dunas. En ese momento el dolor de las piernas había desaparecido mágicamente, y es cuando te das cuenta que cuanto más duro es el camino, más satisfacción sientes al alcanzar el objetivo.
Si te gustan los desafíos, la aventura, competir sin tener que dar 80000 vueltas al mismo circuito, y quieres conocer un país alucinante... esta es tu carrera.