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Rutas en Galicia: Baiona - O Rosal - Baiona
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Texto, fotografías e infografía: Juan M. Villa
Fecha de publicación: 20 de octubre de 1998
Cuenta la leyenda que cuando Himilcón, navegante cartaginés, llegó al valle de O Rosal, creyó haber hallado el Paraíso Terrenal. Hoy, cuando ya casi no quedan paraísos, seguramente no veremos lo mismo que tanto impresionó a aquel explorador africano hace casi 2.500 años; pero tampoco nos costará entender por qué a este pequeño rincón de Galicia se le llama "Jardín del Bajo Miño".
Conozco bien los montes cercanos a Baiona. Cada mes de Julio, desde hace ya algunos años, recorro sus caminos en bicicleta; cada verano un poco más lejos. En el fondo hasta creo que me pertenecen, al menos un poquito.
En el año 1996 tuve razones para ir todavía más lejos. Gracias a unos grandes amigos supe de la existencia de unos curiosos molinos de agua en algún lugar de los montes de O Rosal, cerca de una pequeña ermita. Encontrarlos fue el primer reto, trazar una ruta que valiese la pena fue el segundo. Fueron días de pedaleo en solitario, de muchas horas de sillín, de anotaciones garabateadas y caminos desandados. Esos días fueron de auténtica magia. Pero todo acabó bruscamente: una rotura en la suspensión trasera, cuando ni siquiera tenía trazada la mitad de la ruta, me dejó sin bici y con la moral por los suelos.
Julio de 1.997; han pasado once largos meses. Estoy de nuevo de vacaciones, tengo bicicleta nueva, tengo la oportunidad, tengo las ganas... no podía fallar de nuevo. Y eso, por suerte, no pasó.
Recorrí estos caminos cientos de veces, aunque sólo con la imaginación y con un mapa como único horizonte. La ruta la consideraba hecha antes incluso de dar la primera pedalada; sólo tenía que hacer realidad lo que veía tan claro sobre el papel. Pero me dejé llevar por el entusiasmo; lo que iban a ser unos 50 kilómetros pronto fueron 60, y al final pasaron de 70. Tuve que autolimitarme. Me hubiera gustado subir al Alto de Santa Tecla, reposar a orillas del Miño, aprovechar al límite los largos días del verano y hacer una ruta de sol a sol. Lo pienso ahora, mientras escribo, y lo veo fácil; la ruta que ya tengo hecha no forma parte del problema, los caminos conocidos siempre parecen más cortos, sólo hay que preocuparse por lo que queda por recorrer. No hay más que esperar; el verano, como todos los años, acaba llegando.
"Bien está lo que bien acaba", reza el dicho, y al menos con esta ruta parece que es cierto. Es posible, ¡quién sabe!, que sea mejor que todo haya ocurrido así.
Geografía de un sueño.
Baiona se encuentra en un lugar privilegiado, recogida en la pequeña ría a la que da nombre, protegida del mar abierto..., no es de extrañar que en los últimos años se haya convertido en un centro turístico de enorme pujanza. Pero para la gran mayoría de visitantes que llegan a Baiona éste es su destino final. Habrá algunos que se acerquen hasta Cabo Silleiro para ver como rompen las olas, pero que no seguirán recorriendo esa costa casi rectilínea que llega hasta A Guarda, ni conocerán nunca maravillas como el casi medieval barrio pesquero de Oia. Otros verán pasar las horas en las terrazas del paseo marítimo, pero nunca sabrán del placer de saborear un buen vino en una taberna de O Rosal o del Valle Miñor. Y habrá otros, también, que viendo el mar desde el cercano Monte da Roca se creerán en la cima del Mundo, pero que ni siquiera pueden imaginar el paisaje que contemplarían desde el Alto da Groba.

Rodeando la Groba, con una preciosa vista de las rías de Baiona y Vigo
Y eso es precisamente lo que aquí nos interesa de Baiona, los montes que se levantan a sus espaldas y que parece que quieren empujarla al océano, un macizo que se extiende hasta el gran estuario del Miño. Las alturas principales se encuentra en la Serra da Groba (llamada así por los Grovios, una tribu de origen celta que según Plinio y Pomponio vivieron en estos montes), que eleva sus 663 metros a menos de 5 kilómetros en linea recta de la costa (12 por carretera). Hacia el sur ese macizo se divide en dos: una cadena costera que se levanta directamente desde el mar, con alturas entre los 400 y los casi 600 metros, y otra interior, a poco más de 7 kilómetros tierra adentro, la Serra do Argallo o do Lousado, de alturas menos importantes que la anterior. Por el valle que encierran estas dos cadenas fluye el Tamuxe, el último afluente por la derecha del Miño. Sus poco más de 14 kilómetros de longitud hacen que no sea, desde luego, un gran río; su verdadera importancia radica en que el Tamuxe es, ni más ni menos, la columna vertebral del ubérrimo valle de O Rosal, el Paraíso Terrenal que tanto asombró a Himilcón.
Estos parajes, repletos de pistas forestales y caminos que cruzan los bosques, son ideales para trazar rutas; eso sí, los que no gusten de escalar lo tendrán difícil. En esta ruta hay -claro está- subidas, y algunas bastante duras; pero también encontraremos tramos donde poder rodar rápido y, como todo lo que sube tiene que bajar, descensos. He intentado hacer una ruta dura, pero a la vez amena y divertida; quizá lo haya conseguido.
Bueno, lo cierto es que hubo momentos, mientras subía por una rampa o reparaba un pinchazo, en los que me preguntaba donde estaba la diversión en todo eso. Nunca tuve que esperar mucho para descubrirlo.
Ficha técnica.
- Distancia: 72'48 Km.
- Desnivel acumulado: 1.440 m.
- Cota máxima: Alto de Corrubelo (596 m.)
- Cota mínima: Baiona (4 m.)
- Tipo de terreno: 2'5% de sendero (1'85 Km.), 8'5% de camino (6'25 Km.), 67% de pista forestal (48'57 Km.) y 22% de carretera comarcal (15'81 Km.)
- Dificultad: Alta en el aspecto físico. Técnicamente no tiene grandes dificultades.
- Ciclabilidad: Prácticamente el 100%; el único tramo claramente no ciclable es la bajada de los Molinos del Folón.
- Cartografía: Mapa Topográfico Nacional de España, escala 1:25.000. La escala 1:50.000, aparte de ser más antigua, no ofrece la suficiente precisión. Las hojas necesarias son:
BAREDO
260-II
(3-12), BAIONA
261-I
(4-12),
OIA
260-IV
(3-12), CRISTELOS
261-III
(4-12),
MARZÁN
298-II
(3-13) y TOMIÑO
299-I
(4-13)
- Tiempo empleado: De 8 a 9 horas.
- Época del año recomendada: Preferentemente de Mayo a Septiembre.
- Precauciones: Nos encontraremos con bastantes caballos y vacas que pacen sueltos por los montes; no hay que molestarles, sobre todo si están con crías, y así no nos llevaremos ningún susto.
Donde hay ganado hay tábanos, y estos si que son molestos; no es mala idea utilizar un repelente.
Con el agua no tendremos problema; a lo largo de todo el recorrido encontraremos muchas fuentes, pilones y arroyos de agua cristalina.
Localización y accesos.
A 25 kilómetros al sur de Vigo por la C-550. Si llegamos a Galicia por la N-120 no es necesario que nos metamos en el caos circulatorio de Vigo. Podemos dejar la nacional en Porriño, tomar la PO-331 hasta Gondomar y desde allí la PO-340 hasta A Ramallosa, donde enlazaremos con la C-550 en dirección a Baiona.
Alojamiento.
Baiona, para el volumen de visitantes que recibe, no cuenta con una gran infraestructura hotelera, lo cual no quiere decir que no podamos encontrar sitio donde dormir. Lo que ocurre es que abundan las casas y los pisos que se alquilan por meses o quincenas, la mayor parte de las veces tratando directamente con sus propietarios, sin agencias intermediarias. Pero si llegamos para pasar menos días también tenemos donde elegir: campings como el de la playa de A Ladeira, de 1ª categoría, alguna pensión, apartahoteles, pequeños hoteles familiares..., y claro, para el que esté dispuesto a pagar por lo mejor, el lujoso Parador Nacional "Conde de Gondomar".
Mas información en: Oficina Municipal de Turismo. Excmo. Ayuntamiento de Baiona. Tlf. (986) 68.70.67
Una (breve) reseña histórica.
Baiona es un lugar antiguo, pero sus orígenes están situados en ese lugar nebuloso entre la realidad y el mito. Su fundación se atribuye a Diomedes de Etolia, hijo del príncipe Tideo -fundador de Tui-, en el año 140 a.C. Desde entonces ha recibido varios nombres: Abóbriga, Erizana, Balchagia, Stuciana, Baiona de Miñor y, finalmente, Baiona.
Durante la dominación romana pasaba por estas tierras la vía XX de Itinerario de Antonino, la llamada Item per Loca Maritima a Bracara, que unía las actuales ciudades de Braga (Portugal) y Astorga. Se asegura que el mismo Julio Cesar pasó por esta calzada de Lourenza a Baiona para combatir a los Herminios, un pueblo bárbaro de las Islas Cíes.
Baiona comienza a cobrar importancia cuando en el año 1201 el rey Alfonso IX de León le concede fueros y privilegios. En 1370 el rey de Portugal Fernando I entra en Monte Boi -la fortaleza de Baiona- y fija allí su sede, hasta que no mucho después es expulsado por los castellanos. Pero si hay un día importante en la historia de Baiona ese es el 10 de Marzo de 1493, cuando la carabela La Pinta, al mando de Martín Alonso Pinzón, llega a puerto con las nuevas del éxito del viaje de Colón.
En los siglos posteriores se acrecienta la importancia estratégica de Baiona. En 1585 el pirata inglés Drake desembarca en la península de Sta. Marta, pero es expulsado antes de que lograse apoderase de la villa. Precisamente para combatir a los piratas que asolaban las costas gallegas, en 1596 llega a concentrarse en Baiona una escuadra de 98 navíos y 17.000 soldados.
Su máximo esplendor lo alcanzó en el siglo XVII, y luego comenzó su lento declive. Hay que esperar a la llegada de nuestro siglo para ser testigos de su resurgir, debido, principalmente, al crecimiento del turismo.
Descripción del itinerario:
La ruta está dividida en cuatro tramos por un sólo motivo: poder empezar a contar los kilómetros desde cero en unos puntos fijos, impidiendo así que se acumulen errores en el ciclo computador.
Tramo A: De Baiona al cruce de la carretera Baiona/Torroña.
- Km. 0'00 (12 m.) Salimos desde el aparcamiento que hay frente a la Iglesia de Sta. Liberata y tomamos una estrecha carretera que sube hacia el barrio de S. Antón. Nada mas dejar por nuestra izquierda el cementerio y una cochera de autobuses comienza la subida, siempre entre casas y con continuas curvas.
- Km. 1'53 (83 m.) Llegamos a la carretera que sube de Baiona, la cruzamos y tomamos el PRG-62, el Sendero de los Petroglifos. Seguiremos las marcas blancas y amarillas durante algo más de 4 Kms, primero por un sendero casi tapado por la vegetación y luego por camino que va mejorando según avanzamos. Abajo, cuando los árboles lo permiten, podemos ver Baredo y Cabo Silleiro y, cerrando la Ría de Vigo, las Islas Cíes.
- Km. 5'77 (265 m.) En el cruce con una pista forestal abandonamos el PRG-62, que sigue de frente, y tomamos la pista hacia la derecha. Dentro de algunas horas encontraremos de nuevo el Sendero de los Petroglifos.
- Km. 6'12 (277 m.) Encontramos una fuente en mitad de una explanada de donde salen tres caminos. Nosotros iremos por el de la izquierda, que tiene un tramo de algo menos de 400 metros de subida muy dura, con repechos de gran porcentaje y firme irregular.
- Km. 6'78 (355 m.) Termina el repecho fuerte y, no mucho más adelante, acabamos de rodear el valle que forma el Regato das Tres Regueiras y entramos en el bosque en dirección al Alto do Facho.
- Km. 8'66 (399 m.) Tras una suave subida entre eucaliptos jóvenes llegamos a un ensanchamiento de la pista forestal. Aquí nos desviamos momentáneamente de la pista por la que vamos para tomar otra que sale por la derecha hacia la garita de vigilancia forestal del Alto do Facho, y por la que luego volveremos a este mismo sitio.
- Km. 9'15 (421 m.) Llegamos a la garita. El desvío, poco menos de un kilómetro entre ida y vuelta, se ve más que recompensado por el panorama que podremos contemplar desde este balcón que se asoma al océano.
- Km. 11'21 (370 m.) Dejamos por la derecha un camino que baja haciendo una curva cerrada hacia el Curro de Mougás.
- Km. 12'98 (420 m.) Por la izquierda y hacia atrás sale una pista que en poco más de medio kilómetro llega a la carretera que sube desde Baiona. Nosotros seguiremos la pista por la que venimos, que traza una curva cerrada sobre el Arroyo das Pías.
- Km. 15'57 (383 m.) La pista cruza el Río de Mougás. Justo a la izquierda, casi escondido por los arbustos, hay un lugar precioso: agua cristalina, rocas, hierba y helechos, un sitio perfecto para tomarse un respiro.
- Km. 15'79 (391 m.) Llegamos a la carretera que viene desde Mougás y la tomamos hacia la izquierda, en subida. Casi no tiene tráfico, pero como es muy estrecha conviene tener precaución.
- Km. 17'95 (498 m.) Llegamos al cruce con la carretera Baiona-Torroña; aquí tenemos que seguir por la pista forestal que sale justo por nuestra derecha.
Tramo B: Del cruce de la carretera Baiona/Torroña a los Molinos del Folón.
- Km. 2'18 (520 m.) Dejamos por nuestra derecha un amplio terreno cercado con alambre y una ancha pista forestal que baja hacia el pueblo de Vila de Suso.
- Km. 2'68 (520 m.) Tomamos hacia la derecha la pista que sube desde Torroña.
- Km. 3'45 (550 m.) Dejamos la pista y continuamos la subida hacia la izquierda por un camino ancho y bastante empinado, aunque de buen firme, que nos lleva a la cima del Alto de Corrubelo.
- Km. 4'03 (596 m.) Llegamos al alto. Una garita abandonada de piedra con un vértice geodésico encima marca el punto más alto de nuestra ruta.
- Km. 4'76 (567 m.) Ya en bajada llegamos al sendero GR-54 y lo cogemos hacia la izquierda, en una rápida y divertida bajada. Abajo, junto al mar, podemos ver Oia y su famoso monasterio.
- Km. 6'66 (449 m.) La bajada acaba en la carretera que viene de Torroña. La tomamos hacia la derecha abandonando el GR-54, que encontraremos de nuevo más adelante. La carretera baja muy ligeramente hasta llegar al pueblo de A Portela (Km. 8'30) y luego vuelve a subir.
- Km. 8'89 (437 m.) Dejamos por la derecha la antigua Casa Forestal y la carretera que baja hacia Oia. Nosotros tenemos que seguir por la carretera de la izquierda, en dirección a Sta. Comba.
- Km. 9'24 (438 m.) Abandonamos la carretera y seguimos por la pista que sale por nuestra derecha. Trescientos metros más adelante pasamos al lado de los cercados de piedra donde se celebra el Curro da Valga, uno de los tres encierros y marcas de caballos salvajes que se celebran en estos montes (los otros son los de Mougás y Torroña).
- Km. 10'78 (400 m.) En una amplia explanada cruzamos un pequeño puente sobre el Río da Cal.
- Km. 11'93 (400 m.) Giramos a la izquierda por la pista que nos indican, de nuevo, las marcas del GR-54.
- Km. 14'44 (310 m.) Poco después de pasar junto a un pilón de agua (Km. 14'35) llegamos al camino que conduce, a la Ermita de S. Martiño. Está muy cerca, a poco más de 50 metros por la derecha y un poco más alta; pero no está justo en la ruta. Si queremos verla podemos dejar la bici en el cruce o desmontar el ciclocomputador para evitar errores. (En el mapa de 1:25.000 está dibujada, erróneamente, a la izquierda de la pista).
- Km. 14'83 (300 m.) La pista se divide en dos. Giramos a la izquierda siguiendo el GR-54 y comenzamos a rodear el valle que forma el río Folón.
- Km. 15'86 (255 m.) Llegamos a la parte alta de los Molinos del Folón. Entre una plancha de cemento que hace de puente sobre el río y un cartel informativo baja un estrecho sendero. Este es el final del segundo tramo; pero el tercero empieza abajo, en la carretera, para tener un punto fijo donde comenzar a contar los kilómetros.

La bajada de los Molinos del Folón
Es hora de echarse la bici al hombro y bajar con mucho, mucho cuidado. En algunos lugares el suelo está encharcado, en otros tendremos que bajar por escalones irregulares tallados en la piedra; hay que asegurar cada apoyo y evitar resbalones con las calas de los automáticos. Conviene parar cada poco, disfrutar del agua y de los molinos, totalmente integrados en el paisaje.

Perfil tramos A y B
Tramo C: De los Molinos del Folón a A Pedra do Acordo.
- Km. 0'00 (100 m.) Cuando acaba la parte más dura de la bajada de los molinos el camino vuelve a ser ciclable, al menos en parte. Aun así he preferido contar desde donde acaba la bajada, al pie de una rampa de cemento junto a un bar, en la carretera, que desde aquí tomaremos hacia la izquierda. Pronto pasaremos por un puente que cruza el Folón y junto al que se encuentra el último de los molinos.
- Km. 1'54 (40 m.) Llegamos a la carretera que va hasta A Guardia. La tomamos hacia la izquierda, en dirección a Fornelos.
- Km. 2'04 (35 m.) Ya en Fornelos llegamos a la carretera que va a O Rosal, y también ésta la tomaremos hacia la izquierda.
- Km. 2'45 (25 m.) En las afueras de Fornelos dejamos la carretera y tomamos un desvío a la derecha que va hacia un puente que cruza las aguas cristalinas del río Tamuxe (Km. 2'51). Un poco más adelante el asfalto se convierte de nuevo en tierra, y durante unos trescientos metros circulamos al lado de viñedos y maizales.
- Km. 3'46 (50 m.) Dejamos la pista por la que vamos para tomar otra que sale por la derecha. Aquí empieza la verdadera subida: una pista en un amplio zig-zag que nos llevará hasta cerca del pico de O Niño do Corvo.
- Km. 4'62 (155 m.) El primer repecho, de algo más de un kilómetro, termina en una curva muy cerrada hacia la derecha. Durante el siguiente kilómetro y medio la subida es muy suave.
- Km. 6'11 (177 m.) Poco después de pasar una fuente (Km. 5'97) abandonamos la pista y tomamos otra que sale por la izquierda; es el comienzo del segundo repecho. Es algo más duro que el primero, pues la pista empeora un poco y el porcentaje es algo mayor; pero sólo es poco más de medio kilómetro.
- Km. 6'68 (235 m.) La subida vuelve a suavizarse y el firme de la pista mejora. Dejamos por la derecha un camino que sube al alto de O Cabezo Gordo y, más adelante (Km. 7'21), cruzamos un cortafuegos.
- Km. 7'70 (260 m.) Dejamos un camino sale por la derecha hacia las antenas de O Niño do Corvo. A partir de este lugar, y durante cerca de tres kilómetros, iremos montados en la cuerda de la Serra de Argallo, también llamada Serra do Lousado. El paisaje que podemos contemplar desde aquí es un auténtico regalo: a la izquierda el valle del Tamuxe y los montes de los que no hace mucho hemos descendido; a nuestras espaldas O Rosal y, más allá, el Tecla dominando la desembocadura del Miño; finalmente, por nuestra derecha, vemos un tapiz de campos de cultivo e invernaderos entre los que se levantan las casas de Tomiño, As Eiras, Tabagón, Goián, Figueiró...
- Km. 9'90 (330 m.) Después de un par de repechos algo fuertes la pista vuelve a ser llana. A nuestra izquierda dejamos un vértice geodésico y un camino que sube hasta una antena.
- Km. 10'81 (315 m.) Cruzamos un cortafuegos. Desde hace poco circulamos por la ladera oeste de la Serra de Argallo, que ahora se levanta a nuestra derecha. La pista está en buen estado, con pequeñas subidas y bajadas.
- Km. 11'64 (325 m.) Pasamos al lado del cartel de un coto de caza y empezamos a rodear el valle formado por un pequeño arroyo. Abajo, junto al Tamuxe, podemos ver Lourenza.
- Km. 13'27 (285 m.) Llegamos al Camiño da Madanela, una pista de firme muy bueno que sube desde Lourenza, y la tomamos hacia la derecha. Al igual que sucedía con la pista que hemos dejado, ésta también tiene varias subidas y bajadas, aunque nada importantes.
- Km. 16'00 (285 m.) Poco después de cruzar el Regato de Vilachán llegamos a una carretera muy estrecha que tomamos hacia la izquierda.
- Km. 16'82 (320 m.) Cruzamos el pueblo de Bonaval. En una bifurcación frente a una parada de autobús tomamos el desvío de la derecha. Luego dejaremos cuatro desvíos consecutivos por la derecha, en el tercero de los cuales hay un cruceiro (Km. 17'22). La última bifurcación (Km. 17'65) la tomaremos, al igual que la primera, hacia la derecha.
- Km. 17'78 (300 m.) Llegamos a la carretera que va de Baiona a O Rosal. La tomaremos hacia la derecha; es una subida con tramos duros en algunos momentos.
- Km. 19'02 (395 m.) Dejamos la carretera para entrar en una zona de recreo con un pilón, mesas de piedra y barbacoas. Aquí tomamos una pista cercana a una pared de cemento que, durante unos metros, nos lleva en dirección contraria a la que hemos venido para luego girar a la izquierda.
- Km. 20'24 (385 m.) Dejamos la pista para continuar por un camino que sale por la derecha, comenzando a subir hacia la Serra da Groba.
- Km. 20'68 (415 m.) Nada más cruzar un pequeño arroyo seguimos por un camino que sale por la izquierda. Es una subida fuerte, con bastante pendiente y firme irregular, aunque no es muy larga.
- Km. 21'48 (500 m.) Cruzamos un cortafuegos. La subida acaba y el camino mejora claramente.
- Km. 23'54 (520 m.) Llegamos a una pista más ancha que tomamos hacia la izquierda, en ligera bajada.
- Km. 24'06 (506 m.) Llegamos a una explanada en donde se levanta A Pedra do Acordo, un antiguo mojón utilizado para marcar los lindes de las tierras.

La encrucijada de A Pedra do Acordo. A partir de aquí ya casi todo es bajada
Tramo D: De A Pedra do Acordo a Baiona.
- Km. 0'00 (506 m.) Comenzamos la bajada por el lado oeste del angosto valle formado por el Río da Groba. Este valle, encerrado entre el Alto da Groba y A Pedra da Gata, es uno de los lugares más agradables de la ruta: un bosque denso, sombra y frescor incluso en mitad de un día de verano; si hasta cuando se sube es bonito, ¿qué decir de cuando lo bajamos?
En esta pista, y dado lo rápido que se puede bajar, hay que tener cuidado con los camiones que a veces suben a por madera, y también con lo que resbalan las hojas de eucalipto que alfombran el suelo.
- Km. 1'53 (380 m.) Estamos en un pequeño valle lateral. Por nuestra derecha dejamos un sendero que baja y un pequeño edificio de piedra en ruinas casi tapado por la vegetación.
- Km. 2'22 (330 m.) Pasamos junto a un pequeño depósito de agua. Más adelante dejamos dos pistas: una que sale por la derecha (Km. 3'27) y otra por la izquierda (Km. 4'12).
- Km. 4'83 (215 m.) Llegamos a una bifurcación. La pista de la derecha baja hacia la carretera que lleva a Belesar; nosotros seguimos por la de la izquierda, que comienza a subir rodeando la ladera norte del Alto da Groba.
- Km. 6'17 (250 m.) Estamos en otra bifurcación. Seguimos la pista, que gira hacia la izquierda subiendo por el valle del río Guillade.
- Km. 6'91 (300 m.) Cruzamos el río, que aquí es poco más que un arroyo, por un pequeño puente de cemento. La pista gira hacia la derecha y comienza un suave descenso.
- Km. 8'41 (270 m.) El PRG-62 cruza la pista, pero de momento no lo seguimos.
- Km. 9'03 (275 m.) Al lado de un pilón tomamos un pista que baja por la derecha.
- Km. 9'50 (241 m.) Volvemos a encontrar el PRG-62, que llega por nuestra derecha.
- Km. 9'91 (200 m.) Llegamos a otra pista que tomaremos hacia la derecha. Unos metros más adelante (Km. 9'98) la abandonaremos siguiendo el PRG-62, que sigue por una senda casi escondida que sale por la izquierda.
- Km. 10'08 (190 m.) El sendero desemboca en una pista que tomaremos hacia la izquierda, abandonando el PRG-62. Justo enfrente está la zona de los Petroglifos de A Moura. Aquí ocurre como en la Ermita de S. Martiño: si queremos visitarlos, y como no están justo en la ruta, conviene desmontar el ciclocomputador para que no cuente los metros de más que podemos hacer.
- Km. 10'60 (170 m.) Llegamos a las instalaciones abandonadas del embalse de Baíña. Aquí termina la pista y entramos en la carretera que baja hacia Os Eidos. Es estrecha, con mucho desnivel y firme en no muy buen estado... ¡cuidado!
- Km. 12'40 (50 m.) Cruce con la carretera de Baiona a Baíña; la tomamos hacia la derecha.
- Km. 13'31 (6 m.) Giramos a la izquierda junto a una estación de servicio para tomar la carretera de Vigo a Baiona.
- Km. 14'61 (4 m.) Monumento conmemorativo de la llegada de La Pinta a Baiona, junto a la playa de A Ribeira. Creo que, por lo que representa, es un lugar muy apropiado para terminar.

Perfil tramos C y D

Un autorretrato, con la cámara a punto de caerse de un poste
Mapa y rutómetros.
A continuación te presentamos un mapa de la ruta, y cuatro gráficos que componen el rutómetro general de la misma. Pincha sobre la imagen para obtener las correspondientes ampliaciones:
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