Descripción:
Esto es un pequeño resumen de un viaje en bici de 12 días que hicimos en Julio del 96 por Holanda y Bélgica. No pretende ser un diario de ruta exhaustivo, porque no lo planeamos de forma metódica; incluso el cálculo de las distancias es aproximado, no llevábamos cuentakilómetros y nos perdimos muchísimas veces - unas veces deliberadamente, otras no. Lo único que queremos es facilitar algo de información práctica a quienes esteis pensando en hacer algo parecido, y sobre todo animar a todos los que vayais por esa zona a pasar por lo menos unos días en bici, porque realmente merece la pena y es muy fácil, incluso para gente que no esté muy entrenada.
Como vereis las etapas de nuestro viaje son bastante cortas, sobre todo si tenemos en cuenta que andábamos por terreno llano y sin dificultades. Esto nos permitía combinar la bici con las visitas turísticas y la cata de las cervecitas locales. El hecho de viajar en bici y la buena disposición de holandeses y belgas nos ayudó a conocer y hablar con un montón de gente, lo que a fin de cuentas siempre constituye la parte mejor de cualquier viaje.
LAS BICIS.
Para nosotros era un lío llevarlas desde España, así que decidimos alquilarlas en Amsterdam. En casi todas las estaciones de tren de Holanda y Bélgica puedes alquilarlas, y además hay tiendas por todas partes. La mayor parte de lo que te ofrecen son las típicas carracas holandesas que pesan una tonelada, sin cambios y sin frenos (para frenar tienes que pedalear hacia atrás). Es decir, muy pintorescas pero una mierda de bicis, especialmente si piensas hacer un viaje un poco largo. Nosotros encontramos una tienda en el centro de Amsterdam que nos parece muy recomendable, así que os la recomendamos: MacBike (tel. 620 0985), en Houtkopersburgwal 16, cerca de la Estación Central. Allí alquilamos 2 híbridas, que es lo mejor para viajes por esa zona. El precio rondaba las 800 pts diarias, y las bicis estaban en perfecto estado; además nos ofrecieron todo tipo de repuestos, alforjas, etc, y no tuvimos que pagar fianza, basta con un recibo de tarjeta de crédito que te devuelven al final del viaje; el seguro es opcional. Los tíos que llevan la tienda son muy amables, e incluso nos ayudaron a planear nuestra ruta.
Lo primero que te advierte todo el mundo en Amsterdam es que bajo ningún concepto dejes la bici sola porque no dura ni diez minutos; allí usan candados como los de las motos, pero las roban igual. Por lo visto ése es el motivo de que todos usen unas bicis tan cutres. Afortunadamente, en el resto del país no hay ese problema.
LAS CARRETERAS
Todo lo que te imaginas de Holanda es cierto: es un paraíso para ciclistas. Hay una red extensísima de carriles bici, las rutas ciclistas tienen su propio sistema de señalizaciones, los ciclistas tienen preferencia en los cruces... incluso hay zonas a las que sólo se puede acceder en bici, andando o en barco a través de canales, pero no en coche. Eso sí, también tienes lo contrario: por la mayoría de las carreteras está prohibido circular en bici; enseguida que te despistas te empiezan a pitar los coches para que te vayas a tu carril.
Si a ésto añadimos el que la mayor parte del país es completamente llano, pues resulta que todo el mundo anda en bici: padres con sus bebés, abuelitas, familias enteras, borrachos, etc.
En Bélgica la cosa no es tan exagerada, pero casi. También hay mucho carril bici y muchas rutas de cicloturismo, a menudo a la orilla de los canales (los antiguos caminos por los que los caballos tiraban de las barcazas).
El piso de las carreteras es normalmente bueno, aunque hay tramos donde una bici de carreras sufriría bastante. Como dije antes, lo mejor para viajar por la zona son las bicis híbridas. En doce días no tuvimos que usar el plato pequeño para nada. A veces cambiábamos de marcha únicamente para variar.
PASAR LA NOCHE
Por lo que pudimos comprobar, la acampada libre es casi imposible: Esta es una de las áreas más pobladas de Europa, lo que no es terreno de cultivo es zona protegida o Parque natural. Nosotros estuvimos en campings y albergues, y muy bien, excepto en Amsterdam (caro y cutre). En Zeeland, las islas del sur de Holanda, los granjeros tienen montados mini-campings: pequeños, tranquilos y baratos, en medio del campo; por las mañanas el mismo granjero te vende leche, pan, huevos y todo éso.
ENTENDERSE
Excepto la gente en las aldeas de Zeeland y Flandes, todo el mundo habla inglés muy bien, y con frecuencia también francés -Bélgica es oficialmente bilingüe , alemán - muy parecido al holandés y el flamenco, y a veces también algo de español o italiano. En general la gente tiene muchísima facilidad para entenderse en cualquier idioma.
Las primeras palabras de holandés que debes aprender:
- fiets, fietsen: bici, bicis
- fietspad: carril bici
- fietser: ciclista .... y con esto ya llega
CUANDO IR
Ni idea. Evidentemente en verano tienes más posibilidades de tener buen tiempo, pero por ahí arriba nunca se sabe. Nosotros tuvimos muchísima suerte, pasamos un poco de frío las dos primeras noches y nos llovió bastante una tarde y un chaparroncito tres días después. El resto del tiempo hizo sol, pasamos bastante calor y hasta nos quemamos por no ponernos protector. Según nos contaron, el resto del verano estuvo asqueroso.
MAPAS, RUTAS...
En Holanda utilizamos un mapa normal de carreteras (Nederland Easy Runner) para tener una idea aproximada de la dirección, pero todas las rutas de bici están señalizadas. Inevitablemente te pierdes algún cruce, pero siempre sin mayores consecuencias.
En Bélgica también seguimos una ruta bien señalizada (Vlaanderen Fietsroute); todos los cicloturistas que vimos llevaban el mismo mapa que nosotros, un folletito de las oficinas de turismo que se llama "Ontdek Vlaanderen per fiets".
En alguna parte del Jordaan en Amsterdam hay una librería especializada en mapas y demás bibliografía de viajes, a nosotros nos hablaron de ella los de la tienda de las bicis.
Nosotros hicimos todo el recorrido en las bicis, pero es interesante tener en cuenta que en estos países no es un problema transportarlas en tren, metro o incluso autobús; creo que las únicas limitaciones son en determinados trenes a las horas punta. Así resulta fácil planear otro tipo de rutas, o variar la vuestra si por ejemplo el tiempo se pone chungo.
NUESTRA RUTA
Día 1:
Amsterdam - La Haya. 95 km. Una vez que conseguimos salir de la ciudad fue fácil encontrar los indicadores de ruta-bici a Haarlem (a unos 20 km en dirección oeste) y desde allí directamente hacia el Mar del Norte, a 5 km.. Entonces enganchamos una de las rutas oficiales, la Nordzee Route, que durante los días siguientes nos llevaría hasta cerca de la frontera belga. La ruta está bastante bien indicada, lo que como ya admití antes no nos impidió perdernos unas cuantas veces. Buscad las siglas NZ1 en pequeños mojones de piedra en los cruces, creo recordar que nuestros indicadores eran de color verde. Entre Haarlem y La Haya el recorrido es bastante bonito, se pasa por zonas urbanizadas, de playa y paseo marítimo, pero la mayor parte del recorrido es por un sistema de dunas por el que sólo se puede circular en bici o andando. Llegamos a La Haya casi sin darnos cuenta, y sencillamente atravesamos la ciudad para dirigirnos al camping de Kijkduin, que está saliendo hacia el sur, al lado de una playa de la que no se ve el final.
Día 2:
La Haya - Zierikzee. 75 km. Desde el camping fue fácil volver a encontrar nuestra ruta (Nordzee Route); los siguientes 12 km, hasta Hoek van Holland - donde se cogen los ferries para Inglaterra, se hacen por una zona increíblemente aburrida y supongo que típicamente holandesa: Vas pedaleando por un dique, y hasta donde alcanza la vista lo único que ves son kilómetros y kilómetros de invernadero. Despues vienen unos 10 km que tampoco resultan muy prometedores: bordeas la desembocadura del río Maas en dirección a Rotterdam, una zona industrial y desangelada. En Maasluis hay que coger el ferry (dirección Rozenburg-Brielle) y afortunadamente a partir de aquí la cosa se empieza a poner un poco más interesante.
Estamos llegando a Zeeland, la región al sur del país, formada por una serie de islas comunicadas entre sí por una combinación de diques, puentes y ferries. Para no variar, aquí nos perdimos como dos idiotas, lo que a fin de cuentas no estuvo tan mal porque entramos en una zona de bosques, casitas y canales donde el acceso a coches está muy limitado y las formas normales de transporte son la bici o el barco. Cuando conseguimos reencontrar nuestra ruta cruzamos a Goeree (nuestro primer dique sobre el Mar del Norte, qué emoción!) y de allí otro dique, esta vez enorme, que nos lleva a Schouwen, una de las principales islas de Zeeland.
Zeeland nos pareció una zona encantadora para visitar en verano. Es todo bosques, granjas y pueblos y pequeñas ciudades, todas muy bien cuidadas, con sus canalitos y todo éso. Hay muy buenas playas, lo que la convierte en destino preferido de veraneantes y domingueros; si puedes, intenta no ir allí en fin de semana, porque está llena de holandeses, belgas y alemanes. Nosotros tuvimos algunos problemas para encontrar dónde quedarnos, los campings convencionales estaban a tope y recorrimos unos cuantos mini-campings hasta encontrar sitio. Por cierto, hay una guía de mini-campings (se llama "Camperen bij de boer", o alguna barbaridad por el estilo) que puedes conseguir a través de las oficinas de turismo o en cualquier granja de la zona.
Esa noche nos quedamos en un mini-camping en Nieuwekerke, una aldeíta a unos 7 km de Zierikzee. Para nosotros, acostumbrados a jugarnos la piel entre el tráfico de Vigo, resultó muy atractiva la posibilidad de acampar en una granja y desde allí pedalear hasta la ciudad. Como es todo llano y no hay coches puedes ir y volver a cualquier hora del día o de la noche sin problemas, incluso después de haber tomado unas cuantas cervezas.
Día 3: Zierikzee - Middelburg. (45 km). En principio un recorrido corto y fácil, poco después de dejar Zierikzee cruzamos el puente a la isla de Noord Beverland (más granjas) y siguiendo en dirección sur, otro puente a Zuid Beverland. En el mini-camping nos habían aconsejado dirigirnos hacia la parte occidental de la isla (Walcheren) y así lo hicimos. Dos grandes problemas ese día: un calor alucinante y dificultades para encontrar dónde acampar: Era sábado y estaba todo completo, aunque por allí hay muchísimos campings. Por fin nos admitieron en un mini-camping estratégicamente situado a unos 5 km del bonito pueblo de Veere y a unos 8 de Middelburg, la principal ciudad de la isla. Más tarde nos dimos cuenta de que por casualidad nos habiamos plantado en la mejor zona de la isla. El nombre del sitio es Kleverskerke, por si a alguien le interesa.
Día 4: Walcheren. En vista de que seguía el tiempo de playa, y de que la noche anterior estuvimos de marcha en Middelburg, ese día decidimos dedicarlo a recorrer Walcheren, ir a la playa y ejercer de domingueros. Así que tirando hacia el oeste en Veere fuimos costeando toda la zona occidental hasta encontrarnos de vuelta en Middelburg (el mapa mejor de esta zona está en el folleto de los mini-campings). El paseo vale la pena, especialmente por las zonas de bosque y dunas en el extremo norte de la isla. Las playas son inmensas, aunque el color ligeramente amarronado del Mar del Norte no inspira mucha confianza. Como por allí están todas las playas también se concentra la mayor parte de los turistas, por éso nos alegramos de haber acampado en una parte más tranquila.
Día 5: Middelburg - Brujas (55 km). De Middelburg nos dirigimos a Vlissingen (5km) para coger el ferry a Breskens. Todavía estamos en Holanda, pero ya en Breskens buscamos los indicadores de las rutas ciclistas de Bélgica, que está a unos 20 km (Vlaanderen fietsroute); la LF1a nos llevará a Brujas. Saliendo de Breskens nos desconcertó un poco tener que dirigirnos hacia el oeste, pero es que durante varios kilómetros la ruta sigue la línea de las dunas costeras. Cuando por fin nos metemos hacia el interior entramos en la típica zona de bosques, cultivos, canales y pueblecitos. Llaman especialmente la atención al entrar en Bélgica algunas preciosas granjas del s. XVI que parecen sacadas de un cuento; más tétricos resultan los viejos bunkers y monumentos conmemorativos de los muertos en las dos guerras mundiales, y que aquí se ven por todas partes. Los últimos kilómetros los hacemos siguiendo el Boudewijnkanaal. En Brujas decidimos ir al albergue juvenil, es agradable, barato y está cerca del centro. Por supuesto tiene sitio para guardar las bicis.
Día 6: Brujas - Gante (55 km). No hay mucho que comentar. La LF5 nos lleva a Gante siguiendo el Kanaal Gent-Brugge. Resulta un poco monótono y hace un calor húmedo y pegajoso que según nos dijeron es bastante frecuente, pero se llega a Gante sin mayores incidencias. El camping de Gante está en un enorme parque recreativo en las afueras, desde antes de entrar a la ciudad se ven los indicadores; es un camping muy grande, son muy amables y hay buen servicio de autobuses al centro de la ciudad.
Día 7: Gante - Bruselas (65 km). Bruselas queda totalmente fuera de las rutas cicloturistas belgas. Nosotros queríamos ir allí para visitar a una amiga, y sencillamente seguimos el carril bici a la orilla de la carretera general. Ningún problema, pero en otras circunstancias lo consideraríamos una etapa totalmente prescindible. Entrar en Bruselas a la hora punta, en medio de una tormenta de verano y con calles llenas de baches tampoco contribuyó a que nos quedara un buen recuerdo de la ciudad.
Día 8: Lo siento, pero este día no hubo bici. Alguna vez había que dar descanso al cuerpo!
Día 9: Bruselas - Amberes (55 km). Otra etapa con poco que contar. Igual que el día anterior, seguimos la carretera general por el correspondiente carril bici. Tenemos recuerdos muy vagos de este día y el anterior, probablemente porque no había mucho que recordar desde el punto de vista de paisajes o incidencias de ruta. Insisto, si no tuviéramos esa amiga en Bruselas hubiéramos seguido la Vlaanderen fietsroute, que por lo menos en el mapa tenía muy buena pinta. Para compensar, nos encantó Amberes. Entrando en la ciudad por el sur hay un camping y un albergue juvenil. Nosotros optamos por el albergue, que como de costumbre estaba muy bien, en medio de un parque y bien comunicado con el centro por autobús y tranvía.
Día 10: Amberes - Drimmelen (Breda) (75 km). Al salir de Amberes buscamos una carretera secundaria en dirección a Brecht que sigue el Kanaal Antwerpen. En Brecht (27 km) buscamos de nuevo los símbolos de Vlaanderen fietsroute: LF50a hasta cruzar la frontera. Al entrar en Holanda volvemos a ver los familiares indicadores verdes que señalan las rutas bici, y los seguimos hasta la ciudad de Breda. En la oficina de turismo de Breda nos recomiendan el camping de Drimmelen, unos 12 km más al norte.
Drimmelen es un pueblecito de postal que se encuentra justo enfrente (canal por medio) del Parque Natural de Biesbosch, zona de bosques y pantanos, paraíso de aves acuáticas y accesible por barco desde donde estábamos. En Drimmelen es fácil alquilar todo tipo de embarcaciones para ir hasta el parque o perderse entre las islas. El único punto negro en este ambiente tan bucólico es una enorme central eléctrica a pocos kilómetros de allí; en un terreno tan llano resulta difícil intentar ignorarla.
Día 11: Drimmelen - Utrecht (80 km). Seguimos ahora en dirección este primero y después norte hasta Gorinchem. Nuestras rutas bici siguen a veces paralelas a la autopista y otras se desvían por zonas mas tranquilas, pero siempre están bien señalizadas y en ningún momento se funden con las carreteras para coches. Entre Gorinchem y Utrecht (km 35-75) nuestra carretera va siguiendo el Meerwede Kanaal entre casitas, jardines y pueblecitos residenciales. Otra vez estamos en un paisaje de postal pintoresca.
El camping de Utrecht está en Bilthoven, al NE. Fácil de encontrar porque está bien señalizado, aunque un poco lejos. Hay autobuses urbanos o puedes ir al centro en bici, aquí el tema de los chorizos no está tan chungo como en Amsterdam, pero ten cuidado de dónde la dejas.
Día 12. Utrecht - Amsterdam (50 km). Este fue un tramo corto y fácil, de hecho llegamos a Amsterdam antes de mediodía. Durante gran parte del recorrido seguimos el típico canal (Amsterdam Rijnkanal), con las correspondientes zonas residenciales: muy bonito y muy civilizado, en realidad en Holanda siempre tiene uno la sensación de andar por un parque, nunca te sientes en zona 100% silvestre; fue el único tramo donde utilizamos carreteras para coches y en todo momento teníamos preferencia. Detalle curioso, se pasa por un pueblo llamado Breukelen: el que en Nueva York (originalmente Nueva Amsterdam) sería Brooklyn. Llegada a Amsterdam, fin del trayecto y ganas de volver algún día.
Esto es lo que podemos contar en un intento por ser superbreves, como ya dijimos al principio esperamos que nuestra crónica os anime a hacer algo parecido. Evidentemente aquí falta lo más interesante del viaje: todas las paradas en pueblos y ciudades, la gente que conocimos y muchísimos recuerdos agradables. En fin, si quereis decirnos o preguntarnos algo, escribid a Pilar Lucas y Glen Gibb.