| La Vuelta al Mundo de Agustín López Pisonero | www.amigosdelciclismo.com/transmundi |
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El río Uruguay separa Salto, en el lado oriental, de Concordia ciudad del departamento de Entre Ríos argentino. Para pasar a Concordia se cruza sobre la gran presa de Salto Grande. Pero el tránsito sobre la ruta que atraviesa la presa, esta prohibido para los "vehículos de tracción de sangre". Con ese nombre definieron mi bicicleta cuando intente cruzar el embalse fronterizo. Tras una absurda discusión con los aduaneros uruguayos conseguí que me transportaran en camioneta al limite argentino. Concordia, al igual que Salto, es tierra de cultivos cítricos. Naranjales importados por los colonizadores españoles. Curiosamente los campesinos de la zona desconocían el origen de sus frutales, mas de uno me pregunto, orgulloso ante sus naranjas, si en España comíamos esa "fruta tropical". En el mayor parque de Concordia se encuentran unas interesantes ruinas: el afrancesado Castillo de San Carlos. Esta mansión albergó, tras un fortuito accidente de aviación, al escritor-piloto Sain Exupery, autor de la inolvidable obra de "El Principito". Frente los muros del castillo un blanco monumento de piedra, el principito sobre su pequeño mundo, homenajea el paso del famoso viajero francés por la ciudad. Atravesando la provincia de Entre Ríos en dirección noroeste se llega a Posadas la capital del departamento de Misiones. Este tramo lo realice en ómnibus, de nuevo las lluvias apaciguaban mis ansias ciclistas. Posadas esta situada en la orilla sur del alto río Paraná. La ciudad es el centro operacional para el turismo dirigido hacia Iguazu en el lado argentino. La carretera que asciende por la jungla misionera, desde Posadas a Puerto Iguazu, pasa por diversos puntos de interés viajero pero, por desgracia, no es muy apropiada para el cicloturismo. La ruta carece de arcén en muchos de sus tramos y el constante tráfico de camiones brasileños y paraguayos la convierten en extremadamente peligrosa. Los camioneros parecen desconocer el uso del freno o volante ante la vista de un ciclista, simplemente utilizan el claxon. Es mas seguro pedalear sobre la frondosa hierba de la orilla de la calzada evitando el acoso de los imparables trailers. LAS MISIONES JESUITICAS Desde la ruta se puede acceder a las ruinas de varios antiguos poblados fundados por los misioneros de la orden de los Jesuitas. A principios del siglo XVII los religiosos de la Compañía de Jesús consiguieron con la cruz lo que los ejércitos no habían logrado con la espada. Apaciguaron y colonizaron la extensa región poblada por las antaño hostiles y antropófagas tribus guaraníes. Entre el 1600 y el 1800 se desarrollo la expansión de las reducciones jesuíticas, repartidas por el norte de Argentina, Paraguay y el sur de Brasil. Los enclaves poblaciones, habitados a veces por mas de 3000 indígenas, estaban organizados por los misioneros, con estructuras y leyes adaptadas a las costumbres guaraníes. Constituían casi un estado a parte de los virreinatos españoles y portugueses. Los intereses políticos y económicos provocaron el declive de los jesuitas y ,con su fin, la destrucción de todas las misiones. Hoy en día la jungla devora lentamente los vestigios misioneros pero aún, visitando las ruinas de San Ignacio Mini, el viajero puede imaginar el pasado esplendor de estas poblaciones. CATARATAS DEL IGUAZU El Parque Natural de Iguazu, repartido entre Brasil y Argentina, fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
Esta maravilla única en el mundo contiene en torno a las cataratas del Iguazu una región natural de enorme riqueza biológica. Miles de especies vegetales diferentes, cientos de especies de aves, mamíferos y reptiles, y una innumerable variedad de insectos, muchos de los cuales aun no han sido identificados. Toda esta riqueza natural esta coronada por los impresionantes y caudalosos saltos del río Iguazu. Para explicar el origen de las cataratas las tradiciones guaraníes crearon una bonita historia: -Cuenta la leyenda que en el río Iguazu habitaba una enorme y monstruosa serpiente llamada Boi. Cada año las tribus guaraníes debían arrojar al río la más hermosa doncella, sacrificándola en honor a Boi. Ocurrió que un año, un joven e intrépido cacique, cuyo nombre era Taoba, se enamoro de Naipi, la bella india elegida para la ceremonia. Taoba intento salvar a Naipi escapando por el río en su canoa. Pero Boi descubrió a los huidos y furiosa, encorvando su lomo partió el curso del río creando las cataratas. Por el maligno poder de Boi, Taoba se transformo en árbol y la larga cabellera de Naipi formo la caída del agua. Boi, después de su malvada hazaña, se sumergió en el fondo de la Garganta del Diablo, el salto mas alto y espectacular del Iguazu. Boi desde las profundidades vigila que los amantes no vuelvan a unirse... Pero sin embargo, cada día cuando luce sol, el arco iris supera el poder de Boi y vuelve a unir hermosamente a Taoba y Naipi. Fuera de este precioso cuento indígena, el espectáculo que ofrecen las cataratas del Iguazu es realmente de ensueño. 275 saltos enmarcados en la salvaje jungla misionera con caídas de agua que descienden desde 70m de altura. Ruidosas rompientes originan una neblina acuosa que se eleva hacia el cielo refractando la luz en fantásticos arco iris. En uno de sus más visitados saltos, el de San Martín, se rodaron varias ecuencias de la película "La Misión" ¿Recordáis su música? Pues yo no pude quitármela de la cabeza contemplando las cataratas del Iguazu. Sin lugar a dudas, este lugar es una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. |
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