Descripción:
DÍA
1.
Lo que presento a continuación no es una ruta en
sentido estricto, sino la descripción de un interesante itinerario
que se puede utilizar en recorridos de ida y vuelta o combinar con otras
carreteras y canales para circuitos en bucle. De hecho, cuando hay modo de
conectar un canal con otro, aparece recogido aquí.
En cierta manera los canales responden al sueño
de muchos ciclistas y cicloturistas: una carretera por lo general llana,
con buen firme, en medio del campo y sin coches. Puede que desde el punto
de vista paisajístico este tipo de recorridos no sea tan atractivo
como los presentados, por ejemplo, en las rutas 1 y 2, pero ofrece a cambio
un pedaleo relajado y sin padecer el continuo sobresalto de los vehículos
a motor. Es ideal para quienes se inician en la bicicleta y también
para observar fauna, especialmente aves, además de ser todo un cursillo
de ingeniería hidráulica.
DESCRIPCIÓN:
El Canal de Orellana lleva en su margen izquierda una
pista asfaltada de casi 113 kilómetros de longitud, que arranca del
embalse del mismo nombre y que transcurre en su mayor parte por la provincia
de Cáceres, para ir a morir a unos 25 Km. de Mérida, junto
al embalse de Cornalvo.
Por comodidad y claridad, aunque no se corresponda exactamente
con la pista, tomaremos como referencia los mojones kilométricos del
canal, que aparecen bien visibles.
Km. 0: La carretera
arranca justo del lado de la presa -mirando aguas arriba-, enfrente de un
pequeño parque. Los primeros kilómetros transcurren a la vista
de la vega del Guadiana. En este tramo vamos a encontrar los obstáculos
más sobresalientes de todo el recorrido, porque en el
Km. 2,6 hay una especie de
montaña rusa con un ¡13 %! de pendiente tanto en la subida como
en la bajada.. La aceleración es tan brutal que hace falta mucha sangre
fría para no tocar los frenos. En el Km.
5,2, tras 400 metros de cuesta -arriba, por supuesto- atravesamos
la carretera Orellana-N-430.
UN POCO DE
MOUNTAIN-BIKE
El canal salva el monte mediante algo más de un
kilómetro de túnel, pero para nuestra sorpresa el asfalto se
acaba. Tenemos enfrente un camino, el cual seguimos. Tiene 3 km. y 750 metros,
pero lo realmente malo son los dos primeros kilómetros. Una bici de
carreras no podría venir por aquí. A poco de tomarlo se llega
a un alto. Allí ignoramos las pistas que salen a derecha e izquierda
y seguimos de frente y bajando. Sabremos
que vamos en la dirección correcta cuando a lo lejos veamos los montones
de pizarra extraída de la excavación del túnel. Un poco
más adelante cruzamos el canal por un puente y el camino mejora mucho.
Una alternativa para este auténtico bici-cross sin salirse del asfalto
consiste en seguir la carretera N-430-Orellana hacia la izquierda durante
4 Km.: allí nos encontraremos con el Canal
Secundario nº 1, el cual tomaremos a la derecha. Un par de
kilómetros más y desembocaremos en el
Km. 8,6 del Canal de Orellana, que es el final del camino antes
descrito y donde el canal retoma el asfalto, acontecimiento que festejamos
con una cuestecica de 650 metros, ya que el canal se interna ahora en otro
túnel de kilómetro y medio.
ENLACE CON EL CANAL DE
LAS DEHESAS
Frente al Km. 8,4 y a la derecha del canal termina el
Desaguadero del Canal de las Dehesas. Si en vez de seguir Orellana queremos
enlazar con este otro canal, hay que cruzar al otro lado; para ello es menester
seguir unos 300 metros, y tomar un camino a la derecha que pasa por encima
del antes nombrado túnel. Desde este punto a la carretera Orellana-Acedera
hay 5 Km.
En los siguientes Km. dejamos definitivamente a nuestra espalda
el pueblo de Orellana y su Sierra, y al frente tenemos ahora
Las Villuercas, la Sierra de Guadalupe
y el monte-isla de San
Gregorio, más conocido como
Cerro Santa Cruz, que se yergue
solitario en medio de la penillanura, 15 Km. al sur de Trujillo.
Km.
16,5: Una subida, luego una bajada y estamos en el
cruce de la N-430, en las inmediaciones
de Acedera. Ahora llevamos el agua sobre
nuestras cabezas: el canal va entubado en un impresionante acueducto que
salva el río
Gargáligas. A partir de este punto y hasta el final
del recorrido las márgenes están arboladas; lamentablemente
son todo eucaliptos y coníferas. Hay algún indicio de que la
Confederación tiene pensado empezar a replantar encinas, al menos
en los kilómetros desarbolados. A ver si es cierto.
Lo que sí ha empeorado ha sido el firme, que se
encuentra en bastante mal estado. Esto será así por lo menos
hasta el cruce de Campolugar. A ello le añadimos unas rectas muy largas
que como además te pillen con viento de cara son pesadas y
monótonas. Así llegamos al Km.
21, donde, si nos apetece, un camino a la izquierda nos acerca
a Guadalperales.
PROVINCIA DE
CÁCERES
Cambiamos de provincia. En el Km.
25,3 encontramos un nuevo enlace con el Canal de las Dehesas.
Poco después vemos un cementerio junto a la carretera: estamos bordeando
Madrigalejo, Km. 26.
Km. 31,4:
El canal cruza la vía de tren abandonada
Villanueva de la Serena-Talavera de la
Reina, de la que últimamente han quitado los raíles,
aunque no la piedra, y que quizá algún día sirva para
andar en bici o, por qué no, peregrinar a Guadalupe. Enseguida cruzamos
el río Ruecas, que el canal
salva con otro acueducto. Pasamos junto a Fernando
V, poblado de colonización abandonado. Firme de perros
del Km. 41 al 46. En el Km. 46,2 cruzamos
la CC-700 Villanueva-Campolugar. Este
último pueblo queda 2 Km. a la derecha. El firme ahora es sólo
regular. Pasado el Km. 47 la carretera se aparta del canal para que éste
cruce el río Alcollarín. En este punto podemos despistarnos
porque a la izquierda arranca una pista de acequia asfaltada. La ignoramos
y tomamos a nuestra derecha. Y nada más
pasar el río nos encontramos con un vertedero incontrolado al parecer
aún en activo, porque humea. Pertenece a Campolugar o a
Pizarro, pueblo que nos queda a unos
dos kilómetros. Como en gran parte del recorrido, el canal es aquí
el límite Norte de la zona de riego: a la derecha es secano, mientras
que a la izquierda se ve el maíz, el arroz...
IMPRESIONES DE UNA PARADA
Si hay algo que llama la atención cuando te detienes
es que a pesar de estar en una carretera el silencio es casi absoluto. Se
oyen los pájaros, a lo lejos algún tractor... Al mirar al Norte
tropezamos enseguida con una sierra o con otra, pero hacia el Sur la mirada
se pierde en las vastas extensiones de La Serena.
En el Km. 59 vemos
Escurial al lado derecho. Y en el
Km. 63,3 cruzamos una carretera: a nuestra
derecha, Miajadas, y a la izquierda Casar de
Miajadas, pueblo famoso por sus movidas con la droga. De hecho
a la entrada del pueblo hay unas pintadas enormes que denuncian, más
que a los camellos, la permisividad en la que actúan.
En el Km. 66,2
está el cruce con la C-426
Miajadas-Don Benito. Aquí el firme ya es nuevo, y será
así hasta el final del recorrido. En el horizonte se eleva la
Sierra de Montánchez,
impresionante por su cara Sur.
En el Km. 72,1 pasamos
bajo la autovía Madrid-Badajoz
; ahora vamos prácticamente paralelos a la
C-520 Cáceres-Miajadas, la cual
cruzaremos tres veces. ¡Vaya lío! En este tramo y pese a la
repoblación de especies industriales encontramos jaras, retamas y
muchas matas de encina que si las dejan se harán árboles.
Km. 78,4: Río
Búrdalo.El badén
del canal, cuando pasé por allí, se hallaba parcialmente hundido
a causa de las lluvias del invierno. Por una vez, las bicis pasan, pero los
coches no. Estamos en las inmediaciones de la
ermita de San Bartolomé,
a la cual se accede desde la carretera. Lugar de esparcimiento, romería
y chaleteo.
Uacute;ltimo cruce de la C-520. Dejamos
Almoharín tres kilómetros
a la derecha. Más cerca que nunca, Montánchez se podría
tocar con la mano. Un poco más adelante, en el
Km. 81,5, está el camino de entrada
a la ermita de Sopetrán, que cae
algo lejos. Hasta ahora hemos traído dirección Oeste, pero
a partir del Km. 82 el canal da un brusco
giro y toma la dirección Sur.
Km. 89:
Entramos en provincia de Badajoz. De nuevo a la derecha
el terreno es dehesa, y a la izquierda regadío.
DESAGRADABLE SORPRESA
Ojo entre los Km. 96 y
97, porque yo me encontré un perro de tamaño respetable
que algún dueño irresponsable tenía suelto y que al
abalanzarse sobre mí me obligó a un sprint que ríete
de los del Tour. Encima el chucho me persiguió unos
cientos de metros, con el consiguiente riesgo de mordisco y caída.
Analizada la situación se ven dos soluciones: una,
armarse de valor además de palo y piedra y echar p´alante, con
la esperanza además de que el perro no esté de guardia; y dos,
más prudente, desviarse hacia Conquista del
Guadiana por un camino de tierra que sale justo en el
Km. 95 a la
izquierda. Por él llegamos a otro
camino que cruza perpendicularmente al anterior: giramos a la
derecha. Bordeamos el pueblo y salimos
por otro camino de tierra también a la
derecha. Seguimos por él un tramo
y contamos tres caminos a la derecha
(ojo, no confundirse, porque si tiramos por el segundo, el que tiene el cobertizo
al fondo, vamos directos al perro.) Tomamos entonces por el tercero, que
sale al Km. 97. Hemos hecho un rodeo
de dos kilómetros más, pero hemos conocido un pueblo de
colonización y evitado -bromas aparte- un más que peligroso
encuentro.
Desde Conquista y durante los siguientes kilómetros
marchamos muy próximos a la autovía. En el
Km. 100 el canal atraviesa un cerro mediante
un túnel y la carretera da un rodeo subiendo. Por un momento parece
que estamos en una comarcal cualquiera. Por esta zona han empezado a aparecer
señalizados los caminos que atraviesan el canal: el
de Don Benito, Santa Amalia-Alcuéscar,
Camino de Alico, Camino viejo Madrid-Badajoz... Nombres de
otras épocas, que nos hablan de arrieros y reatas de mulas, de polvo
y piedras, de andar mucho a pie, de cuando las distancias se medían
en días y no en horas o minutos.
Ahora la carretera sube y baja varias veces, prueba de
que nos adentramos en zona montañosa. Esto, y que la sección
del canal se ha ido reduciendo mucho nos indica que la ruta toca a su fin.
Km. 112,9: El canal
termina bruscamente en el arroyo
Fresneda. Seiscientos metros antes
hemos dejado a la izquierda una pista
asfaltada con el rótulo Acequia XXXV-K
que, a través de una carretera vieja, en tres kilómetros
nos pone en la localidad de
Torrefresneda.