Desde Iguazú hacia Asunción del Paraguay |
Para pasar a Ciudad del Este en Paraguay desde Puerto Iguazú en Argentina
hay que atravesar Foz de Iguazú en el sur Brasileño.
Las tres ciudades separadas por el río Panamá forman un trinacional enclave
fronterizo.
Ciudad del Este es básicamente un cosmopolita y enorme mercado callejero,
un curioso Taiwan en mitad de Sudamérica. Sus calles están abarrotadas de
puestos ambulantes donde se ofrecen los mas variados artículos, desde
aparatos electrónicos de alta tecnología hasta artesanales manufacturas
indígenas, pasando por supuesto por todo tipo de productos de contrabando y
sustancias ilegales.
El caótico bullicio de sus callejones y la alta concentración de mercaderes
coreanos y chinos me recordaron los zocos que asiáticos que conocí en otros
viajes.
La carretera que discurre dirección oeste hacia Asunción, es una ruta
salpicada de pequeñas poblaciones agrícolas donde es fácil
el avituallamiento. Multitud de puestos de fruta y "copetines", pequeños
bares, facilitan la alimentación del ciclo aventurero.
La pista avanza ascendiendo y descendiendo suaves lomadas, toboganes de
divertido pedalear, pero por desgracia el tráfico es constante y peligroso.
En Paraguay, al igual que en otras muchas zonas del mundo, rige la ley del
más grande. El que conduce el vehículo mas pesado tiene prioridad y el débil
ciclista se ve obligado a extremar las precauciones ante los
intransigentes gigantes motorizados. Camiones y autobuses circulan ignorando
el pedal del
freno.
Yo sufrí en mis propias carnes el peligroso resultado que forma un vehículo
pesado conducido por un cromañón descerebrado:
Llegando a Asunción, atravesando la población de San Lorenzo, un autobús
urbano me embistió por detrás arrojándome sobre la calzada. Por suerte todo
quedó en un susto, ni Platera ni yo sufrimos desperfectos. Pero lo que más
me dolió fue que el boludo del autobusero ni siquiera redujo la marcha tras
el accidente.
Es sorprendente pensar que los peligros de un viaje por zonas salvajes
son menores que los riesgos que se corren en la civilización.
ASUNCION DEL PARAGUAY
La capital Paraguay es el pivote sobre el que gira toda la vida
política, económica y cultural de la nación.
El 20% de los paraguayos viven aquí y la
mayoría del resto a menos de 150km a la redonda.
No son muchos los atractivos turísticos de la ciudad que realmente es poco
visitada por el turismo internacional.
En su centro histórico se mezclan caprichosamente antiguas construcciones
coloniales con altos bloques de nueva edificación. En sus avenidas conviven
baratos puestos callejeros junto a galerías comerciales de mercancías de lujo.
Paraguay ha sufrido gobiernos dictatoriales hasta hace pocos años, pero
curiosamente la gente de por aquí no parece estar presionada políticamente.
Las formas de vida están cambiando rápido, por ejemplo, la antaño
intransigencia policial, prácticamente ha desaparecido.
En los pocos controles en los que fui detenido los "milicos" se mostraron
amables y sus preguntas eran más por curiosidad que por investigación.
Pero, de todas
formas, por estas tierras siempre hay que llevar el pasaporte a mano
para evitarse problemas.
A diferencia de Argentina en Paraguay si se nota un cierto clima de
inseguridad ciudadana, aun que no llega a los grados de delincuencia que
posiblemente encontraré en otros países mas al norte.
En Asunción todo el mundo es bilingüe, habla y mezcla indistintamente el
español y el guaraní. Por suerte para el viajero desconocedor de la dulce
lengua nativa, el idioma impreso en rótulos y carteles es el castellano.
El paraguayo, aunque distante en principio, es afable por naturaleza. Yo
conseguí pronto conocer una buena panda de amigos en Asunción, con los que
recorrí y descubrí los escondidos rincones nocturnos de la ciudad.
Recuerdo gratamente un paseo por los locales mas perdidos en los bajos
fondos del puerto fluvial donde pude deleitarme con los ritmos de la música
popular guaraní. Viejos paraguayos rascando sus aún más viejas guitarras,
entonando "polcas guaraníes", peculiares canciones en lengua indígena.
También, como contraste, acudí al local de ensayo de Aníbal y Mike, un par
de rockeros que con ilusión tratan de abrirse camino el reducido mundo del
rock paraguayo.
Asunción, sin esperarlo, fue una grata parada en mi viaje.
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