 Salto (Uruguay) y Concordia (Argentina) |
El río Uruguay separa Salto, en el lado oriental, de Concordia ciudad del
departamento de Entre Ríos argentino.
Para pasar a Concordia se cruza sobre la gran presa de Salto Grande. Pero
el tránsito sobre la ruta que atraviesa la presa, esta prohibido para los
"vehículos de tracción de sangre". Con ese nombre definieron mi bicicleta
cuando intente cruzar el embalse fronterizo.
Tras una absurda discusión con los aduaneros uruguayos conseguí que me
transportaran en camioneta al limite argentino.
Concordia, al igual que Salto, es tierra de cultivos cítricos. Naranjales
importados por los colonizadores españoles. Curiosamente los campesinos de
la zona desconocían el origen de sus frutales, mas de uno me pregunto,
orgulloso ante sus naranjas, si en España comíamos esa "fruta tropical".
En el mayor parque de Concordia se encuentran unas interesantes ruinas: el
afrancesado Castillo de San Carlos.
Esta mansión albergó, tras un fortuito accidente de aviación, al
escritor-piloto Sain Exupery, autor de la inolvidable obra de "El
Principito". Frente
los muros del castillo un blanco monumento de piedra, el principito sobre
su pequeño mundo, homenajea el paso del famoso viajero francés por la ciudad.
Atravesando la provincia de Entre Ríos en dirección noroeste se llega a
Posadas la capital del departamento de Misiones. Este tramo lo realice en
ómnibus, de nuevo las lluvias apaciguaban mis ansias ciclistas.
Posadas esta situada en la orilla sur del alto río Paraná. La ciudad es el
centro operacional para el turismo dirigido hacia Iguazú en el lado argentino.
La carretera que asciende por la jungla misionera, desde Posadas a Puerto
Iguazú, pasa por diversos puntos de interés viajero pero, por desgracia, no
es muy apropiada para el cicloturismo. La ruta carece de arcén en muchos de
sus tramos y el constante tráfico de camiones brasileños y paraguayos la
convierten en extremadamente peligrosa. Los camioneros parecen desconocer el
uso del freno o volante ante la vista de un ciclista, simplemente utilizan
el claxon.
Es mas seguro pedalear sobre la frondosa hierba de la orilla de la calzada
evitando el acoso de los imparables trailers.
LAS MISIONES JESUITICAS
Desde la ruta se puede acceder a las ruinas de varios antiguos poblados
fundados por los misioneros de la orden de los Jesuitas.
A principios del siglo XVII los religiosos de la Compañía de Jesús
consiguieron con la cruz lo que los ejércitos no habían logrado con la
espada. Apaciguaron y colonizaron la extensa región poblada por las antaño
hostiles y antropófagas tribus guaraníes.
Entre el 1600 y el 1800 se desarrollo la expansión de las reducciones
jesuíticas, repartidas por el norte de Argentina, Paraguay y el sur de Brasil.
Los enclaves poblaciones, habitados a veces por mas de 3000 indígenas,
estaban organizados por los misioneros, con estructuras y leyes adaptadas a
las costumbres guaraníes. Constituían casi un estado a parte de los
virreinatos españoles y portugueses.
Los intereses políticos y económicos provocaron el declive de los jesuitas
y ,con su
fin, la destrucción de todas las misiones.
Hoy en día la jungla devora lentamente los vestigios misioneros pero aún,
visitando las ruinas de San Ignacio Mini, el viajero puede imaginar el
pasado esplendor de estas poblaciones.
CATARATAS DEL IGUAZU
El Parque Natural de Iguazú, repartido entre Brasil y Argentina, fue
declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
 Cataratas de Iguazú |
Esta maravilla única en el mundo contiene en torno a las cataratas del
Iguazu una región natural de enorme riqueza biológica. Miles de especies
vegetales diferentes, cientos de especies de aves, mamíferos y reptiles, y
una innumerable variedad de insectos, muchos de los cuales aun no han sido
identificados.
Toda esta riqueza natural esta coronada por los impresionantes y caudalosos
saltos del río Iguazú.
Para explicar el origen de las cataratas las tradiciones guaraníes crearon
una bonita historia:
-Cuenta la leyenda que en el río Iguazú habitaba una enorme y monstruosa
serpiente llamada Boi.
Cada año las tribus guaraníes debían arrojar al río la más hermosa
doncella, sacrificándola en honor a Boi.
Ocurrió que un año, un joven e intrépido cacique, cuyo nombre era Taoba, se
enamoro de Naipi, la bella india elegida para la ceremonia. Taoba intento
salvar a Naipi escapando por el río en su canoa. Pero Boi descubrió a los
huidos y furiosa, encorvando su lomo partió el curso del río creando las
cataratas. Por el maligno poder de Boi, Taoba se transformo en árbol y la
larga cabellera de Naipi formo la caída del agua.
Boi, después de su malvada hazaña, se sumergió en el fondo de la Garganta
del Diablo, el salto mas alto y espectacular del Iguazú. Boi desde las
profundidades vigila que los amantes no vuelvan a unirse...
Pero sin embargo, cada día cuando luce sol, el arco iris supera el poder de
Boi y vuelve a unir hermosamente a Taoba y Naipi.
Fuera de este precioso cuento indígena, el espectáculo que ofrecen las
cataratas del Iguazu es realmente de ensueño. 275 saltos enmarcados en la
salvaje jungla misionera con caídas de agua que descienden desde 70m de
altura.
Ruidosas rompientes originan una neblina acuosa que se eleva hacia el cielo
refractando la luz en fantásticos arco iris.
En uno de sus más visitados saltos, el de San Martín, se rodaron varias
secuencias de la película "La Misión"
¿Recordáis su música? Pues yo no pude quitármela de la cabeza contemplando
las cataratas del Iguazú.
Sin lugar a dudas, este lugar es una de las mayores maravillas creadas por
la naturaleza.
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