[Garantía de confianza]
| |
Amigosdelciclismo.com
> Rutas
> Trans Atlas 2004
> 3ª etapa

| Trans Atlas 2004 - 3ª etapa. Casa forestal - Lago Tisli. 6 de octubre. |
|
Amanecimos a las 7:30 de la mañana. Un poco más tarde de lo habitual, así que significa que lo de la competición no me está afectando. Evidentemente no vengo a competir ni muchísimo menos, pero ayer en la cena se quedó que hoy nos apuntaríamos (o se apuntarían) los que quisieran hacerlo. Veremos a ver qué pasa.
Tras el desayuno, Juan Carlos ha decidido que todo el mundo suba la parte cronometrada, saliendo juntos. Ayer se había pensado que los que no íbamos a competir saliéramos antes, y 15 minutos después los competidores (supongo que para que se den el gusto de pasarnos, no sé…). Finalmente saldremos todos juntos, y el que quiera darle duro para arriba, que le dé y los demás sacaremos fotos.
Salimos a la debida hora, a las 8:30, como cohetes, ya que los primeros 200 metros eran de bajada. Yo me doy cuenta que se me ha movido el imán de la rueda y que el cuentakilómetros no me funciona, así que, ni corto ni perezoso, me paro y lo arreglo. No debí perder ni 10 segundos, pero lo suficiente para no ver a nadie cuando levanté la vista. En fin... me empiezo a resignar a ser el último. El puerto que afrontábamos tiene casi 2.800 metros, así que supongo que la subida será larga y tendida. Durante la dura ascensión, me empiezo a encontrar a gente sacando fotos a los bonitos pueblos que jalonan la pista (que se encuentra bastante bien) y eso me da ánimos. Incluso yo mismo me comienzo a parar a sacar alguna foto. Voy repartiendo caramelos a los niños de las aldeas que salen al camino a pedir lo que sea. Una de las niñas se pone a correr a mi lado pidiéndome un bolígrafo. La rampa era bastante dura, y voy con el plato pequeño, la verdad es que no me apetece nada pararme porque no sé si podré arrancar de nuevo fácilmente, así que decido pasar un poco del tema y apretar los dientes. Pero pasan los tensos segundos y la niña (que no debe tener más de 7 años) sigue ahí, gritando entre jadeos que le dé un boli, y subiendo la rampa a mi mismo ritmo. Aprieto un poco a ver si la dejo atrás, el cuenta kilómetros debía marcar unos cutres 10 km/h. Nada, increíble, ahí sigue. Pidiéndome un boli. No me lo puedo creer. Durante unos 800 metros, me siguió hasta que la rampa terminó, y yo decidí parar (en parte porque me pareció justo, en parte porque iba a sacar una foto, y en gran parte porque necesitaba recuperar el aliento) a darle no uno, sino dos bolígrafos, porque realmente se los había ganado. La federación marroquí de atletismo debería cuidar mucho más su cantera femenina, creo que buscando un poco tendrían un buen filón.
Sigo la ascensión del puerto. Creo que llegué el vigésimo, pero tampoco le hice mucho caso al tema. Arriba hacía bastante frío, sobre todo por el viento que soplaba. Hicimos reagrupamiento y comenzamos la bajada que fue muy tendida y con alguna zona ligeramente complicada. Disfruté algo, pero sin excesos, como me había prometido a mi mismo en la etapa del primer día. La Panaracer en la posición trasera da mucha más confianza que la Continental (que además es una excelente rueda delantera), con lo que creo que la opción de cambiar las cubiertas ha sido muy acertada.
Tras un brevísimo ascenso con viento de cola (¡qué novedad!) y entre grandes piedras que parecían de granito (otra novedad), llego casi como por sorpresa al Lago Tisli, a más de 2.300 metros de altura.
En el lugar elegido para la acampada sopla un molesto viento del sudoeste que hace que nuestra tienda finalmente sucumba a sus embates, y se rompa una de las varillas de fibra de vidrio. Como no había otra de recambio, hubo que sacar algo de ingenio del frasco, y con un poco de cinta americana y unas bridas, conseguimos una solución relativamente aceptable para habitar la tienda.
Hoy no le toca nada a la bici. Todas las demás están a la cola del mecánico. La mayoría son engrases y zapatas de freno, pero hay algún caso más complejo.
Ahora me toca a mí la limpieza. El agua del lago no la encuentro tan fría como me la esperaba, y dentro de ella se está incluso aceptablemente bien. Eso sí, cuando se sale del agua, el fuerte viento se encarga de devolverme a la cruda realidad. ¡Necesito una merienda!
Tras el consabido café caliente y las reparadoras galletas, procedemos, (como ya se está haciendo costumbre) a comentar en la carpa las anécdotas de la etapa. Toñi -una de las chicas que pedalean- se está poniendo bastante mala de su catarro y los pequeños pinchazos que tenía en la garganta se están agravando, pero José -el médico- le está dando algo. Hay algún caso de alergia también, y algún que otro catarro más, pero en general seguimos todos con buena salud. Al final se vendió por un vaso de vino y se arrancó a cantar. ¡Cielos! ¡Vaya tarde!
La cena, estupenda como siempre. El gran Faustino se encargó de cocinarnos unas lentejas viudas que nos sentaron de maravilla para espantar el horrible frío que nos agarrota.
Estamos en una zona tan árida y tan hostil, que nos es imposible encontrar un poco de leña para hacer una hoguera, así que esta noche nos vamos antes a cama. El viento no ha cesado y el frío es importante. El GPS marca en su termómetro (que no es muy fiable pero da una idea) 6º C, que con el viento nos ponen en situación de irnos rápidamente a la tienda.
¡Qué frío! Mañana etapa de descanso, pero un poco raro, porque hay una cronometrada. Ya lo cuento mañana antes de desayunar, que ahora me duelen los párpados y necesito dejar de escribir y meter las manos dentro del saco antes de que se me queden congeladas.
<<< Volver Seguir >>>
Amigosdelciclismo.com/JF
Fecha de publicación: Octubre 2004
Fotografías: Amigosdelciclismo/JF y Pilar Ces
Organiza: Viajes Alventus
|
| |


Utiliza nuestro software gratuito para generar perfiles GPS desde cualquier formato.

[Entrar]
|


Probamos a fondo dos de los modelos de GPS para ciclismo más conocidos de Garmin: el Colorado y el Edge.

[Ver reportaje]
|
|