Como dijimos al final del número cero de VIVAC, nuestro primer viaje cicloturista por la Sierra de Cazorla no sería el último. Lo pasamos tan bien y la experiencia fue tan enriquecedora que, poco después, pensamos en recorrer una ruta clásica, el camino de Santiago. Tenía el aliciente de que este año, por coincidir el día del patrón (el veinticinco de Julio) en domingo, era el último año santo del siglo. Esa ventaja suponía sin embargo un grave inconveniente: la masificación del camino. Nos estamos refiriendo al camino francés, que parte de Roncesvalles tradicionalmente. Entonces recordamos un viejo artículo de la revista BIKE sobre una vía distinta, la Ruta de la Plata o camino mozárabe a Santiago. Se confunden en este recorrido la cañada ganadera que emplean los pastores para trashumar de sur a norte, la calzada romana que comunicaba Mérida y Astorga, la ruta de la reconquista y el recorrido de los peregrinos. En el último año santo anterior a éste, 1993, se estima que sólo unos 27 peregrinos emplearon este camino. Nos pareció que podría ser un buen viaje, pues cruzaríamos casi toda España de abajo a arriba, pasando por pueblos y ciudades bien distintos, viendo paisajes muy contrastados y tratando con diferentes gentes en su forma de ser y entender la vida. Evitaríamos también las aglomeraciones, aunque con la esperanza de encontrarnos con alguien pues, sólo íbamos Javier y yo. Durante todo el año, la idea del viaje estuvo siempre presente en mí; en los últimos meses del curso, junto a mis apuntes y libros no faltaba una hoja, en la que iba apuntando cuantos detalles se me ocurrían: artículos necesarios, libros que leer, páginas web que consultar, ... Aproveché alguna tarde para ir con Julián a buscar nuevos sacos de dormir, pues los del año pasado no dieron buen resultado. Otra mañana, en un rato libre, compré el hornillo. Así, los días transcurrían. En los momentos bajos, pensaba en lo que pasaría allá por julio y me animaba para seguir estudiando. Un sábado por la mañana, casualmente escuché por la radio un programa sobre deportes de aventura; hablaba el "capitán pedales" sobre su nuevo libro, "Manual de cicloturismo". No tardé en comprarlo y en leerlo como tampoco tardé en buscar la guía que nos orientaría: "La ruta de la plata. De Sevilla a Santiago" de Juan Francisco Cerezo, del que ya hablaremos. Cuando acabó el curso, sobre el 23 de junio, aprovechando que nuestros padres se encontraban de viaje celebrando sus bodas de plata, Javier se vino a Madrid. Aprovechamos esos días para concretar los últimos detalles. Las credenciales* las pedimos en la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Madrid, tras más de tres cuartos de hora de cola. Estábamos asustados con tanta gente. ¿Qué nos esperaría por ahí fuera?.
* Credencial: cartilla en la que se van poniendo sellos o firmas de las parroquias, albergues, refugios, bares, o personas representativos de los pueblos por lo que transcurre la peregrinación.
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