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| Raid Trans Atlas 2004 - Viaje de ida. 1-2-3 de octubre de 2004 |
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Día 1 de Octubre de 2004. Estación de Atocha, 10 de la noche. Es el punto de encuentro. Primero llegan los de más lejos, como es natural. Los nervios a flor de piel, y lo que tanto esperamos todos durante tanto tiempo ya está aquí. Comienza el Raid TransAtlas 2004.
El autobús sale sin retraso con destino a Algeciras. Todas las caras de ansiedad reflejan las ganas que hay en el grupo de comenzar cuanto antes la aventura. Pero antes hay que llegar al destino, y para eso hay que dejar pasar los kilómetros. La noche se pasó rodando, poco después de las 6 de la mañana hubo parada en Sevilla. Desayuno en Santa Justa, en Sevilla. Tras las obligadas presentaciones a los nuevos integrantes que se suman al raid aquí en Sevilla, continúa el viaje hacia Algeciras, donde ya espera el barco rumbo a África.
Amanece tranquilamente el día 2 de octubre en Andalucía cuando el autobús llega a Algeciras, donde la organización ayuda a preparar todos los papeles para embarcar. El último café en suelo peninsular en los próximos 10 días sabe especialmente bien. El viaje en barco hasta Ceuta es un paseo de media hora en el que no da tiempo ni a marearse. Eso sí, los que son propensos al mareo, ya tienen sus pinitos con la mar.
El bus esperó a la salida del puerto de Ceuta para embarcar y rápidamente tomar el camino de la frontera con Marruecos. Allí, la bonita cantidad de tres horas nos preparó el espíritu para nuestra reconversión, esperando a que el señor aduanero marroquí tuviese a bien pasar a los integrantes del raid. Primero hubo que poner los sellos en todos y cada uno de los pasaportes de los participantes. Después se emperró en que sacáramos todas las bicis del remolque del autobús. Como había 38, tranquilamente empezaron a salir, hasta que se cansó de contar. Me pareció un poco excesivo incluso hasta para un celoso guarda de frontera marroquí. Finalmente hubo que negociar...
Al fin Marruecos y el contraste se hace tremendo. Pobreza, suciedad, hacinamiento, calor y malos olores son las sensaciones que nos reciben al país. Espero que poco a poco vayan cambiando.
Pasaremos la noche en Chaouen. Se trata de un bonito pueblo que parece sacado de la serranía de Ronda. La diferencia son las llamadas de las mezquitas a la oración. La de las 6 de la tarde fue pintoresca. La de las 4 de la mañana, no tanto...
Muy temprano (a eso de las 6 de la mañana) era la hora convenida para el desayuno. Pero no costó demasiado levantarse, ya que en Marruecos son dos horas menos. El desayuno, cutre pero correcto. Hoy debemos llegar a Midelt.
A media mañana el malherido autobús volvió a fallar. No sé si apunté que ayer nos dio un buen susto cuando se prendió la varilla del freno eléctrico en plena ascensión a Chaouen. Bueno, es igual, ahora se había salido una terminación de un trozo de colector. Se arregló al más puro estilo de la mecánica marroquí. Se dice que aquí, los mecánicos sólo llevan alambre, alicates y martillo. Con eso salen siempre de paso. En este caso el martillo sobró, afortunadamente.
El viaje de hoy es largo y en el medio se va a hacer una parada en el famoso bosque de Cedros del Atlas a comer de estilo picnic. Hubo varias paradas durante el día, pero la verdad, salvo el simpático mono del Atlas que vimos tras la comida en el bosque de cedros, el día pasó sin mayores complicaciones. Autobús y más autobús. Tanto que te da tiempo para aborrecerlo de por vida. Eso sí, ya hubo tiempo para conocernos un poco y hacer las primeras amistades, ahora que nos íbamos preparando para pedalear juntos durante seis días y a convivir sin separarnos ni un metro el resto del día.
Por el camino, pasan un montón de pueblos donde los niños corren para saludar a una panda de extraños seres (que podrían ser marcianos) con gafas de espejo, que les saludan como si en ellos también vieran marcianos. Es el mundo de los contrastes al que tan dura y dramáticamente Marruecos nos hará jugar.
El camping bien, aceptable dentro de lo que se espera por aquí. Los aseos no pasaban un mínimo de higiene, pero hay que traer las tripas anudadas a un viaje como este. Lo importante es llevar unas sandalias para ducharse y aguantar bien el agua fría.
Salen las bicis de las cajas, parece que ellas también tenían ganas de desperezarse. Por fin. El "set" de mecánica de Aníbal, mecánico oficial del Raid, abrió sus puertas con importante afluencia de bicis en estado deplorable para comenzar un Raid. Creo que la gente no se toma nada en serio la importancia de llevar una bici a punto a una prueba como esta. Da igual si tu bici es de 300 ó 6.000 euros, lo importante es que los cables, las fundas, las cubiertas y las cámaras estén nuevos, para evitar sorpresas. Si además no quieres ninguna más, no estaría de más poner nuevos los frenos y la cadena. Poco dinero y garantía de éxito. Pero en fin... hay quien se empeña en dar trabajo al mecánico y en ir arrastrando problemas por la pista. Y es que además en plena etapa tienen pésima solución, me parece a mí... pero ya veremos. Tiempo al tiempo. Creo que nos llaman para la primera cena de campaña.
La cena estupenda. Pasta con atún y pimientos, además de una sopa minestrone que supo a gloria porque el fresco de la noche se dejó sentir enseguida.
Juan Carlos, el Director de carrera, ha presentado la primera etapa, que nos llevará hasta Toufite. Ha dado las primeras directrices: que no nos ceguemos con los pedales, que saquemos fotos y sobre todo que atendamos al libro de ruta. Yo no tengo problemas por ese lado, afortunadamente llevo GPS y los tracks de la edición de 2002 y creo que podré seguir las etapas perfectamente.
Tras la charla, la gente se ha ido a dormir rápidamente. Parece que esto va en serio, espero sólo que la juerga se haya quedado para otro día. Ahora a intentar dormir.
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Amigosdelciclismo.com/JF
Fecha de publicación: Octubre 2004
Fotografías: Amigosdelciclismo/JF y Pilar Ces
Organiza: Viajes Alventus
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