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La quinta etapa, la “etapa reina”, de 82 kms. seguía al principio un trazado casi llano a través de los característicos altiplanos del Atlas; el recorrido, jalonado de pequeños pueblos, hace las delicias de la chiquillería que en cada villorrio persiguen a los ciclistas.
Las pistas están completamente embarradas y llenas de vadeos producto de las copiosas lluvias de días anteriores. Es la primera vez que veo cosa semejante en estas latitudes.
Hay reagrupación en Agoudal, clásico cruce de pistas del Atlas. Empiezan a caer algunas gotas. Sin duda el viento y la incipiente lluvia van a poner de nuevo a prueba a todos, desde la Organización intentamos animar antes las adversidades: “esto es el Trans Atlas...”.
Aquí, en Agudal va a comenzar la escalada de un larguísimo y famoso “puerto”, el Tizi NOuano, de casi tres mil metros de altura. Una escalada de 23 km y que será la última puntuable. El pelotón se estira de forma considerable a través de una larga pista que atraviesa formidables parajes desolados. El viento hace de las suyas al que se le alía un terrible granizo que castiga con fuerza los sufridos rostros. Como hecho positivo, la lluvia ha remitido. En lo alto del puerto tan sólo el regalo de una sensacional vista sobre las “hammadas” o “tierras vacías”, preludio del Sahara, el inicio de las colosales Gargantas del Dadés... un paraje que deja a todos alucinados. Por fin, una buena merienda recibe a los participantes en la que será la última acampada.
Los últimos 55 kms. van a suponer el encuentro con los oasis y los palmerales para “salir” por las espectaculares Gargantas del Dadés, desde donde ya por asfalto se alcanza el hotelito que nos daría cobijo en la última etapa. El Raid Trans Atlas en Mountain Bike había finalizado y de nuevo la lluvia hacía acto de presencia, aunque esta vez ya poco importaba.
Una merecida ducha caliente, una cama y una reparadora cena precedió a la entrega de premios y diplomas. Una noche de alegría para todos; para los primeros clasificados sobremanera, pero también para todos aquéllos/as que lograron el reto personal de atravesar la Cordillera del Atlas que es de lo que al fin y al cabo se trata.
Atrás quedaron los terribles puertos y las desoladas llanuras, los valles perdidos y la amabilidad de las gentes, los gélidos vientos y lluvias..., y algún cielo azul. Pero también quedaron atrás horas de alegría compartidas por todos, de un fenomenal disgusto-el accidente- con final feliz. Conciliando el sueño un pensamiento se hacia presente: mañana volveremos a bajar. “Inch Alá” (Si Alá quiere).
Queremos acabar esta crónica oficial con unas palabras sacadas de un artículo realizado por Joaquín González, de Molina de Segura, uno de los participantes en este Raid:
"Eran esos momentos de recogimiento cuando paraba y podía ver a los demás en lontananza zizagueando senderos, dibujados en un tapiz entre ocre y rojizo. En los precisos instantes que se acallaba el rechinar de los tubulares y cesaba el repicar de los engranajes, sentía el silencio, inmiscuyéndome en la grandeza del desierto, disfrutando en solitario de esas lomas onduladas, gargantas arañadas al terreno, verdes valles y fructíferos vergeles, contemplando el curvilíneo serpentear de los meandros de tantos ríos y ramblizos fieros de lluvias torrenciales..."
"Y al final, cuando se destensen nuestros cuádriceps y gemelos, embotados de sangre oxigenada y todos volvamos a la rutina, quedarán para cada cual aquellos momentos cincelados en el recuerdo."
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Amigosdelciclismo.com/JG
Texto y fotos: Faustino Rodríguez Quintanilla
Fecha de publicación: Noviembre 2005
Agencia oficial: Viajes Alventus
La Organización quiere dar las gracias a todos los participantes y acompañantes en general. También, nuestro especial agradecimiento a entidades y empresas colaboradoras:
HERO, AÑOS LUZ, EUROPEA DE SEGUROS, AMIGOSDELCICLISMO.COM, BUJARKAY, CAMINAR, GRANDES ESPACIOS, BIKE.
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