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Distancia del recorrido: 13.600 metros.
Lugar de salida. Templo de Sta. María de Dexo.
Lugar de llegada . El mismo.
Cartografía: Levantamiento fotogramétrico del término municipal con fecha de Abril de 1992.
Escala: 1: 5.000.
Hojas: 1 y 2.
Época del año: Cualquiera de ella es buena. Sin embargo deberemos evitar rodar por estos caminos en presencia de vientos fuertes o moderados.
Dificultad: Media.
 Rutómetro.
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En esta ocasión, desde el punto en el cual nos encontremos, debemos desplazarnos hasta la parroquia del Concello que recibe por nombre DEXO; o tal vez sea más correcto emplear la denominación de Sta. María de Dexo, obtenida del templo románico que el arzobispo Xelmirez consagró en 1108. Y aunque allá por comienzos de siglo; y más concretamente en el 1903 sufriera un incendio que prácticamente lo destruyó, con posterioridad fué restaurado; como diría un conocido político vasco,"siendo alcalde un tal Gelo".
Este va a ser nuestro lugar de partida en una ruta que nos llevará siempre próximos a la mar. Las arquivoltas de la portada de Sta. María de Dexo, todavía románicas serán testigos de nuestra marcha y también del momento de la llegada, pues terminaremos igualmente ante el templo.En el lugar tendremos posibilidades de dejar nuestro vehículo si nos hubieramos desplazado hasta aquí en el. En caso contrario; es decir, si nos hemos acercado sobre la propia bicicleta, lo más probable es que nuestro acceso se hubiese hecho por la general que va desde Sta. Cruz a Sada. Habiendo dejado atrás la vecina población de Mera si lo hacemos desde Sta Cruz . Si nuestro acercamiento se realiza desde Sada, pasaremos por las localidades de Veigue y Lorbé, antes de llegar a Dexo.
De 0 a 280m :Llega el momento de la partida. Dejamos a nuestra derecha el templo y a la izquierda el campo de las fiestas estivales. Nos dirigimos por el asfalto y llegamos ante un primer nudo de caminos. El de la derecha nos acercaría al pueblo; no lo tomamos. Nosotros vamos hacia el mar y por ese desvío a la izquierda seguiremos hasta encontrar en nuestra mano izquierda junto a una casa, un hórreo de madera próximo al cual nace un senderito de tierra. Por el rodaremos hasta divisar el mar. A medida que avanzamos el terreno nos favorece ya que se convierte en descenso que debemos aprovechar y, sin ser más que el comienzo de la ruta; disfrutar.
 Rutómetro.
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De 280 a 1090m :Salpicada a ambos márgenes por frondosa arboleda, rápidamente ante nuestra vista; finalizado el descenso, se muestra el horizonte donde se pierden cielo y mar. En este punto entre los pinos podemos apercibirnos de la proximidad de "A Marola", situada frente a nosotros, parece que hasta se la pudiera tocar. Sin salirnos del camino que nos sirve de antesala a la mar; entre el frondoso pinar, giramos a la derecha.
De 1090 a 1940m :Ahora la peña se situa a nuestra izquierda y a medida que avanzamos por la senda el camino se va despejando, hasta situarnos prácticamente a cielo abierto. Poco a poco va situándonos encima del acantilado. Nosotros no nos saldremos nunca de la vía principal, extrecha y entre los toxos. Es posible que el viento si lo hubiese, busque con su fureza modificar nuestro rumbo; algo en cierto modo comprensible, ya que estamos rodando por una senda sobre mar abierto. Giros a izquierda y derecha,bajada, subidas; alguna de ellas de platillo. Camino para uno sólo. No habrá sido de extrañar que alguno hubieramos tenido que descabalgar de nuestra montura y, tomando nuestra compañera al hombro finalizar de esta forma la ascensión. Pero por fín nos encontramos en el punto de máxima elevación del acantilado. Deteneos y recread la vista en todas direcciones; creo que a todas luces merece la pena. Escuchad, será suficiente para disfrutar de algo tan intenso y hermoso como la mar.
 Rutómetro.
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De 1940 a 2550m:Tras el fuerte ascenso, siempre pegados al acantilado debemos realizar un suave descenso que nos aproxima a una valla metálica que se situa a nuestra derecha según el sentido de la marcha y que discurre paralela al camino por el que rodamos. La seguimos y en donde termina, giramos a la derecha. Comenzamos a subir con moderación mientras pedalada tras pedalada vamos abandonando el cielo abierto y lo cambiamos de nuevo por una senda salpicada en su frondosidad, de helechos y eucaliptos Su pavimento nos facilita en cierta manera el rodar ya que el caminito viene a estar conformado por tierra bien compactada sin apenas obstáculos de relevancia que dificulten el ascenso. Tras el esfuerzo la senda toca a su fin junto a una via de asfalto,perpendicular a ella. Trás nuestra aproximación la tomaremos hacia la izquierda, aunque sólo por unos escasos segundos ya que al instante y recorridos 25 metros de nuevo nos encontramos con lo natural.
De 2550 a 3990m :Ruta despejada en su zona de rodadura y perfectamente protegida del viento del norte. Respiremos hondo, mientras rodamos con agilidad entre moreras, helechos, pinos, toxos, eucaliptos, etc. Naturaleza que en cada giro quiere escondernos con su verdor; el azul intenso de la mar,en verano y acero en invierno. El color quizás pero el rumor nadie podrá evitar que lo escuchemos. Hemos rodado por la rápida senda y cuando esta inicia una leve caida; de repente surje un giro de 180º a nuestra izquierda, sobre la trayectoria por la cual discurriamos. Abandonando instantáneamente el camino principal, e iniciando lo que será un rápido descenso en donde los más experimentados podrán disfrutar, pues la velocidad que tomen seguro será elevada. Para los todavía sin buen dominio técnico de la máquina, moderación y control sobre ella. El objetivo estará en buscar de nuevo la mar.
De 3990 a 4950m :Descenso prolongado, piedras, raices en el recorrido. Ya casi abajo en la margen derecha del sendero, pino y eucalipto que se funden en un abrazo. Y de nuevo por fín divisamos la mar.
Frente a ella continuamos el giro, simplemente siguiendo el camino que nos marca el sendero. Se pronuncia por momentos la bajada en un corto tramo y de nuevo viene otro giro sin abandonar la ruta, que nos introduce entre la arboleda y nos coloca la mar a nuestras espaldas y a nuestra izquierda. Ello nos indica que comenzaremos la ascensión. Si escudriñamos entre los pinos y eucaliptos por nuestra izquierda es posible que descubramos las primeras bateas mejilloneras de la Ensenada da Garroteira. Si la suerte acompaña seremos sorprendidos en nuestro rodar por aquella ardilla siempre despistada que le gusta recoger los frutos caidos sobre el suelo de la senda. Y que apresuradamente aunque ágil emprende su huida en dirección al árbol más próximo, donde ya segura nos observa pasar todavía sin soltar aquello a por lo que había descendido hace escasos instantes.
De 4950 a 5390m :Por esta sombría senda todo es subir hasta que por fin se suaviza y tras dejar a nuestra derecha una fuertísima subida que nos regresaría de nuevo al lugar inicial de giro, nos encontramos con dos muros a ambos lados del sendero,que nos delimitan el sentido de la marcha. A estos les sigue una abundante vegetación que a su vez forma una extrecha y sinuosa vereda que deberemos seguir en su contoneo hasta que nos deposite a piés de un bosque de eucaliptos, al que deberemos acceder tras bajarnos de la montura, ya que es preciso salvar un escalón en ascenso y la dificultad para su paso resulta elevada. Ahora una vez sobrepasado, `podremos proseguir la ascensión entre los eucaliptos que trás un giro a la izquierda; el único posible, nos colocan en un nueva y extrecha senda. Por ella discurriremos sin abandonarla, siempre hacia arriba y con el ruido del mar a nuestra izquierda. Al percibirnos de la presencia de una casa, a la derecha. Junto a esta conviene que disfrutemos de lo que el paisaje nos ofrece. La playa de Lorbé al fondo, sus bateas que salpican la ensenada. Que lástima no haber traído la cámara de fotos.
De 5390 a 5530m :Seguimos; tras el pequeño respiro que nos ha servido para disfrutar de la vista que nos ofrece la naturaleza, ahora por un camino de tierra, con una curva hacia la derecha allá adelante y escoltados por los muros de las casas más próximas. Y desembocamos en un cruce que debemos tomar a la derecha, ya que la dirección contraria por asfalto nos llevaría al núcleo urbano de Dexo.
De 5530 a 5720m :Como decíamos el sentido correcto pasa por girar a la derecha. Pero inmediatamente y trás tomar la nueva ruta deberemos virar de nuevo; ahora sobre el lado contrario, pues se nos presenta un extrecho vial en subida que se aparta del camono principal y nos coloca sobre una tierras cultivadas de maiz. La circulación por este tramo ha de ser exquisita, nos ceñiremos en lo posible al camino, con el fin de no perjudicar con nuestra circulación al terreno sembrado. Una vez agotada la senda, esta nos entrega ante un tramo de asfalto. Lo observamos y verificamos que nuestra ruta debe seguir en ascenso para devolvernos de nuevo a la tierra, ya que si giramos a la izquierda en descenso nos iríamos dirección Dexo centro urbano.
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Antonio Pedraz Pollo "Tom" y Jorge Alonso (La Coruña)
Más información en: http://www.jorge-alonso.com/mountain.htm
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